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Concordia » Entre Rios Ahora
Fecha: 05/04/2025 02:16
El gobierno del presidente Javier Milei soportó este jueves un duro revés: el Senado de la Nación rechazó los pliegos de los postulantes a vocales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ariel Lijo y Manuel García Millán. Ahora, lo que se abre es una discusión respecto a qué puede ocurrir: García Millán juró y asumió el cargo, en cambio Lijo se enfrentó con el rechazo al pedido de licencia de su puesto de juez federal por lo que no asumió. De igual modo, el veto de la Cámara de Senadores fue un freno a las aspiraciones de Milei, que había pretendido imponer por decreto cargos que requieren el acuerdo constitucional del Senado. En el caso de Lijo, la votación resultó con 27 votos a favor, 43 en contra y 1 abstención. Mientras que García-Mansilla, quien sí se incorporó rápidamente a la Corte, su pliego recibió 20 votos positivos y 51 negativos. Al no reunir ninguno los dos tercios de los votos de los presentes necesarios y sí, por el contrario, superar el número que se requería para conformar un tercio que bloqueara las chances, ninguno resultó aprobado. Marcela Ruiz, presidenta de la Federación Argentina de la Magistratura, que este viernes estuvo en Paraná para participar en el Centro Provincial de Convenciones de la Cuarta Jornada Multifuero 2025 organizada por la Asociación de la Magistratura y la Función Judicial de Entre Ríos, sostuvo que la designación de un ministro de la Corte requiere “reunir los consensos necesarios, consensos que en ambos casos -tanto en el de García Mansilla como en el de Lijo- no estaban dados y bueno la prueba fehaciente ha sido la sesión del Senado. Si hubieran estado reunidos los consensos, los pliegos hubieran sido aprobados. Desde la Federación de la Magistratura nos hemos manifestado a lo largo de este proceso. El primer planteo nuestro tuvo que ver con la remisión del pliego de dos hombres, cuando se estaban cubriendo las vacantes de mujeres. Entonces, era importante que por lo menos se cubra con mujeres. El otro punto fue la designación por decreto, con el costo institucional que ello supone. Y la tercera observación es de beneplácito, porque las instituciones funcionaron. El rol del Senado era aceptar o rechazar el pliego y en ambos casos han rechazado el pliego”. -¿Qué efecto tiene el rechazo de los pliegos por parte del Senado? -Bueno, ahora ya es una decisión personal, en este caso de García Mansilla, que es el único que juró, porque a Lijo no le aprobaron la licencia del cargo de jue federal. Es personal la decisión. Lo que creo es que es muy bueno institucionalmente que el Senado haya puesto un parate en esta situación. -Hablando de parálisis, ¿qué opinión tiene de la situación del Consejo de la Magistratura de la Nación, que no se logra reunir desde diciembre? -Lo que veo grave es que en definitiva no se tiene en cuenta quiénes son los destinatarios del servicio que nosotros prestamos, que es la gente, que es la ciudadanía. Y en la medida en que esos cargos de jueces no se cubran, los damnificados directos van a ser los justiciables, que van a pedir que se reconozca su derecho pero no tienen juez. Entonces, obviamente que se resiente el servicio de justicia cuando no se cubren las vacantes, cuando no se llaman a los concursos. Entiendo que hay pliegos que están hace cuatro años sin que se los envíe al Senado. Más allá de la parálisis por la falta de sesión del Consejo de la Magistratura, hay una parálisis en la falta de designación y esto tiene un poco que ver también con lo provincial, tiene que ver con los consensos y vuelvo al tema de los consensos. Es importante tener en cuenta a quién está destinado lo que estamos haciendo nosotros. La magistratura o el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, no tienen sentido por sí solos, sino por el rol y por la función que cada uno cumplimos respecto de la sociedad. Entonces eso es lo que tenemos que analizar y bueno, es lamentable que no se reúna. -¿Ve una postura empecinada del gobierno de Javier Milei? -No sé si lo pongo en el plano de que es un empecinamiento. Soy respetuosa de quien en este momento ejerce el cargo de presidente, y también de las decisiones que se toman, que son decisiones de corte político. Cada uno decide cómo va a llevar adelante su política y su gestión. Lo que creo que es importante es el rol que cumple cada uno en este proceso. El Poder Ejecutivo puede hacer lo que quiera porque está dentro de sus facultades. Ahora, las instituciones, los otros poderes, las instituciones, habiendo delineado nuestras políticas, lo que tenemos que hacer es sostener esas políticas. Nosotros desde las instituciones hemos delineado una política que es una política con perspectiva de género, teniendo en cuenta la importancia que tiene o el rol que cumplen o que tienen las mujeres dentro de la función. Nosotros lo hemos sostenido dentro de nuestra institución y también estamos viendo el retroceso institucional que hay con relación a las políticas de género. Esto es negociable. Hasta acá llega lo que podemos tolerar. El Poder Ejecutivo manda los pliegos de dos hombres para la Corte. De ninguna manera nosotros vamos a aceptar que el Ejecutivo envía el pliego de dos hombres. El impacto en la justicia de no tener una perspectiva, una mirada de género, es bastante riesgosa. -Todavía hay resabios de una mirada patriarcal en la Justicia. -Todavía falta mucho por hacer, no es que se llegó a ningún lugar, todavía hay resabios de esa mirada patriarcal. A veces la gente no se da cuenta de lo que tiene que ver el lenguaje. El lenguaje, la importancia del lenguaje. Bueno, durante los últimos años yo presido la Asociación de Tucumán y presido la Federación Argentina de la Magistratura. Veníamos durante un tiempo en el que el lenguaje se usaba de un modo tal que cuando se referían a mí me decían “presidenta”. Estaba naturalizado que a mí me decían jueza, estaba naturalizado que a mí me llamen con una identificación de género. Bueno, actualmente nuevamente, en todos los actos públicos, han vuelto a decirme “presidente”. No me dicen “presidenta” cuando estoy en un acto público. Me dicen “presidente”. Hay una invisibilización a través del lenguaje que nos estaba costando muchísimo deconstruirla y que ahora nos damos cuenta que estamos en ese camino nuevamente. Nada está ganado, se tiene que conquistar todos los días. De la Redacción de Entre Ríos Ahora
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