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    La voz · Fecha: 24 de October del 2020

    La rebelion de los anos impares |

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    En el largo ciclo de stop and go de la decada de estanflacion por la que atraviesa la Argentina, los anos impares, en los cuales se realizan comicios presidenciales o de medio termino, se habian caracterizado por anotar una inflacion inferior a la de cada ano previo.

    Este mecanismo no ha sido una garantia para los oficialismos de turno, pero si una herramienta electoral. El teorema se cumplio hasta 2017, pero en 2019 el gobierno de Cambiemos no pudo evitar que la variacion del IPC resultara 20 puntos superior a la del ano anterior, con los resultados conocidos.

    La actual gestion aspira a retomar la tradicion: en el Presupuesto, preve que la inflacion de 2021 (proyecto 29 por ciento) resulte inferior a la de este ano. Sin embargo, la macroeconomia no es consistente con una desaceleracion de la inflacion, por lo que esta expresion de deseos del oficialismo, si se mantiene como prioridad, solo puede deparar mayor represion en el funcionamiento de los mercados.

    En realidad, frente al aumento del desempleo y el derrumbe de la inversion, se requiere un replanteo de las politicas, asignando a la faz fiscal el rol de ancla para evitar una espiralizacion de la inflacion y recuperando condiciones para el despliegue de la actividad privada. La confianza se reconstruye sobre la base de diagnosticos realistas.

    La brecha cambiaria, instalada en el entorno del 100 por ciento, es el sintoma mas evidente de los desequilibrios macroeconomicos que habran de empujar con mas fuerza a la inflacion. Desde diciembre, el Banco Central (BCRA) emitio 1,9 billones de pesos para financiar al Tesoro, a un ritmo anualizado equivalente a 9,5 puntos del producto interno bruto (PIB). Y para moderar el impacto inflacionario, absorbio una fraccion significativa a traves de pases y de Leliq. Asi, sus pasivos que devengan interes se incrementaron a un ritmo anualizado de 5,3 por ciento del PIB.

    De cara a 2021, al flujo de pesos a favor del Tesoro hay que anadir el deficit cuasifiscal en cabeza del BCRA. Con el limitado aporte del Presupuesto 2021 a la reduccion del "rojo" estatal, hay que esperar que la emision de pesos alcance el ano proximo a siete puntos del PIB, incluyendo intereses de Leliq.

    Habra severas limitaciones para absorber esa masa de dinero, ya que hacia fin de este ano los pasivos remunerados del BCRA (pases mas Leliq) se aproximaran al 11 por ciento del PIB, un guarismo que dispara las alarmas: la crisis de 2018 se desencadeno cuando el stock de Lebacs alcanzo ese umbral.

    La base monetaria amplia, que incluye los pasivos remunerados, esta subiendo al 90 por ciento interanual, por lo que no es casualidad que el dolar "bolsa" y el contado con liquidacion se hayan mas que duplicado en 12 meses.

    Desequilibrios

    No puede entenderse la perdida de reservas del Central sin reparar en la brecha cambiaria, con un dolar libre cuyo precio se define en el plano monetario. El ano que viene, la expansion monetaria tendria un piso del 60 por ciento, por lo que no sorprende que en la encuesta que realiza el BCRA entre consultores la inflacion prevista para 2021 se ubique en 47,5 por ciento. Por cierto, seria un buen escenario bajo las condiciones actuales.

    Detras de los desequilibrios, esta la cuestion fiscal, que en realidad es un problema de gasto publico, dado lo insustentable de la carga impositiva. Al margen de las presiones inflacionarias, cabe destacar tres dimensiones:

    La primera. Entre 2003 y 2015, el empleo publico y las moratorias jubilatorias fueron utilizadas como sustitutos de la falta de empleo privado. En el presente, con 21 millones de personas que reciben transferencias del Estado, esta politica ha tocado su limite, justo cuando la tasa de desempleo se ha disparado, amenazando con un nuevo piso de 15 por ciento. Solo el sector privado podra revertir este fenomeno.

    La segunda. Desplazar el eje a favor del empleo privado obliga a pensar en competitividad. Pero la expansion del gasto publico por encima de ciertos limites genera atraso cambiario. Un gasto primario (sector publico nacional) que no erosione la competitividad podria estar en torno de 75 mil millones de dolares (oficiales), como el de 2019. Segun el Presupuesto 2021, esas erogaciones se ubicarian en 84 mil millones. Llevar el gasto al nivel de 2019 exige mas austeridad o un tipo de cambio mas alto. En lugar de un dolar a fines de 2021 de 102,40 pesos, como dice el Presupuesto, la paridad estaria en torno de 125 pesos.

    La tercera. Tiene que ver con la politica fiscal y su impacto en el credito publico. Este ano hay un recorrido paralelo entre Ecuador y la Argentina, por la reestructuracion de la deuda y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, a pocas semanas de dos canjes exitosos, el riesgo pais de la Argentina es 400 puntos superior. De nuevo, esto responde a diferentes grados de compromiso fiscal. Para 2021, Ecuador se propone llevar el deficit primario del sector publico a 1,3 puntos del PIB, pero la Argentina quedaria en 4,2 puntos, pese a que el rojo de 2019 era similar en ambos paises.

    La drastica suba del desempleo y la destruccion de la inversion deberian ser argumentos suficientes a favor de un cambio en el centro de gravedad de la politica economica, pasando a poner eje en la recuperacion del sector privado y asignando a la politica fiscal el rol de ancla para la inflacion y la reduccion del riesgo pais.

    Por la mayor inflacion, la recaudacion de 2021 sera superior que la presupuestada: alimentar con ese plus un fondo que acumule ahorros para los vencimientos de deuda futura seria un gran aporte a la reduccion del riesgo pais. Este replanteo deberia involucrar a la politica cambiaria, para alinear el gasto publico en dolares (oficiales) con el de 2019 y, al menos, eliminar las trabas para el funcionamiento de los dolares financieros.

    Pese a estas evidencias, la agenda oficial sigue incluyendo el impuesto a la riqueza, que cae sobre activos productivos e ignora los pasivos para su computo. Mas que un impuesto, es una proclama antiinversion.

    El Congreso deberia evaluar alternativas, como el proyecto de ley de inversiones en bonos solidarios bosquejada por el expresidente de Telecom, Amadeo Vazquez. Seria obligatoria para los tenedores de Bienes Personales de mas de 500 millones de pesos a fin de 2020, netos de activos productivos y de las deudas.

    Quienes resulten alcanzados deberian invertir una fraccion de su patrimonio en bonos provinciales (un cuarto del total), nacionales (otro cuarto) y privados (dos cuartos), amortizables en tres o en cuatro anos. En ese caso, el aporte solidario podria ser un aliado de la inversion.

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