29/08/2025 07:57
29/08/2025 07:56
29/08/2025 07:55
29/08/2025 07:52
29/08/2025 07:50
29/08/2025 07:50
29/08/2025 07:49
29/08/2025 07:48
29/08/2025 07:47
29/08/2025 07:40
Concordia » Cadena Entrerriana
Fecha: 29/08/2025 05:02
Parecía un simple trámite, pero se convirtió en un verdadero rompecabezas. La conformación del tribunal que juzgará por segunda vez al exgobernador Sergio Urribarri en la megacausa de las Coimas ha revelado las tensiones y los vericuetos del sistema judicial. En un proceso digno del juego de la oca, cada casilla ha significado una nueva sorpresa, un magistrado excusado y un tribunal que se deshace y se vuelve a armar. Todo comenzó cuando el juez de Garantías Julián Vergara elevó la causa a juicio. La Oficina de Gestión de Audiencias (OGA), un organismo administrativo del Poder Judicial, tomó las riendas y designó un trío de jueces: Alejandro Cánepa, María Carolina Castagno y Rubén Chaia. Pero lo que la OGA resolvió con aparente sencillez, se complicó de inmediato. Rechazos y reclamos El primero en dar un paso al costado fue el juez Alejandro Cánepa. Su motivo era claro: en su anterior rol como fiscal de Coordinación, había supervisado la investigación de la causa. Su excusación era lógica y esperable. Con Cánepa fuera, el tribunal quedó reducido a Castagno y Chaia. Pero la verdadera sorpresa llegó de la mano de Rubén Chaia, el vocal del Tribunal de Concepción del Uruguay. Lejos de aceptar su designación, el juez arremetió contra la OGA. En una airada y contundente resolución, Chaia denunció que la forma en que se lo había incluido era «arbitraria» y que violentaba el derecho fundamental de los acusados a ser juzgados por un «juez natural», es decir, un magistrado designado sin intermediación administrativa. El magistrado fue directo al grano. Señaló que la OGA se había excedido en sus funciones al apartar de la causa a los jueces que, según su criterio, debían excusarse. Para Chaia, esa decisión no podía ser tomada por un organismo administrativo. «Apartarse o no de una causa es una decisión personalísima», sostuvo con firmeza. Un funcionario no puede suplir la voluntad de un juez. El reclamo de Chaia, que fue respaldado por los fiscales Patricia Yedro y Gonzalo Badano, puso el foco en el funcionamiento de la OGA, a la que acusó de actuar como «juez y parte». Volver a barajar El contundente rechazo de Chaia obligó a la OGA a dar marcha atrás. El organismo no tuvo más remedio que replantear el tribunal y reconocer la validez de los argumentos de Chaia y los fiscales. La nueva integración, que parece ser la definitiva, dejó a Chaia y a Cánepa fuera del proceso. El tribunal que finalmente sentará a Urribarri en el banquillo estará conformado por Gervasio Labriola, Matilde Federik y María Carolina Castagno. Esta última, ya fue parte del tribunal que lo condenó en el megajuicio anterior. Este vaivén judicial, con sus idas y vueltas, nos recuerda que el camino de la justicia a veces es tan complejo y enrevesado como un juego de mesa, con la diferencia de que aquí no se juega con dados, sino con decisiones que definen el destino de un exgobernador. ¿Será esta la última vez que se barajan las cartas? compartir
Ver noticia original