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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/04/2025 14:43
Marta Fort reveló sus problemas de salud En una entrevista que conmovió hasta las fibras más íntimas, Marta Fort, la hija del recordado empresario y mediático Ricardo Fort, abrió su alma y compartió uno de los aspectos más sensibles y desconocidos de su vida: la hemiparesia, una condición neurológica que la acompaña desde el momento en que llegó al mundo y que afecta la movilidad del lado derecho de su cuerpo. Con una entereza admirable, y una madurez que sorprende y emociona, la joven se sentó frente a Angie Landaburu para el ciclo de entrevistas Ángeles y demonios y, sin filtros ni máscaras, narró en primera persona el camino que debió transitar desde muy pequeña. “La hemiparesia es algo con lo que nací. Básicamente, cuando un bebé nace y se queda por unos segundos sin oxígeno en una parte del cerebro, eso puede dejar secuelas", relató con la voz cargada de recuerdos y el gesto sereno, pero firme, para luego aclarar que “en mi caso fue en el derecho, entonces por eso yo tengo afectada la motricidad y la movilidad de la mitad de mi cuerpo”. Lejos de victimizarse, la joven de 21 años hizo hincapié en la velocidad con la que su familia actuó. Especialmente, destacó el rol clave de su padre, quien no dudó en poner en pausa todo para buscar a los mejores profesionales del país y del exterior con el objetivo de brindarle la mejor atención médica posible. La hija de Ricardo Fort pasó marzo en los Estados Unidos y compartió las postales “Gracias a que mi familia reaccionó rápido, y mi papá se movió como un león para encontrar a los mejores médicos, logré recuperar bastante. Hice —y sigo haciendo— mucha kinesiología. Es un trabajo constante, que no termina nunca, pero depende mucho del grado de afectación y el tiempo que pasó hasta que se comenzó el tratamiento. Es algo fuerte, sin duda, pero también es parte de mi historia”, expresó con esa mezcla de vulnerabilidad y fortaleza que la caracteriza. Landaburu, con la sensibilidad que la define, le preguntó si sentía que esta situación había influido en su forma de ser, en su desarrollo como persona. Y Martita, sin dudarlo, dio una respuesta que resonó con la sinceridad de quien transitó el dolor y lo transformó en aprendizaje. “Sí. Yo siento que, por suerte, lo que me pasó fue duro, sí, pero también podría haber sido mucho peor. Me lo normalizaban tanto en casa que yo no me sentía diferente a mis compañeros”. A lo largo de la entrevista, la joven modelo también recordó con ternura —y cierto dejo de nostalgia— cómo fue crecer con una condición que exigía tratamientos constantes. Mencionó sus primeras visitas a Fleni, el prestigioso centro de rehabilitación neurológica, y cómo su familia lograba que cada consulta o sesión de kinesiología no fuera un castigo, sino parte de una rutina que se compensaba con gestos amorosos: “‘Después del estudio, te compramos un sandwichito’ o ‘Vamos a ver ropa, así te distraés’, así no me jodía tanto… Al revés, me ayudaba a forjar mi personalidad", detalló. Una torta en forma de corazón y con detalles en negro fue la elegida por Marta para festejar sus 21 años a fines de febrero Sin embargo, no todo fue color de rosa. Por primera vez, Martita se animó a hablar de uno de los momentos más difíciles de su infancia: el uso de una ortesis, conocida como “valva”, una especie de bota ortopédica que debía llevar puesta desde la rodilla hasta el pie, todos los días, incluso en la escuela. “Fue entre los 4 y 5 años hasta los 12 o 13. Era básicamente o no ir al colegio, o que me dé vergüenza o decir ‘bueno, mirá tengo la bota, listo, es parte de lo que soy y ya está‘“, explicó sobre cómo afrontó la situación en su momento. La charla, cargada de momentos íntimos y reflexivos, fue derivando hacia una conclusión inevitable: cómo estos desafíos moldearon su carácter, la hicieron más resiliente y la empujaron a no bajar los brazos nunca. El festejo de cumpleaños de Marta Fort “Me ha tocado pasar situaciones que quizás si yo hubiese tenido una personalidad un poco menor, no las hubiese afrontado de la manera en que las afronté. Yo creo que por mal o bien eso me forjó bastante eso y hay que tener fuerza”, cerró. Con cada palabra, Martita Fort dejó un mensaje potente. Su historia no es solo la de una joven marcada por una condición neurológica, sino la de alguien que eligió no quedarse en el dolor, que transformó la adversidad en carácter, y que hoy, con voz propia, comienza a escribir su propio legado. Un legado de lucha, aceptación y, sobre todo, de amor propio.
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