Tensión con Londres por Malvinas
Gran Bretaña avaló la explotación de crudo en las islas del Atlántico Sur y cruzó al Gobierno por su reclamo ante la ONU.
El conflicto diplomático por Malvinas tuvo una nueva escalada desde Europa. En un duro comunicado, el Reino Unido rechazó el arbitraje que el gobierno de Javier Milei había solicitado ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLO) por el avance de las actividades hidrocarburíferas en las islas. En el escrito, catalogaron el posicionamiento de la administración de Javier Milei como un intento de socavar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Islas Malvinas y volvieron a sostener el derecho de autodeterminación de los isleños. Además, le advirtieron a la embajadora argentina Mariana Plaza que el comportamiento de su gobierno plantea interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido.
El gobierno avanzó en su repentina cruzada soberana por Malvinas y comunicó el inicio de un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido para intentar impedir la explotación de hidrocarburos del proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Fiel a su estilo en la red social X, Javier Milei se animó a amenazar con que si en 2 semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
La respuesta de Londres no tardó en llegar. Este miércoles, la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran compartió el comunicado y aseguró que las Islas Malvinas son británicas y por eso siempre defenderemos el derecho a la libre determinación de sus habitantes.
Para los británicos, la decisión de Argentina constituye el último intento de socavar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Islas Malvinas que, según sostienen, han elegido libre y democráticamente su futuro, y tiene todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coerción ni interferencia de terceros.
Las autoridades del país ocupante negaron además la ilegalidad de las actividades petroleras en el territorio en disputa. Alegan que los proyectos hidrocarburíferos en la Cuenca Malvinas Norte están regulados por la legislación de las Islas Malvinas y se llevan a cabo en pleno cumplimiento del derecho internacional, incluida la UNCLOS.
Más allá de que el Reino Unido continúa aferrándose al derecho de autodeterminación de los pueblos, lo más resonante del comunicado es la advertencia que le realizaron a la embajadora argentina en ese país, Mariana Plaza. Según el escrito, le comunicaron a la diplomática -de estrechas relaciones el Reino Unido- que los esfuerzos por obstaculizar actividades económicas lícitas en las Islas Malvinas no constituyen actos de relacionamiento internacional responsable sino que, en su punto de vista, son intentos deliberados de socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autónomo.
El reto del gobierno de Andy Burnham a Plaza no se quedó ahí. Tal comportamiento plantea interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido, amenazaron.
De todas maneras, el anuncio británico no pareció haber sorprendido a la gestión libertaria que, al momento del cierre de esta edición, no emitió ninguna respuesta. Es que Plaza ya había sido citada por el gobierno del Reino Unido a una reunión el pasado martes en el que le comunicaron su postura.
El comunicado ratifica que continuarán estando codo a codo con el gobierno colonial de las Malvinas y sus habitantes. Defenderemos firmemente sus deseos, su economía y su derecho a determinar su propio futuro. Como ha dejado claro el primer ministro, nuestro apoyo es inquebrantable, aseguraron.