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  • La paradoja de los edulcorantes: pueden alterar las señales del apetito en el cerebro y dar más hambre

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 27/03/2025 18:32

    El consumo de sucralosa provoca un desajuste en las expectativas del cerebro sobre la energía, lo que podría generar antojos y aumento de la ingesta de alimentos (Freepik) El edulcorante pasó a ser un ingrediente habitual de cafés, postres y una larga serie de alimentos. Desplazó al azúcar en busca de un mayor control del peso corporal. Sin embargo, ¿es realmente mejor que el azúcar cuando se desea adelgazar? Según una investigación de la Universidad del Sur de California, publicada en Nature Metabolism, consumir sucralosa, un edulcorante sin calorías unas 600 veces más dulce que el azúcar, provoca en el cerebro una expectativa de recibir energía que no se cumple. Este engaño activa áreas específicas relacionadas con el apetito, lo que podría inducir a comer más y producir antojos. La doctora Kathleen Alanna Page, directora del Instituto de Investigación de Diabetes y Obesidad de la Universidad del Sur de California (USC) y codirectora de la división de Endocrinología y Diabetes de la facultad de Medicina Keck de dicha universidad, dijo que el edulcorante crea un “desajuste” en el cerebro. “Si tu cuerpo espera una caloría debido al dulzor, pero no obtiene la caloría que espera, eso podría cambiar la forma en que el cerebro está preparado para anhelar esas sustancias con el tiempo”, afirmó. El estudio sobre la sucralosa y el apetito revela que, a diferencia del azúcar, este edulcorante no produce hormonas asociadas con la saciedad (Freepik) El estudio se centró en la sucralosa, un sustituto del azúcar muy presente en productos como el ketchup y las gaseosas bajas en calorías, y sugiere que el uso de este tipo de endulzantes podría alterar la percepción del organismo sobre la ingesta calórica. Los expertos hallaron que este desajuste en las expectativas del cerebro podría generar antojos de más comida y que el efecto era más pronunciado en personas obesas. Este hallazgo tiene implicaciones significativas, considerando el alto número de personas que recurren a productos “dietéticos” o “sin azúcar” con la intención de adelgazar o mantener su peso. Qué descubrieron los científicos sobre la sucralosa En su estudio, los científicos investigaron cómo reaccionaban 75 participantes ante tres bebidas consumidas en diferentes momentos: tras beber 300 mililitros de agua, una bebida endulzada con sucralosa o una bebida endulzada con azúcar común. El impacto de la sucralosa en el cerebro y la regulación del apetito será objeto de un estudio de seguimiento centrado en los niños y adolescentes (Imagen Ilustrativa Infobae) A todos los participantes se les realizaron resonancias magnéticas cerebrales y muestras de sangre y completaron encuestas sobre su nivel de apetito antes y después de consumir las bebidas. A través de estas pruebas, los investigadores comprobaron una mayor actividad en el hipotálamo luego de consumir las soluciones con sucralosa. Esta región del cerebro regula funciones fundamentales, como la temperatura, el cansancio y, especialmente, los niveles de hambre. Además, los escáneres revelaron que la sucralosa aumentaba la conexión entre el hipotálamo y otras áreas cerebrales relacionadas con la motivación y la toma de decisiones. La doctora Page señaló que estos hallazgos sugieren que el edulcorante podría influir en los antojos y comportamientos alimentarios. Los análisis de sangre mostraron otra vía a través de la cual la sucralosa podría afectar los antojos de comida. El efecto de la sucralosa sobre el hambre y la motivación alimentaria fue más evidente en mujeres, según el estudio de la Universidad del Sur de California (Imagen Ilustrativa Infobae) Cuando los participantes consumieron la solución de azúcar común, los científicos observaron que el cuerpo producía hormonas asociadas con la reducción del apetito. Sin embargo, estas hormonas no se produjeron cuando se ingirió sucralosa. La doctora Page explicó que “el cuerpo utiliza estas hormonas para indicarle al cerebro que se han consumido calorías, con el fin de disminuir el hambre”. La sucralosa no generó ese efecto, y las diferencias en las respuestas hormonales entre la sucralosa y el azúcar fueron aún más notorias en los participantes con obesidad. Los 75 participantes se dividieron casi equitativamente en términos de sexo, con una mezcla uniforme de personas sanas, con sobrepeso y obesas. La doctora Page señaló que uno de los hallazgos que requería más estudio era que las mujeres parecían experimentar mayores cambios en la actividad cerebral después de consumir sucralosa. Para identificar también cambios en relación con la edad, el equipo de investigación planea realizar un estudio de seguimiento para examinar el impacto de los edulcorantes sin calorías, como la sucralosa, en los niños y adolescentes, un grupo etario que, según los médicos consumen más azúcar y sustitutos del azúcar que cualquier otro grupo.

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