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» Data Chaco
Fecha: 05/04/2025 17:47
El endeudamiento dejó de ser una estrategia para afrontar inversiones o consumos puntuales y se volvió una herramienta de subsistencia para millones de familias. Según datos recientes, nueve de cada diez hogares argentinos tomaron algún tipo de deuda en el último año. Más del 50% de esos créditos se destinaron únicamente a la compra de alimentos. Las familias se endeudan a través de tarjetas de crédito, préstamos bancarios, créditos de financieras, prestamistas informales e incluso billeteras virtuales. Pero lejos de financiar viajes, refacciones o electrodomésticos, el endeudamiento se orienta crecientemente a cubrir gastos esenciales como comida, alquiler y servicios. Además, el 41,4% de los hogares utilizó sus ahorros para afrontar gastos cotidianos; un tercio pidió dinero prestado a familiares o amigos y más del 10% depende de mercadería provista por organizaciones sociales, religiosas o estatales . Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), estas estrategias permiten sostener el consumo pero implican un deterioro patrimonial que no es reflejado en los indicadores oficiales de pobreza. Salarios que no alcanzan El costo de vida sigue creciendo y supera con creces los ingresos promedio. En marzo, la Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo trepó a $1.374.360, según estimaciones privadas. Esto equivale a más de cuatro salarios mínimos. A la vez, la línea de indigencia se ubicó en $744.131, lo que marca el piso mínimo para garantizar la alimentación. Esta situación se agrava cuando se considera que una parte significativa de la población activa está fuera del sistema formal: el 24% de los trabajadores gana menos del salario mínimo por hora, el 37% de los asalariados son informales y uno de cada cuatro trabajadores es cuentapropista. En este contexto, tener trabajo no garantiza evitar la pobreza, y mucho menos llegar a fin de mes sin recurrir al endeudamiento. El peso del alquiler y los servicios Tras la desregulación del mercado inmobiliario con el DNU 70/2023, se intensificó el drama habitacional. El 64,6% de los inquilinos contrajo deudas y casi la mitad se atrasó en el pago del alquiler. A esto se suma el incremento de los servicios y el transporte público, que multiplicaron su peso en los gastos fijos de los hogares. Hoy, el alquiler representa en promedio la mitad de los ingresos mensuales de quienes no cuentan con vivienda propia, lo que obliga a ajustar otros consumos o tomar deuda para compensar. Un fenómeno estructural y silencioso La consultora Scentia registró una caída sostenida del consumo en lo que va de 2024: en enero se contrajo un 10,6% y en febrero un 9,8%. Esto se traduce en indicadores concretos, como el menor consumo per cápita de leche en 34 años y el nivel más bajo de consumo de carne vacuna en tres décadas. A pesar de una desaceleración inflacionaria, el poder adquisitivo sigue deteriorándose, sobre todo en los sectores más vulnerables. La presión de la deuda cotidiana sobre los ingresos genera una sustracción permanente de recursos que limita aún más la posibilidad de recuperación económica de los hogares. El IPYPP alerta que el endeudamiento creciente y estructural debe ser abordado como parte integral del diagnóstico de pobreza. De lo contrario, se invisibilizan las condiciones reales en las que vive una parte significativa de la población, obligada a sobrevivir a crédito. Notas Relacionadas
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