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  • Congreso mundial por el coronavirus

    » Diario Cordoba

    Fecha: 26/02/2025 02:14

    El coronavirus fue terrible pero también pudo haber sido una enseñanza. Y no lo ha sido. De nuevo evidenciamos lo miserables que somos. Tantos mártires para nada. Nadie -y menos los gobernantes de la Tierra-reflexiona sobre aquel Estado de alarma tan prolongado, sin poder siquiera cruzar el umbral de la puerta de casa para oler la mañana. Pareciera que el virus quería robar la libertad y felicidad a nuestros hijos. Todos los días aparecía la lista de fallecidos que morían en la más triste y agónica soledad. Y aquella distancia social impuesta... Pero al compás de nuestra condena, todo lo demás florecía: el aire más puro que nunca, el cielo azul como hacía cientos de años e incluso la lluvia pareció más limpia y frecuente. Y para los animales salvajes, significó algo así como si hubieran atravesado al otro lado del espejo de Alicia para acceder a un mundo tan maravilloso sin esa presencia humana que todo lo quiere para sí; como aquella familia de patos cruzando el puente del Arenal sin temor a los horribles ‘sapiens’. Pues sí, el Estado de alarma debió ser una cura de humildad y respeto por el planeta. Cuando terminó se debería haber hecho un congreso mundial de conclusiones. La primera conclusión, que la austeridad generalizada para limpiar el planeta no es tan difícil, como bien demostró el coronavirus; y la segunda, que el abrazar y no dejar morir solos a nuestros seres queridos es infinitamente más importante que tener un coche o una casa más grande. Pero nada de eso se hizo, sino todo lo contrario precipitándose el egoísmo y la agonía por controlar la geopolítica a través de guerras que contaminan para terminar de matar a la madre Tierra. Y mientras, ante tanta irresponsabilidad, muchísima gente se ampara en Dios y en la otra vida donde, por lo visto, en el Reino de los Cielos hay un mundo espectacular. Pero ese mundo que está en los cielos y que Dios nos legó no es otro que el que preside la Vía Láctea. ¡Tan difícil es darse cuenta!

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