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  • Celulosa apura ingreso de inversores para evitar la quiebra

    » SL24

    Fecha: 29/08/2025 12:14

    Facebook Twitter LinkedIn WhatsApp En abril pasado, el mayor grupo foresto industrial de la Argentina puso en marcha un plan de reorganización operativa para intentar mejorar su complicada situación financiera en el marco de un proceso que seguramente terminará derivando en la venta total o de parte de su capital accionario. Se trata de Celulosa Argentina, sociedad controlada principalmente por Tapebicuá Investment Company, con un 66,4% del capital y que a su vez está integrada por los empresarios Douglas Albrecht; José Urtubey y Juan Collado, aunque adicionalmente existen otros accionistas minoritarios, incluyendo algunos con información privilegiada. Desde ese mes, el board de la empresa analiza alternativas estratégicas que le permitan reestructurar su perfil de endeudamiento, mejorar su posición de liquidez y evaluar la potencial incorporación de nuevos socios. Todas estas variantes vienen siendo propuestas por la consultora financiera VALO Columbus, contratada por Celulosa para reconvertir y readecuar sus operaciones y su perfil financiero para poder mantener su capacidad plena, adecuar el mix de productos y mercados en función de la demanda y trabajar fuertemente en su perfil exportador. De hecho, en mayo pasado, estos accionistas llevaron a cabo una transacción que, en los hechos, involucró un cambio en el control accionario para obtener fondos frescos que le permitan sostener sus actividades en el actual contexto de crisis que sufre la empresa. Mirá también Detuvieron en San Lorenzo a un hombre con pedido de captura vigente por robo calificado Esto se debe a que los dueños de Tapebicuá aceptaron reducir sus tenencias directas e indirectas en la sociedad al 46,79% del capital a partir de la venta de acciones en el mercado del holding controlante de Celulosa con el fin de inyectar fondos a la sociedad. Complejo escenario para Celulosa Argentina Sin embargo, esta movida financiera no parece haber logrado sus frutos si se analiza la actual situación por la que atraviesa Celulosa Argentina, que muestra que, en los primeros seis meses de este 2025 registró una pérdida integral de $172.634 millones, en contraposición a la ganancia de $37.831 millones obtenida en el ejercicio anterior. El resultado refleja una significativa contracción en el desempeño operativo y financiero de la empresa que en el grupo atribuyen a diversos factores como una caída del 44% de sus ingresos por actividades ordinarias que totalizaron $258.637 millones. En el holding entienden que semejante disminución está asociada a menores volúmenes de venta, caída de precios en términos reales, como consecuencia de no haber podido trasladar la inflación del ejercicio, y a la disminución de la competitividad exportadora. El escenario disparó la puesta en marcha de un agresivo plan para contener y disminuir los costos fijos y variables que tampoco parece haber tenido resultados positivos, si se observa que, por ejemplo, el costo de ventas de Celulosa se contrajo apenas un 14%, alcanzando $302.598,5 millones. Esta desalineación generó un resultado bruto negativo de $44.224,4 millones, evidenciando una grave erosión del margen operativo de la empresa que también sufrió un derrumbe de sus ingresos por actividades ordinarias de un 47%, mientras los costos de ventas no acompañaron esa caída, disminuyendo sólo un 16%. Del mismo modo, la producción de papeles de impresión y escritura, papeles tissue y pulpa de mercado de eucaliptus fue de 138.000 toneladas, cifra un 15,3% inferior a la del ejercicio anterior que se generó debido principalmente a la realización de trabajos de mantenimiento en su planta llevados a cabo en noviembre y diciembre del 2024. La mayor fabricante de papel, con producción paralizada También impactaron varias medidas que se tomaron para adecuar el volumen de producción a la demanda de mercado en los últimos meses de ejercicio que tampoco surtieron efecto, ya que en la actualidad la producción de Celulosa se encuentra paralizada debido a la difícil situación económica y financiera de la sociedad. En ese contexto, la facturación del rubro