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    Usuhahia » Diario Prensa

    Fecha: 03/04/2025 16:20

    La temeraria misión británica que afortunadamente nunca se concretó En plena Guerra de Malvinas, el Reino Unido ideó una operación militar de alto riesgo para destruir los aviones argentinos apostados en Río Grande y neutralizar así la amenaza de los Super Étendard. Sin embargo, el plan fue abortado y quedó envuelto en el misterio. A mediados de 1982, en el contexto de la Guerra de Malvinas, el Reino Unido elaboró un plan secreto para atacar la Base Aeronaval de Río Grande, en Tierra del Fuego. La operación, denominada Mikado, tenía como objetivo eliminar la flota de aviones Super Étendard y sus misiles Exocet, que habían demostrado su letalidad con el hundimiento del destructor HMS Sheffield y el portacontenedores Atlantic Conveyor. Para la flota británica, era crucial neutralizar esta amenaza antes de que otro ataque le causara más bajas. El plan original consistía en un asalto directo con un avión Hércules C-130, que aterrizaría en la base bajo el amparo de la noche para desembarcar a un grupo de élite del Special Air Service (SAS). Su misión era destruir los aviones y matar a los pilotos argentinos. En caso de ser descubiertos, los comandos debían intentar huir hacia Chile, donde se esperaba que el gobierno de Augusto Pinochet los auxiliara. Sin embargo, el riesgo era extremo: la base estaba fuertemente custodiada, y la posibilidad de un aterrizaje exitoso y una posterior evacuación era mínima. Ante la complejidad de la operación, se decidió enviar primero una misión de reconocimiento para evaluar el terreno y la seguridad en la base. Para ello, un helicóptero Sea King del escuadrón 846 de la Royal Navy trasladó a un grupo de comandos hacia la costa chilena, pero la misión se salió de control. Por razones aún poco claras, la tripulación británica se vio obligada a aterrizar de emergencia cerca de Punta Arenas, en territorio chileno. Los soldados incendiaron el helicóptero y emprendieron la huida, pero uno de ellos fue capturado por las autoridades chilenas y posteriormente repatriado al Reino Unido. El fallido intento de infiltración terminó de sellar el destino de la Operación Mikado. Las dudas sobre la viabilidad del ataque y el temor de provocar una escalada en el conflicto hicieron que el Reino Unido descartara la misión por completo. En cuanto a la palabra elegida para denominar la operación, “Mikado”, se trata de un término japonés que históricamente se usaba para referirse al emperador y al concepto de autoridad suprema. En el contexto de la Operación Mikado, el nombre podría hacer referencia a la idea de eliminar una figura clave (en este caso, los pilotos y los aviones argentinos) para debilitar al enemigo, de manera similar a cómo un emperador puede simbolizar el poder central de un reino. Por otra parte también existe un juego de palillos llamado Mikado, en el que se requiere precisión y estrategia para mover piezas sin alterar el equilibrio, lo que podría relacionarse con la delicada y riesgosa naturaleza de la operación. Lo concreto es que con el tiempo, la Operación Mikado se convirtió en un episodio envuelto en el secretismo de los documentos desclasificados y hoy, sigue siendo un capítulo poco conocido de la Guerra de Malvinas, pero cierto, y también una historia de cálculo fallido que afortunadamente nunca llegó a concretarse.

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