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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/02/2025 02:36
Ante pronósticos de lluvia, las rutas de muchas regiones de Argentina presentarán menor visibilidad y adherencia del piso Con la excusa perfecta del Carnaval, este viernes a última hora las rutas argentinas volverán a recibir un gran caudal de automóviles que saldrán en busca del último fin de semana largo del verano 2024/2025, aprovechando que los días lunes y martes serán feriado nacional. A diferencia de otras oportunidades similares en las que el sábado y domingo se estiran por el agregado de un día no laboral, este fin de semana largo es particular en dos aspectos que adicionales como son una climatología compleja en buena parte de las rutas hacia las principales ciudades de la costa atlántica y algunos destinos específicos no habituales como son las ciudades en las que se festejan tradicionalmente los carnavales. Este último aspecto es importante porque el camino a muchas ciudades donde hay carnavales tradicionales, se llega por rutas de una mano para cada sentido y con banquinas que pueden estar en malas condiciones por las lluvias de los días previos. El pronóstico del clima augura lluvias y tormentas en al menos dos de los cuatro días de descanso, incluyendo en muchas regiones el sábado y el martes, es decir los dos días en los que posiblemente haya mayor cantidad de vehículos en las rutas. Así, preparar el viaje adecuadamente y hacerlo tomando mayor precaución de la habitual, serán dos variables que podrán contribuir con la prevención de accidentes. Las rutas se volverán a poblar de autos este fin de semana. La prudencia y paciencia deben ser herramientas para todos quienes se ponen al volante Según un reporte de ATM Seguros, “los feriados largos suelen ser sinónimo de crecimiento de siniestros viales, y aunque en 2024 hubo una leve baja en la relación de muertes por accidentes graves, ya que se pasó de 0,41 en 2023 a 0,35 en 2024 (datos de ISEV), los fines de semana extendidos siguen marcando un pico de accidentes”. Particularmente, en este caso, a las habituales causas de accidentes como son el hecho inevitable de tener más autos en las rutas y una marcada falta de precaución de muchos conductores, se deben sumar un preocupante número de personas conduciendo erráticamente por los efectos del alcohol y valores muy bajos de visibilidad y adherencia en el asfalto. Preparar el viaje a conciencia No se trata solo de asegurarse que los cuatro neumáticos del auto están en buenas condiciones de enfrentar una ruta posiblemente más desafiante de lo normal revisando la profundidad adecuada del dibujo y la presión de inflado. Si se tiene en cuenta que los únicos puntos de apoyo de un automóvil en el piso son las cuatro ruedas, la revisión debe ser menos superficial e incluir elementos de suspensión y frenos, además de una correcta alineación y balanceo. No sólo se debe revisar el dibujo de los neumáticos sino repasar el correcto funcionamiento de suspensión y dirección. Controlar un auto en piso mojado es de vital importancia (AP Foto/Tom Krisher) Salvo que haya neumáticos muy desgastados o una deficiencia evidente en el sistema de frenos, una visita a una gomería que pueda testear el funcionamiento de la amortiguación, los frenos y los extremos de dirección, permitirá salir a la ruta con la seguridad que ante un charco repentino o la necesidad de frenar con bastante intensidad, la dirección se mantendrá derecha y el vehículo podrá detenerse en control de su conductor. También es importante verificar que las escobillas del limpiaparabrisas no estén resecas o dañadas, porque cuando la lluvia es fuerte o se cruza otro vehículo en dirección contraria y pisa un charco a poca distancia, recuperar la visibilidad en el mínimo tiempo posible es tan importante como pisar el pedal del freno y que el auto se detenga. Más de un segundo sin visibilidad es peligroso para advertir a tiempo un obstáculo en el camino. Teniendo en cuenta que si llueve la visibilidad es mucho más baja de lo habitual y que posiblemente tanto a la ida como a la vuelta se hagan en horario nocturno, otro elemento que se debe revisar para este fin de semana