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Parana » AIM Digital
Fecha: 20/03/2025 21:00
Hace décadas, la lluvia ácida fue una amenaza ambiental devastadora. Hoy, un nuevo peligro cae del cielo, y sus efectos podrían ser aún peores. ¿Qué significa esto para los humanos? La contaminación atmosférica ha tomado una nueva forma y, esta vez, es casi imperceptible. Investigaciones recientes han revelado que los microplásticos están presentes en la lluvia que cae sobre ciudades, campos y océanos. Estas diminutas partículas, que provienen de residuos plásticos degradados, representan una amenaza silenciosa pero creciente. Mientras la lluvia ácida pudo reducirse con medidas políticas, los microplásticos parecen mucho más difíciles de erradicar. Microplásticos en la lluvia: La nueva contaminación invisible El problema de los microplásticos no se limita a mares y ríos. Ahora, estos contaminantes están en el aire y caen junto con la lluvia, dispersándose por todo el planeta. Los microplásticos se originan a partir de la degradación de residuos plásticos en carreteras, vertederos y océanos. Fragmentados en partículas microscópicas, son transportados por el viento hasta la atmósfera, donde pueden viajar miles de kilómetros antes de regresar a la Tierra con las precipitaciones. Esta contaminación es alarmante porque los microplásticos no se degradan fácilmente, lo que significa que pueden permanecer en el medio ambiente durante siglos. Además, su capacidad para ingresar a los ecosistemas y al cuerpo humano plantea serios riesgos para la salud. ¿Por qué los microplásticos son más preocupantes que la lluvia ácida? A finales del siglo XX, la lluvia ácida causó daños catastróficos en bosques, cuerpos de agua e infraestructuras. Sin embargo, su impacto pudo ser reducido con regulaciones para limitar las emisiones de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno. En cambio, la lluvia de microplásticos plantea un desafío mayor por varias razones: No se pueden eliminar fácilmente: A diferencia de la lluvia ácida, no hay una solución rápida para evitar que los microplásticos se esparzan. Afectan a la salud humana: Se ha detectado la presencia de microplásticos en pulmones, sangre e incluso en la placenta humana. Se dispersan por todo el planeta: No solo afectan a áreas urbans o industriales, sino que llegan a regiones remotas como la Antártida o la cima del Everest. ¿Cómo nos afectan los microplásticos? Los microplásticos están en el agua potable, los alimentos e incluso el aire que respiramos. Se han encontrado en organismos marinos, aves y seres humanos, lo que indica que han ingresado en la cadena alimenticia. Aunque aún se estudian sus efectos a largo plazo, se sospecha que pueden: Afectar el sistema respiratorio si se inhalan. Alterar el sistema endocrino, debido a los compuestos químicos presentes en los plásticos. Causar inflamación y estrés celular, lo que podría estar relacionado con enfermedades crónicas. ¿Se puede hacer algo para frenar esta amenaza? La única forma de reducir esta contaminación es abordar el problema desde su origen: Reducción en la producción y uso de plásticos. Mejor gestión de residuos y reciclaje. Avances en tecnologías de purificación del agua. Los microplásticos son una amenaza persistente que está llegando a todos los rincones del planeta. Su impacto aún no se comprende del todo, pero su presencia es innegable. ¿Será posible revertir este daño antes de que sus consecuencias sean irreversibles?
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