31/03/2025 05:15
31/03/2025 05:14
31/03/2025 05:13
31/03/2025 05:13
31/03/2025 05:13
31/03/2025 05:13
31/03/2025 05:13
31/03/2025 05:12
31/03/2025 05:12
31/03/2025 05:12
Parana » Al Dia ER
Fecha: 28/03/2025 11:25
Los controles de agudeza visual pediátricos permiten detectar tempranamente problemas oftalmológicos y mejorar tanto el rendimiento escolar como la integración social de los niños. Por tal motivo, el Ministerio de Salud de Entre Ríos recuerda la importancia de estar atentos a los signos que denotan problemas de visión y efectuar chequeos anuales. La percepción visual es esencial porque implica captar información, procesarla y darle un significado para entender el mundo. En ese sentido, desde el Área Niñez de la Dirección Materno Infanto Juvenil de Entre Ríos (Dmijer), se indicó que los controles oftalmológicos en niños deben comenzar en la primera semana de vida con el reflejo rojo, que debe ser simétrico y no mostrar opacidades. Posteriormente, antes de los tres meses, hay que visitar al oftalmólogo para una evaluación visual completa; control que se debe repetir a los seis meses y luego nuevamente cada dos años hasta los cinco de vida y, a partir de esa edad, una vez al año. «Aprender es más fácil cuando los dos ojos trabajan bien y el cerebro procesa correctamente las imágenes. Cuando las habilidades visuales fallan, pueden ser la causa de problemas de aprendizaje», señaló la pediatra del área de Niñez de la Dmijer, Natalia Dumé, y agregó: «En la consulta de control anual evaluamos los antecedentes personales (prematurez, hipoxia perinatal y enfermedades congénitas, entre otras) y familiares del niño que nos permitan identificar parámetros de alarma para la correspondiente derivación al oftalmólogo que realizará un examen completo adaptado a la edad del niño». Si bien los niños con problemas visuales a veces no presentan síntomas evidentes, algunos signos pueden incluir: Dificultad para ver a corta, mediana o larga distancia. Problemas para leer. Déficit de atención y concentración o bajo rendimiento escolar. Acercarse demasiado a los objetos para verlos, incluso el televisor, o al escribir. Desviar un ojo de forma permanente o intermitente. Presentar cefalea. Entrecerrar los ojos. Baja coordinación ojo-mano presente, por ejemplo, en la dificultad para atrapar una pelota. En todos los casos siempre es esencial, al evidenciar alguno de estos signos, hablarlo en la consulta para la detección precoz y derivación oportuna potenciando así las capacidades de los niños y generando una mejor calidad de vida.
Ver noticia original