Max Tejera presenta su disco Singularidad
Entre en beboteo pop y la cadencia industrial de techno, el disco de Max Tejera es una reflexión sobre los desafíos que implica ser un artista del under y sostener una carrera en un circuito independiente.
Hace un tiempo, Max Tejera estaba decidido a comerse al mundo como si fuera un diamante, pero en un momento dudó de si realmente podía. Cantante, compositor y productor uruguayo radicado hace años en Buenos Aires, su proyecto musical siempre involucra una elegancia de tinte psicótico, una fuerza propia del dramatismo teatral y la lírica operística.
Es uno de los señoritos del under porteño, de los más extraños, hiperensimismado en su proyecto. Por momentos, parece un monje que vive para su objeto de deseo: la música. Por otros, un diablo oculto bajo unos ojos enormes que pueden contener al más triste de los océanos.
En los primeros días de octubre lanzó su tercer disco de estudio, Singularidad (2026), un viaje sonoro que incluye preguntas sobre la identidad, los miedos personales y la necesidad de confiar en aquellos impulsos que surgen cuando la incertidumbre está a punto de ganar la batalla mental.
Singularidades un disco que galopa, que imprime cierto poder en quien lo escucha. Las diez canciones avanzan como si fueran animales furiosos, pero no se trata de esa furia boba que tienen aquellos que están perdidos. Es, más bien, esa lujuria que antecede a la superación, a ese momento en que los errores, los conflictos y todo lo que nos hace mal se convierten en combustible ácido para la superación.
Max Tejera Sebastian Freire
Una exquisita articulación entre pop y techno produce un cimbronazo, un big bang en les oyentes. Por momentos, la ternura y el beboteo del pop; pero, a lo lejos, la maquinaria del techno aparece para hacer de la merienda edulcorada un after que dura siglos. Max Tejera quedó eléctrico y lo quiere confesar.
El disco surge a partir de una reflexión sobre los desafíos que implica ser un artista del under y sostener una carrera en un circuito independiente. Hubo miedos, cuestionamientos sobre si seguir o no, mandatos y expectativas que cumplir, una sensación de fracaso y, por último, la necesidad imprudente de continuar, cueste lo que cueste.
En diálogo con SOY, el artista comenta: Empecé a crear como parte de mi propio proceso de terapia, después de haberme desilusionado mucho con mi música, al ver que mi disco anterior no lograba alcanzar las expectativas que yo mismo me había puesto y al compararme con lo que pensaba que era el éxito. Empecé a hacer música de nuevo para volver a conectar, para volver a sentir esa pasión que, de cierta forma, se había perdido o quedado oculta en el camino.
Se nota que las gotitas del dolor y la insatisfacción pegaron fuerte en el cuerpo de Max Tejera. Pero, lejos de la lamentación, el disco despliega una tempestad de sonidos electrónicos que recuerdan al set de un DJ de techno. Es interesante la operatoria del artista: sin perder la lógica compositiva de la canción, la producción se abre a un hechizo envolvente, el típico ajetreo que uno goza o padece en las discotecas. Las canciones reclaman mucha actitud corporal: es imposible quedarse quieto.
Max Tejera Sebastian Freire
Uno de los temas más importantes del disco es Abducción. Como un animal al acecho, a punto de lanzarse sobre su presa, la canción se despliega como un himno a lo mejor del techno y el hyperpop. Cada estrofa de Tejera cae como una daga impregnada del perfume de la seducción y el deseo: la voz de alguien que sabe exactamente lo que quiere y está dispuesto a avanzar sin medir las consecuencias. Un personaje escurridizo, provocador y profundamente desafiante.
Abducción es el hermano de su single más prolijo Majestuoso, un himno pop que invoca un beat pegadizo y luminoso que se puede asociar con Miranda!, Javiera Mena y Belanova. Es un tema radiante, de lo más blanquecino que tiene el disco. La letra retrata un amor sano, libre de exigencias y mezquindades: un vínculo construido sobre la fantasía, el respeto y la libertad.
Max Tejera es un artista que tiene mucho respeto por la escena independiente a la que pertenece y por sus colegas. Me identifico mucho con Matt Montero. Los dos somos muy detallistas con nuestros proyectos, nos autoproducimos, nos autograbamos, nos gestionamos todo. Nos mandamos demos y pedimos devoluciones. Me gusta mucho todo lo que hace y siento que nos entendemos muy bien. Hay muchxs otrxs: Galan, Franivv, Ceretti, Max Vanns, Gatika, Eros White, Jaina, Blujaus; hay un montón de artistas increíbles en el under que ponen mucho amor a sus trabajos y que son inspiración para mí. Cuanto más les veo hacer, más ganas de seguir haciendo me dan.
Max Tejera Sebastian Freire
Singularidades un disco que por momentos recuerda a la crudeza que Lady Gaga sostuvo en Chromatica: música para hablar del sufrimiento sin padecerlo. Música para mover el cuerpo, hacerlo explotar y volver a unir sus pedazos. Max Tejera es un señorito del under que volvió a confiar en una misión que comparte con sus contemporáneos: pese a todo, hay que insistir.
Escucha la música de Max Tejera aquí