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» Diario Cordoba
Fecha: 03/04/2025 17:52
Tenía terminado mi alegato para esta semana, dando mi opinión sobre la polémica suscitada acerca del libro El odio, de Bretón, asesino confeso de sus hijos, Ruth y José, e irrumpiendo en escena, como elefante en cacharrería, la señora María Jesús Montero, me obliga a cambiar de planes. No obstante, no quiero pasar por aquí sin apuntar que ese libro que el sanguinario filicida pretende poner en el mercado, más que por interés económico es un alarde del psicópata autor demostrando su capacidad de burlar la ley y continuar con su violencia vicaria desde su encarcelamiento. Todo el que coadyuve a que el relato morboso del crimen llegue, una y otra vez, a la madre de los menores, será un poco colaborador necesario del delito. No me vale que debe prevalecer la libertad de expresión. Antes está el interés de la víctima, los niños, cuya necesidad de protección no se diluye por estar muertos. Dicho lo cual, señora Montero: «Mopongo» a que desacredite el trabajo que realizamos todos los que nos dedicamos a dignificar a la justicia, aún sin medios. «Mopongo» a que ponga en tela de juicio la pulcritud de las acusaciones y defensas de fiscales y letrados; la imparcialidad de los jueces y, por ende, la correcta aplicación de la ley. «Mopongo» a que usted, retribuida económicamente con mis impuestos como vicepresidenta primera, se permita soltar la perla de que le avergüenza que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña haya puesto por delante de las mujeres la presunción de inocencia. No señora, no ha sido ese Tribunal quién ha puesto nada delante de nadie, lo hace la Constitución y los Derechos Fundamentales en ella protegidos. ¿En qué Universidad Pública estudió usted Derecho, señora Montero? Digo pública porque deduzco que tras sus últimas declaraciones sobre «los chiringuitos» de las universidades privadas no habrá usted cursados estudios en ninguna de ellas. ¡Pues mire qué casualidad! Como mi móvil y su IA sabe ya hasta lo que pienso, me está «chivando», sin yo pedírselo, que estudió usted en EADA Business School, fundación privada universitaria con una amplia oferta de grados a precios prohibitivos para los hijos de trabajadores. Quizá obtuvo usted su grado de protocolo, estilo y elegancia en ella, porque efectivamente, lo compró. «Mopongo», señora Montero, a que continúe insultando mi inteligencia. «Mopongo» a que entretenga al público con aplausos de foca a su jefe mientras elude hablar de los abolicionistas del proxenetismo de su partido que han terminado pillados escogiendo acompañante ante un catálogo de prostitutas. «Mopongo» a que usted y sus socias de gobierno, silencien machismos de quienes pudieran removerlas de sus cargos y me vendan su «fellatio» política como negociación. *Abogada especialista en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social Suscríbete para seguir leyendo
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