Cambio de estación, cambio de hábitos: por qué octubre es el mes clave para transformar nuestra alimentación
Con la llegada de la primavera y la cercanía del verano, octubre se posiciona como un mes de transición fundamental. Tras dejar atrás las comidas calóricas del invierno, la subida de la temperatura invita a adaptar la dieta para lograr mejores digest
Con la llegada de la primavera y la cercanía del verano, octubre se posiciona como un mes de transición fundamental. Tras dejar atrás las comidas calóricas del invierno, la subida de la temperatura invita a adaptar la dieta para lograr mejores digestiones, favorecer la hidratación y mejorar la salud general.
En diálogo con Palabras Cruzadas, la licenciada en Nutrición Luciana Aressi abordó la importancia de aprovechar la estacionalidad de los alimentos y desmitificó los hábitos que suelen adoptarse únicamente por cuestiones estéticas ante la llegada del calor.
Más allá de la estética: salud digestiva y liviandad
Con el cambio de clima y el uso de prendas más livianas, es habitual que crezca la preocupación por la imagen corporal. Sin embargo, la especialista remarcó que el enfoque principal debe estar en el bienestar digestivo.
En invierno, el organismo requiere más calorías para conservar el calor corporal. Al aumentar las temperaturas, continuar con comidas pesadas puede generar pesadez e inflamación debido al mayor esfuerzo que exige la digestión.
Por este motivo, la recomendación principal es incorporar alimentos que simplifiquen el trabajo digestivo, aporten agua, vitaminas y minerales, y ayuden a sobrellevar el calor.
Alimentos de temporada y beneficios para el organismo
Durante esta época, la oferta de frutas y verduras de estación aumenta y sus precios se vuelven más accesibles. Entre los alimentos destacados para esta temporada se encuentran:
Alcauciles: Ayudan al funcionamiento del hígado, la vesícula y el páncreas, favoreciendo la digestión de las grasas y reduciendo la inflamación.
Crucíferas (brócoli, coliflor, repollo): Aportan fibra y vitamina C, colaborando con la salud intestinal y el sistema digestivo en general.
Alimentos diuréticos (pomelo, ananá, apio, pepino y manzana verde): Contribuyen a mejorar la circulación y el retorno venoso, contrarrestando la retención de líquidos que suele incrementarse con el calor.
Claves para sostener hábitos saludables
La profesional enfatizó que no existen «soluciones mágicas», batidos milagrosos ni la necesidad de recurrir a ayunos prolongados. La clave reside en sostener la constancia y el equilibrio diario:
Mantener la flexibilidad: Es posible incluir comidas más elaboradas o sociales sin que esto comprometa la rutina semanal.
Innovar en la cocina: Se pueden combinar platos tradicionales con verduras frescas. Un ejemplo sugerido es acompañar pastas con hojas verdes crudas (como rúcula o espinaca) para reducir el índice glucémico y aportar fibra.
Aprovechar la temporada para afianzar el hábito del agua: Con las altas temperaturas resulta más sencillo incorporar el consumo frecuente de agua, un hábito esencial que conviene sostener durante todo el año.