El modelo no derrama
Empresarios partidarios del ajuste admiten el excesivo costo social del modelo
El empresariado reunido en Mar del Plata no parece dispuesto a discutir la estabilidad macroeconómica que consiguió, a un gran costo, el gobierno de Javier Milei. El problema que empieza a aparecer, incluso entre quienes valoran ese logro, es otro: cuánto puede durar una economía mientras la factura del ajuste se acumula en la microeconomía.
Es uno de los diagnósticos que circula en el 62° Coloquio de IDEA, titulado Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia, que se desarrolla en Mar del Plata entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre. El encuentro reúne a los principales referentes empresariales, políticos y académicos y funciona como una caja de resonancia del poder económico. Y en los pasillos del Hotel Sheraton apareció una coincidencia llamativa entre varios empresarios que prefirieron hablar en off: el Gobierno debería prestar mayor atención a la microeconomía.
La inquietud excede el reconocimiento de la estabilidad macroeconómica, justamente el eje elegido por IDEA para este coloquio. Entre hombres y mujeres de negocios empieza a escucharse con mayor claridad una frase que sintetiza el malestar: el modelo no derrama.
Un ejecutivo del sector bancario señaló a Página/12: Parecía que la microeconomía tocaba fondo y que iba a rebotar, pero no está pasando. Lo curioso es que al Presidente eso no le importa. No va a hacer nada porque prefiere inmolarse con sus logros, que a nivel internacional ya tienen demasiado consenso, y pasar así a la posteridad.
La preocupación por la microeconomía introduce, de todos modos, matices dentro del empresariado. Para algunos, los resultados de una macro estable no llegan a la gente, y advierten que esa desconexión termina afectando el funcionamiento de la propia economía: el consumo, principal motor de la demanda, continúa debilitado.
Para otros, la tensión tiene menos que ver con la consistencia económica que con su sostenibilidad social y política. Desde esa perspectiva, el principal condicionante para la continuidad de la gestión de Milei sería conservar el respaldo electoral.
En el diagnóstico empresario aparece una crítica respecto de la forma en que funcionaba la economía durante los años de inflación elevada. El nuevo esquema, coinciden, castiga con mayor rapidez la ineficiencia. Con una inflación alta, todos los costos se podían trasladar a los precios; la ineficiencia la terminaba pagando el consumidor. Ahora es distinto, explicó un empresario del sector del packaging.
En la misma línea, otro empresario reconoció que muchas empresas estaban cazando en el zoológico. La referencia es sobre trasladar con mayor facilidad los aumentos de costos a los precios.
El nuevo escenario obliga a revisar esas estructuras. Las empresas están reduciendo la ineficiencia y eso, en muchos casos, quiere decir reducir la plantilla de personal, señaló otro empresario.
La búsqueda de competitividad puede alternativamente traducirse en la reducción de la presión impositiva y, de manera reiterada, una baja del costo del financiamiento. Pero incluso una reducción de los costos financieros e impositivos tendría un alcance limitado si no aparece la demanda. Si la empresa no tiene mercado, igual no va a caminar, advirtió un empresario del sector de Inteligencia Artificial.
La debilidad de la actividad también se refleja en la situación de los deudores y los balances del sistema financiero. Los números de los bancos no vienen siendo buenos hace seis meses por el tema de la morosidad. Ahora están empezando a mejorar porque algunos morosos reestructuraron y, sobre todo, porque a los otros los mandaron a pérdida, explicó un empresario del sector bancario.
Otro gerente bancario relativizó, sin embargo, el alcance del fenómeno para las entidades tradicionales. La morosidad no está en niveles preocupantes para los bancos, sostuvo, aunque marcó una diferencia con las empresas fintech. Estas últimas hablan de una falsa democratización del crédito: porque a esas tasas siderales puede prestar cualquiera, cuestionó.
La mirada más extendida entre los empresarios consultados pasa por no desandar lo hecho. Javier Milei avanzó sobre desequilibrios que, según varios de ellos, ningún gobierno peronista habría estado dispuesto a corregir por lo cruel del ajuste. La pregunta que empieza a aparecer es cómo conservar los resultados de la estabilización sin que el costo de sostenerlos recaiga indefinidamente sobre la actividad, el empleo y el consumo.
Si gana Axel Kicillof, podría pararse sobre una macroeconomía ya ordenada para darle impulso a la micro, sostiene uno de los consultados, aunque establece como condición no perder el superávit fiscal o comercial.
Esta gestión cumplió con sus compromisos: el superávit fiscal, la baja de la inflación y el cumplimiento de las obligaciones de deuda. Sobre estos pilares debe pararse cualquier gestión que asuma en 2027, sostiene otra de las fuentes. Axel no es el anticristo, pero Argentina debería dejar de ser tan pendular, agrega.