papel para impresión y escritura, estucados y no estucados, de su controlada, Fanapel, ascendió a $19.525,4 millones, contra los $23.735,8 millones del ejercicio anterior, resultando una reducción del 18% de los ingresos. En el caso de Forestadora Tapebicuá, otra de las sociedades satélite del grupo, la facturación fue de $19.694,6 millones, marcando un descenso del 48%, producto de la desaceleración de la actividad de la construcción y por problemas de financiación, lo cual repercutió en el abastecimiento de materia prima. Al igual que en el caso de Celulosa, la producción de esta sociedad se encuentra paralizada debido a la insuficiencia de capital de trabajo. Como consecuencia de este dramático contexto, el resultado operativo global de Celulosa durante los primeros seis meses de este año, arroja una pérdida de $80.317,9 millones, frente a una ganancia de $64.649,6 millones en el ejercicio anterior. Al mismo tiempo, los resultados financieros y otros egresos se triplicaron respecto al ejercicio anterior, alcanzando $37.592,9 millones y reflejando desvalorizaciones de propiedad, planta y equipo. También los ingresos financieros cayeron un 88% interanual, por una menor disponibilidad de activos financieros y menores tasas de retorno, mientras que en el balance se adiciona una pérdida por otros resultados integrales de $39.330,4 millones, afectada por reversión de revaluaciones de activos de ejercicios anteriores y ajuste por conversión de sociedades controladas del exterior. Es más, se observa que el EBITDA fue negativo en $20.145,6 millones contra un saldo positivo en $101.973,6 millones en 2024. Situación “inesperada” Todos estos números reflejan un escenario para Celulosa Argentina que, por estas horas, puede ser considerado como “casi terminal”. Es que su directorio considera la situación actual como “totalmente atípica e inesperada”, al tener en cuenta que la sociedad había tenido excelentes resultados en los ejercicios previos, incluyendo el cerrado el 31 de mayo de 2024. De hecho, la empresa había logrado mejorar significativamente su rentabilidad y su situación financiera de corto y largo plazo, mostrando también un notable desempeño operativo y financiero que no presuponían de manera alguna los eventos atípicos e inusuales que atraviesa en la actualidad. Por lo menos así surge de analizar un informe enviado por el directorio de Celulosa Argentina a la Comisión Nacional de Valores (CNV) para reflejar su situación financiera y en el cual se advierte que “los profundos cambios que ha instrumentado el Gobierno Nacional en materia fiscal, monetaria y cambiaria plantean desafíos que nos resultan aún difíciles de superar, principalmente en el último trimestre de este ejercicio y en los meses posteriores hasta la actualidad”. Para los ejecutivos de la compañía, “a pesar de los significativos aportes financieros de los accionistas, la situación ha empeorado de manera drástica, con resultados que se han visto severamente afectados por una demanda local extremadamente débil en los sectores de la economía vinculados al consumo, dentro de los cuales encuadran los productos que comercializamos”. Para los ejecutivos de la compañía, la recuperación que han exhibido algunos sectores en la economía, no se ha percibido en el rubro donde opera, “que sufrió un impacto extremadamente negativo, reflejándose en los resultados económicos y en la generación de caja”. En ese sentido, el reporte admite que Celulosa ha sufrido una significativa caída en sus ventas en el último semestre, llegando al orden del 52% si es comparado con lo logrado en el mismo período del 2024, y refleja un volumen de ventas en el mercado interno que cayó un 32% en toneladas. Necesidad urgente de capital Si bien las exportaciones aumentaron en un 104%, tienen una rentabilidad mucho menor a la que usualmente se obtiene en el mercado interno. Por otra parte, los costos de la operación han aumentado en forma significativa, en especial si son medidos en dólares, y no han podido ser trasladados a precios debido a la falta de demanda y a la amenaza de la importación. Por el contrario, debieron ser reducidos, provocando una importante caída de los niveles de rentabilidad bruta y operativa que alcanzaron el 17% y 