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Concepcion del Uruguay » 03442noticias
Fecha: 26/03/2025 19:53
Fue cuando la Patagonia se llenó de sangre obrera. Esa Patagonia con enormes extensiones de tierra bajo el patrimonio de ingleses, alemanes y otros apellidos compuestos, cuyos intereses había que defender contra las pretensiones de los peones que levantaban su voz reclamando por “una jornada de descanso a la semana, un lugar limpio para dormir y un paquete de velas” terminaron bajo las armas del cruel coronel Héctor Benigno Varela y su Regimiento 10 de Caballería. Terminó de raíz la protesta de esos reclamos sin asociaciones gremiales, sin ecuanimidad y sin piedad. Mil quinientos obreros fueron fusilados y enterrados en una fosa común; nada nuevo, ni el último de la sangre que derraman nuestras venas abiertas. Ante la complacencia y el silencio de una sociedad que homenajeaba, en inglés, al autor de semejante masacre, se levantan las voces de cinco mujeres, que compartían con las víctimas la crueldad de los poderosos y exhiben la solidaridad de los que padecen la opresión y el sometimiento. Estamos hablando de la “Rebelión de las pupilas de La Catalana”, prostíbulo de San Julián (Ciudad de Santa Cruz). Las autoridades del Regimiento 10 de caballería quisieron premiar a los soldados con una noche que los liberara de las “tensiones y el ajetreo” de fusilar a mil quinientas personas, con una visita al lupanar del pueblo. Fue en esos momentos cuando: CONSUELO GARCIA, ANGELA FORTUNATO, AMELIA RODRIGUEZ, MARIA JULIACHE Y MAUD FOSTER, junto a la regente PAULINA ROVIRA, se armaron con escobas y palos y a las voces de: “no atendemos a asesinos” corrieron y golpearon a los verdugos. La represión atroz de la policía no se hizo esperar, las mujeres fueron apresadas y castigadas, sus nombres desaparecen de la Patagonia, menos Maud Foster, quien años más tarde aparece regenteando “La catalana”. – Como único gesto de lucha por la dignidad y la justicia nos encontramos con un grupo de mujeres, que se animaron a dejar el anonimato de ser “las nadies” para ser, con valor y coraje, las que apalearon a los perversos asesinos. Imposible hacer referencia a este relato sin mencionar a Osvaldo Bayer, quien inscribió en nuestra Historia esa tragedia Argentina. Podrán romper estatuas, esconder cuadros, ocultar homenajes, pero lo que se les hará imposible es borrar la historia de nuestra dolida América, de la cual Osvaldo desnudó PARA SIEMPRE, EL GENOCIDIO DE LOS PEONES PATAGÓNICOS EN BENEFICIO DE SUS AMIGOS LOCALES Y EXTRANJEROS. ¿Alguna semejanza con la actualidad? TODAS. Prof. Celeste Pérez
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