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  • Máxima tensión en los tribunales: si la Corte Suprema le bloquea la licencia, Lijo no renunciará a su juzgado

    » Misionesparatodos

    Fecha: 26/02/2025 16:09

    El magistrado federal debe dejar su cargo para asumir en el máximo tribunal, pero quiere hacerlo sin dar un salto al vacío; en Comodoro Py quedarían solo siete jueces para los doce tribunales En los tribunales se respira un ambiente de máxima tensión: ahora que se confirmó el decreto para designar en comisión, por nueve meses, al juez federal Ariel Lijo como juez de la Corte Suprema de Justicia, crecieron las especulaciones acerca de si finalmente asumirá o no en el máximo tribunal. Esto es porque el juez pedirá una licencia extraordinaria que le debe otorgar primero la Cámara Federal y, luego, la propia Corte Suprema de Justicia. En tribunales advierten que hay un precedente para que no se la concedan. Lijo le dijo a dos de sus allegados con los que habló LA NACION que si no le dan licencia no asume en la Corte, porque no va a renunciar a su cargo de juez federal de primera instancia. Si es consecuente con estos comentarios, Lijo quedaría en el banco de suplentes, con su pliego en el Senado con nueve firmas (incluidas las de senadores kirchneristas), a la espera de que en sesiones ordinarias reúna los dos tercios de los votos del Senado necesarios para ser juez de la Corte. Milei se apoyó en los decretos porque el artículo 99, inciso 19, de la Constitución Nacional prevé entre las atribuciones del Poder Ejecutivo “llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura”. Por eso, designó a los dos jueces por decreto mientras el Congreso se encuentra cerrado, hasta este sábado el 1° de marzo, cuando se inaugura el período de sesiones ordinarias con un discurso presidencial. La pretensión de Milei es que ese día estén sentados en el recinto Lijo y García-Mansilla junto a Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El camino habitual, previsto en la Constitución para designar a un juez de la Corte Suprema, es que el Poder Ejecutivo propone a los candidatos, se abre un período de impugnaciones y adhesiones, hay entrevistas personales con la Comisión de Acuerdos del Senado y los senadores, finalmente, deben votar para darle acuerdo con los dos tercios de los presentes. Este trámite comenzó con la postulación de Lijo y García-Mansilla, tuvieron adhesiones y objeciones, pasaron las entrevistas públicas y el pliego de Lijo consiguió los votos para ser tratado en el Senado. El de García-Mansilla, no. El trámite sería el siguiente: Lijo, este miércoles, debería pedir licencia extraordinaria como juez federal a la Cámara Federal. El presidente de la Cámara, Mariano Llorens, con el acuerdo de sus pares, lo habilita y eleva entonces a la Corte, con las razones que la motiva: en este caso, ocupar un “cargo transitorio” como juez del máximo tribunal. En la Corte, Lorenzetti apoya la designación de Lijo, pero Rosatti y Rosenkrantz analizan si corresponde o no darle esa licencia. “Silenzio stampa”, dijeron en la Corte, sin anticipar su jugada. Oponerse a la licencia es entrar en una pulseada con el presidente Milei. Lijo, por las dudas, ya avisó que no va a renunciar al cargo de juez federal que ocupa desde hace 20 años. Si la Corte aceptara concederle la licencia, le tomaría juramento. Si no se la otorgan, Lijo hizo saber que se quedará como juez federal y el banco de suplentes a la espera de que su pliego tenga acuerdo en el Senado. Esta situación permitiría que García-Mansilla, el otro candidato, sea designado por decreto en comisión por un año y los jueces de la Corte le tomarían juramento. Estos son los escenarios que se trazaban en el Palacio de Tribunales y en los tribunales de Comodoro Py 2002, donde hay preocupación por la salida de Lijo como juez federal. Básicamente, porque de los 12 jueces federales porteños, con la salida de Lijo solo quedarían siete. A saber: María Servini, Daniel Rafecas María Eugenia Capuchetti, Sebastián Casanello, Julián Ercolini, Sebastián Ramos y Marcelo Martínez de Giorgi. Los demás cargos están vacantes. Así las cosas, cada juez debería tener dos juzgados a cargo. Servini no subroga porque, además, es jueza con competencia electoral federal. Lijo estuvo de licencia los últimos días hasta este lunes que regresó al trabajo. No se lo vio por Comodoro Py 2002, pero estuvo en contacto con sus secretarios, despachando asuntos del juzgado. Quienes lo trataron dijeron que está harto, cansado, enojado, que se siente manoseado y dolido por todo lo que pasó en el último año, cuando fue sometido a una andanada de críticas. De piel gruesa, y acostumbrado a estas lides, no obstante entiende que llegó a esta instancia y no puede dar marcha atrás. Pero su límite es no renunciar a su cargo de juez federal. Los jueces federales evitan pronunciarse, pero esperan que la asunción de Lijo como juez de la Corte no sólo lo convertiría en el “delegado” de Comodoro Py en el máximo tribunal, sino que además su gestión sería cuesta arriba. “En todo el año lo mataron con las críticas y ahora, si lo designan por decreto, lo que va a tener que atravesar este año como juez de la Corte no va a ser bueno”, coincidieron colegas que lo aprecian. Rosatti, Lorenzetti y Rosenkrantz, jueces de la Corte Suprema Por Hernán Cappiello-La Nación

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