Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • El impresionante patrimonio del rey Carlos III y el príncipe William: miles de propiedades, derechos feudales y acuerdos con el Estado

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 02/04/2025 08:44

    La monarquía británica controla más de 5.000 propiedades entre los ducados de Lancaster y Cornualles (Reuters) Durante siglos, los secretos de la riqueza de la monarquía británica parecían inquebrantables. La Casa Real mantenía bajo un velo de discreción el verdadero alcance de su fortuna, pero una reciente investigación conjunta de The Sunday Times y Channel 4, reveló con precisión el mecanismo por el que Carlos III y su hijo el príncipe William han amasado una de las fortunas privadas más significativas de Europa occidental: más de 5.000 propiedades, ubicadas principalmente en los ducados de Lancaster y Cornualles, de las que obtienen beneficios prácticamente inagotables. Los ducados de Lancaster y Cornualles abarcan actualmente 180.000 acres —equivalentes a 72.843 hectáreas— de tierras en Inglaterra y Gales, según informó Vanitatis. Estas tierras fueron tomadas por la Corona “en los siglos inmediatamente posteriores a la conquista normanda”, y su pertenencia a la familia real se remonta a los siglos XI y XII. Aunque en el siglo XVIII el control de los bienes de la Corona fue cedido al Tesoro, el monarca y su heredero conservaron estos ducados por entonces poco rentables. Esta preservación de los ducados permitió que ambos conserven privilegios de hace siglos, lo que se traduce en derechos exclusivos, propiedades y un esquema financiero autónomo. Los ducados abarcan 180.000 acres de tierras que generan ingresos constantes para el rey Carlos III y el príncipe William (Photo: Jane Barlow/PA Wire/dpa) Más de 5.000 propiedades que producen sin pausa La investigación citada por reveló que el patrimonio inmobiliario asciende a 5.410 propiedades, de las que 3.536 pertenecen al ducado de Lancaster y 1.874 al ducado de Cornualles. Las propiedades son de naturaleza diversa: desde “aparcamientos, escuelas de surf, campos de críquet o golf”, hasta “alcantarillado, minas o puentes de peaje”. Cada uno de estos elementos produce rentas que fluyen directamente hacia el rey y el príncipe, quienes son los titulares legales de los ducados. De hecho, como destaca E! Noticias, obtienen ingresos “de absolutamente todo lo que se encuentra” dentro de los mismos. Una parte de estos ingresos proviene de arrendamientos a organismos del Estado británico. El Servicio Nacional de Salud (NHS), por ejemplo, pagará al ducado de Lancaster 11 millones de libras (USD 14 millones) durante 15 años por el alquiler de un almacén para ambulancias. En otro caso, el Ministerio de Justicia abona “1,5 millones de libras al año” (casi USD 2 millones) por el uso de la prisión de Dartmoor. Además, una parte significativa de los edificios se encuentra alquilada a organizaciones benéficas, algunas de las que tienen como mecenas precisamente al rey o al príncipe. Como señaló Vanitatis, entre los inquilinos se encuentran Macmillan Cancer Support, Marie Curie y Comic Relief. Carlos III y William no están obligados a pagar impuestos sobre sus ingresos, pero optan por hacerlo voluntariamente (Reuters) El privilegio de la “bona vacantia” Uno de los beneficios más anacrónicos que aún conserva el príncipe William es la “bona vacantia”, un derecho que le permite tomar posesión de cualquier propiedad del ducado de Cornualles cuyo dueño fallezca sin herederos. El heredero se beneficia de ella y también hace que sea una economía circular, dado que más de la mitad de las 288.000 (USD 364.000) donadas por William el año pasado a causas benéficas procedían directamente de este mecanismo. Ni el rey Carlos III ni el príncipe William están obligados a pagar impuestos sobre los ingresos obtenidos por los ducados. No obstante, ambos optan por tributar voluntariamente. Vanitatis afirmó que el monarca, en su última declaración, pagó “5,9 millones de (USD 7,43 millones), es decir, alrededor de un 25% de los 23 millones que había ganado”, aunque “la tasa más alta es del 45%”, tras deducir los gastos vinculados a sus funciones oficiales. Fondos personales y gastos institucionales Mientras estas ganancias son de uso personal del rey y su heredero, los gastos de representación, mantenimiento de palacios y funciones oficiales se financian de forma separada. Estos gastos corren por cuenta de la subvención soberana que proviene de un porcentaje del presupuesto estatal procedente de tierras que la Familia Real cedió al país hace más de 260 años. En su conjunto, la investigación realizada por The Sunday Times y Channel 4 documenta una fortuna moderna con origen histórico e ilumina un sistema financiero que combina rentas inmobiliarias, privilegios jurídicos antiguos y vínculos con el Estado y las ONG. “Lo más curioso”, insiste Vanitatis, es que muchas de las organizaciones benéficas que pagan alquiler al rey o a su hijo tienen a uno u otro como sus principales mecenas.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por