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» Diario Cordoba
Fecha: 05/04/2025 15:04
Pedro Sánchez, durante la presentación del plan de respuesta a los aranceles aprobados por Donald Trump. / José Luis Roca / EPC No se ha cumplido el presagio de Vox. Donald Trump no solo se la ha liado a España y a aquellos países cuyos mandatarios le caen mal o no estaban en su línea ideológica, si es que se puede concluir que tenga alguna: ha disparado aranceles sin piedad ni criterio para erosionar la autoestima económica de buena parte del mundo y, si puede, instaurar un desorden mundial que dé la espalda a las lecciones de la historia y se base en nuevas relaciones políticas en las que él, y no tanto los Estados Unidos, sea el epicentro mundial. Trump dice que ha puesto en marcha la “liberación” de su país, pero lo que ha hecho ha sido encerrarnos a todos –también a los estadounidenses- en un laberinto que no tocaba. Y cuyas consecuencias reales son difíciles de medir, especialmente si utilizamos los métodos de la contabilidad-fake del actual presidente de los EE.UU, que ve aranceles de otros países incluso donde no los hay. España, como parte de la Unión Europea, se va a llevar lo suyo y habrá consecuencias negativas. Los mercados y las bolsas ya están dando señales tiñéndose de un negro intenso en estas horas. ¿Y ante esto? ¿Qué? Pues el Gobierno central ha desplegado una liturgia meticulosamente diseñada para exhibir frente a los ciudadanos que el asunto es preocupante, pero que tiene respuestas de urgencia en el cajón y que buscará otras mano a mano con agentes sociales, el resto de partidos políticos y las distintas administraciones, amén de las decisiones que se adopten desde la Unión Europea. Bien. Por el momento ha colocado 14.100 millones de euros para "mitigar los impactos negativos de la guerra comercial” iniciada por la Administración Trump y “tejer un escudo” que proteja a la economía nacional. Para empezar, son 14.100 millones de motivos para que los partidos políticos, principalmente el que lidera el Gobierno y el que lidera la oposición, sumen ideas, talento y estrategia a fin de que los aranceles de Trump hagan el menor daño posible a sectores económicos clave y, por tanto, a los ciudadanos. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya se ha reunido con el responsable de economía del PP y por primera vez en mucho tiempo, las palabras amables han dominado en sendos resúmenes públicos de la cita. No puede ni debe perderse un euro de ese escudo, aunque los conservadores ya apuntan que hay que dedicar más ayudas a fondo perdido. Los socialistas deben escuchar con respeto las propuestas de los populares dado lo serio de la coyuntura y, los populares, deben colocar su responsabilidad para con el Estado y su ciudadanía por encima de sus vaivenes con Pedro Sánchez, por más razones que crean tener para hacerle el caso justo. El momento lo merece. Además, los de Alberto Núñez Feijóo tienen una oportunidad de oro para distanciarse de la estrategia caricaturesca y demencial que Vox está siguiendo ante la llegada de la ‘aracelandia’ de Trump: decir que los aranceles están mal pero obviar en sus discursos a quien los pretende imponer, su “amigo” el actual presidente estadounidense, es tan marciano como culpar de la tormenta económica que se avecina a la UE, a Sánchez y a Feijóo. Trump ha declarado una guerra sin tanques al mundo pero que puede dejar muchas heridas sociales. Sostiene que quiere negociar, pero la marcha atrás ha comenzado y la economía estadounidense tampoco queda inmune de los primeros efectos… la única certidumbre actual es que el sentido del Estado y los acuerdos pueden ayudar a que la alarma sea menor. Sobre la mesa política española se han puesto 14.100 millones de razones para comenzar a hablar. Han de plasmarse en un plan nacional que debiera recoger lo mejor que cada cual pueda dar para hacer férreo ese nuevo escudo. Toca aportar y, a los que tienen la máxima responsabilidad, toca escuchar y tener cintura. Para pelearse, ya está Trump.
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