31%, respectivamente, cuando en el mismo período del año pasado tuvieron incrementos del 25% y 14%. La situación se torna más grave si se tiene en cuenta la significativa necesidad de capital de trabajo adicional que evidencia Celulosa como consecuencia de cambios en el comportamiento de pago de la cadena de valor y del incremento de los inventarios por las menores ventas, todo lo cual redunda en un aumento paulatino de la necesidad de financiamiento que todavía se mantiene. En este sentido, las fuentes de apalancamiento utilizadas por la empresa para cubrir dichas necesidades fueron las disponibles en el mercado, en su mayoría de corto plazo y a un costo elevado, que medido en dólares alcanzaba niveles de entre 35% y 45% anuales, siendo la contracara del “carry trade”. “Como resultado de todo ello, la mayoría de los acreedores de corto plazo procedieron a acelerar la cancelación de sus posiciones, generando una presión creciente sobre la caja y la estructura financiera de la compañía”, advierte el reporte en el cual también se mencionan la falta de capacidad de la sociedad para el pago de las obligaciones negociables y de los cheques de pago diferido. “Estas circunstancias tuvieron como consecuencia principal la retracción absoluta del crédito, tanto financiero como comercial, debiendo pasar a operar bajo una modalidad de pago contra entrega, al contado o mediante cesión de cheques de terceros”, agrega el documento de la empresa. Si bien dicha operatoria se pudo mantener durante varias semanas, la falta de capital de trabajo volvió inviable el financiamiento de la operación, debiéndose parar la producción en las plantas industriales de Capitán Bermúdez y Zárate. Negociaciones “contrarreloj” A pesar de este drástico escenario, iProfesional pudo saber que el board de Celulosa se encuentra negociando el ingreso de uno o varios grupos como nuevos socios a la empresa. Las negociaciones estarían avanzadas, teniendo en cuenta la urgente necesidad de fondos que tiene la empresa y que son necesarios para recomponer su capital de trabajo y permitir retomar el normal funcionamiento del negocio. En la compañía, admitieron las negociaciones y aseguraron que si bien los tiempos de este proceso son inciertos, “consideramos que es probable que concluya de manera exitosa”. De manera adicional a estas conversaciones, los ejecutivos de Celulosa mantienen contacto con los acreedores financieros para informarlos sobre esta difícil situación y solicitando continuar en la situación de “espera” en la cual se encuentran. “La recepción ha sido de acompañamiento, dado que resulta evidente que el ingreso de fondos frescos que permitan retomar la producción es indispensable para que la sociedad tenga capacidad de repago de sus obligaciones”, agrega el reporte enviado a la CNV. La empresa también “le pone fichas” a las políticas del gobierno nacional para continuar bajando paulatinamente la inflación, normalizando el mercado cambiario, y contribuyendo a mejorar el nivel de la actividad económica de Argentina. “Confiamos también en que se observen bajas en la enorme carga fiscal que soporta el sector productivo agroindustrial en toda su cadena de valor”, señala el informe en donde el Directorio y la Gerencia General de la sociedad aseguran “seguir evaluando alternativas orientadas a la reestructuración de los pasivos, incluyendo la búsqueda de nuevos socios o inversores que contribuyan a recomponer el capital de trabajo”. Además. se muestran atentos a “cualquier otra herramienta legal que coadyuve a preservar la continuidad de la sociedad, la integridad de sus activos, y la estabilidad de sus fuentes laborales”. Lo cierto es que en la actualidad, el escenario para Celulosa no es prometedor, más si se tiene en cuenta que su patrimonio neto presenta un saldo negativo de miles de $23.774.610, situación que la coloca dentro de las causales de disolución previstas en el art. 94, inciso 5, de la Ley General de Sociedades Nº 19.550. Sin embargo, su Directorio asume que el proceso que se encuentran llevando a cabo “con sus mayores esfuerzos tendrá una conclusión exitosa y que la Sociedad retomará sus actividades productivas en un tiempo prudencial”. Fuente: Iprofesional

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