largo es que todas las luces funcionen, incluidas las de niebla. Mientras no haya autos cerca, usar las luces altas siempre mejora el campo visual, pero hay que estar atentos a no encandilar a quienes cruzan o a quienes van delante en el mismo sentido. Cuando no hay autos cerca en ambos sentidos es recomendable usar las luces altas. Pero no se debe olvidar bajarlas para evitar encandilar a otros conductores También, además de asegurarse que la rueda de auxilio esté inflada con la presión correcta, cobran una importancia protagónica el chaleco reflectivo y los triángulos de baliza para el caso que deba ser necesario detenerse al costado del camino y ser visto con suficiente distancia por los demás. La conducta al volante Una vez que el vehículo está en condiciones, se debe planificar el horario ideal para viajar. Si el viernes es un día laboral intenso, no es recomendable salir a conducir después de ocho horas de trabajo. Si lo que se quiere es aprovechar el sábado desde temprano, es preferible ir a casa, comer liviano y descansar al menos unas cuatro o cinco horas antes de salir a la ruta. Pero si la elección es igualmente emprender el viaje esa misma noche, comer muy poco, preferentemente nada sólo frutos secos y mantenerse hidratado con agua será de gran ayuda. Dependiendo de la distancia a la que se pretenda llegar para pasar el fin de semana, si no es mayor a 300 o 400 kilómetros, es recomendable esperar a que haya amanecido para salir a conducir. Frecuentemente, cuando se pasa de la oscuridad de la noche al resplandor del amanecer, incluso si el sol no está de frente, la vista se ve afectada y se genera un estado de somnolencia repentino y muy peligroso. En cambio, si se sale a las 6 am, se puede evitar ese traspaso de oscuridad a luz diurna y llegar a destino igualmente antes del mediodía. El cambio de luz de oscuridad a resplandor en el amanecer causa somnolenia repentina en los conductores. No es recomendable estar al volante en esas transiciones (Imagen Ilustrativa Infobae) El mismo consejo vale para el regreso, aunque en este caso sería con la situación inversa de pasar de luz a oscuridad. Si se emprende el viaje de vuelta a media tarde, inevitablemente se llegará a destino de noche. En ese caso, lo ideal es no estar al volante en la transición, sino detenerse cuando todavía hay luz, tomar algo o simplemente descansar un rato y regresar a la ruta cuando ya cayó la noche. La diferencia es muy grande y el cerebro se acostumbrará a ver con luz artificial sin esfuerzo. Adicionalmente, siempre es de gran ayuda mantener el interior del auto oscuro, sin encender la luz del habitáculo, porque eso permitirá al conductor apreciar mejor el entorno, en un contexto de oscuridad sólo interrumpida por las luces exteriores propias y ajenas. En cualquier caso, pero especialmente con lluvia y poca luz natural, además de respetar la velocidad máxima permitida y bajarla más aún para adaptarla a la situación de baja adherencia, se debe dejar una distancia prudencial con el auto de adelante y evitar encandilarlo con las luces altas en sus espejos retrovisores. La atención siempre debe estar puesta en el camino, especialmente ante maniobras peligrosas que puedan hacer otros conductores Por último, siempre que hay malas condiciones climáticas, la atención debe estar puesta en el entorno. Cada conductor puede administrar su prudencia y asegurar el estado mecánico de su vehículo, pero nada se puede hacer respecto a los demás. La falta de cuidado y mantenimiento, la inconsciencia, la alta velocidad y la destreza al volante de quienes comparten la ruta en la misma dirección o la contraria es imposible conócela o controlarla. Lo único que se puede hacer es mirar permanentemente los espejos y asegurarse que quienes vienen de frente lo hacen normalmente. Ante el primer indicio de una conducta riesgosa o una maniobra imprecisa de otro conductor, lo que hay que hacer es dar espacio, sea frenando o dejando pasar y alejarse del problema. “Tener razón no sirve de nada si por demostrarlo se genera el riesgo de un accidente”, es una máxima que todos los especialistas en seguridad vial suelen aplicar en estos casos.
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