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Data Chaco hace 3 días 4 min de lectura

"Ya no quiero sufrir": quién es y cómo vive María Consuelo Córdoba, la mujer atacada con ácido que pide la eutanasia tras 87 cirugías

A 26 años de la agresión, sobrevive con graves secuelas, necesita tubos para respirar y depende de la ayuda de desconocidos para afrontar sus gastos. En 2017

"Ya no quiero sufrir": quién es y cómo vive María Consuelo Córdoba, la mujer atacada con ácido que pide la eutanasia tras 87 cirugías
Foto: Data Chaco

Una discusión y unos pocos segundos cambiaron para siempre la vida de María Consuelo Córdoba. Corría el año 2000 cuando la mujer, oriunda de Istmina, en el departamento colombiano de Chocó, se encontraba en Bogotá junto a quien entonces era su esposo.

Ella había decidido quedarse en la capital para trabajar. Él quería regresar a su lugar de origen. Según relató María Consuelo 26 años después, aquella decisión desencadenó una discusión y, posteriormente, el hombre le arrojó un líquido en el rostro. No sabía que era ácido. "Yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente", recordó durante una entrevista televisiva.

Sintió que la piel comenzaba a arder y corrió hacia su vivienda para arrojarse agua sobre el rostro. Su agresor huyó. Para ella, en cambio, comenzaba un camino que se extendería durante más de un cuarto de siglo.

Las quemaduras fueron devastadoras. Desde aquel ataque, María Consuelo atravesó prolongadas hospitalizaciones y asegura haber sido sometida a unas 87 intervenciones quirúrgicas para tratar las lesiones y reconstruir las zonas afectadas.

Pero el proceso todavía no terminó. Las secuelas condicionan incluso funciones básicas de su vida cotidiana. Actualmente utiliza dos tubos plásticos para poder respirar y cubre su rostro con una máscara artesanal que la protege especialmente de la exposición al sol. Todavía necesita nuevas intervenciones médicas.

A las consecuencias físicas se sumó, con los años, una situación económica cada vez más precaria. María Consuelo vive en una habitación alquilada en la localidad bogotana de Puente Aranda, por la que aseguró pagar alrededor de 500.000 pesos colombianos mensuales. Para comprar insumos, trasladarse a sus controles y afrontar sus gastos básicos, contó que recurre a la ayuda de desconocidos.

"Yo tengo que pedir limosna, montarme en los TransMilenio, montarme en los buses", relató. Su historia muestra así una violencia que no terminó cuando cesó el efecto corrosivo del ácido: 26 años después, las consecuencias de aquel ataque continúan atravesando su salud, su economía y su autonomía cotidiana.

La promesa que le hizo al papa Francisco

En medio de esos años hubo un episodio que María Consuelo creyó que podía cambiar su destino. En septiembre de 2017, durante la visita del papa Francisco a Colombia, logró encontrarse con el pontífice y le habló de su historia. Para ese momento, la posibilidad de recurrir a la eutanasia ya había aparecido en su vida.

Según recordó, Francisco le pidió que desistiera. "¿Me prometes que no te vas a aplicar la inyección de la eutanasia?", le preguntó el Papa, de acuerdo con el relato de la mujer. Ella respondió que sí.

María Consuelo aseguró que Francisco le transmitió además la esperanza de que recibiría ayuda en Colombia para completar las cirugías que todavía necesitaba. Sin embargo, afirma que aquella asistencia nunca llegó como esperaba. Nueve años después de aquel encuentro, dice que ya no puede sostener esa promesa.

"Ya no quiero sufrir"

A sus 58 años, María Consuelo volvió a expresar públicamente su intención de acceder a la eutanasia. Su caso generó una fuerte repercusión en Colombia después de que Citytv difundiera nuevamente su historia.

La mujer asegura estar agotada después de décadas de intervenciones, dificultades respiratorias, problemas económicos y tratamientos que todavía no concluyeron. "Ya no quiero sufrir", expresó al referirse a su decisión.

Sin embargo, tras la difusión del caso apareció un dato determinante. Capital Salud, la entidad prestadora a la que está afiliada, informó que María Consuelo no necesita esperar una nueva autorización para acceder a la eutanasia: ya cuenta con ella desde hace cuatro años.

La EPS explicó que se comunicó con la mujer después de que su historia volviera a tener repercusión y precisó que el procedimiento depende ahora de una decisión personal, libre y autónoma de la paciente.

"La decisión hace parte de su voluntad y del ejercicio de su derecho a morir dignamente", señaló la entidad, que aseguró que continuará acompañándola y brindándole atención médica.

Una historia que volvió a movilizar ayuda

La repercusión de su testimonio también provocó nuevas muestras de solidaridad. El empresario colombiano Arturo Calle manifestó públicamente su intención de ayudarla económicamente e incluso colaborar para que pueda acceder a una vivienda propia, luego de conocer las condiciones en las que vive.

La propuesta aparece cuando María Consuelo vuelve a encontrarse ante una decisión que la acompaña desde hace años.

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