Capilla del Monte: la inseguridad se instala como la principal preocupación de los vecinos
La sensación de inseguridad crece en la ciudad y ya ocupa el primer lugar entre las preocupaciones de la comunidad, según una encuesta realizada por un medio local. El dato expone una demanda que atraviesa a vecinos y comerciantes y obliga a poner ba
La sensación de inseguridad crece en la ciudad y ya ocupa el primer lugar entre las preocupaciones de la comunidad, según una encuesta realizada por un medio local. El dato expone una demanda que atraviesa a vecinos y comerciantes y obliga a poner bajo la lupa las políticas de prevención y seguridad en una localidad con fuerte actividad turística.
POR AF PARA CONFIRMADO
Capilla del Monte atraviesa un escenario que debería encender más de una luz de alarma en el Palacio Municipal. La inseguridad se convirtió en la principal preocupación señalada por los vecinos en una encuesta realizada por un medio local, un dato que adquiere todavía mayor peso cuando se lo relaciona con la evaluación que la propia comunidad hace de la gestión municipal.
El resultado del sondeo es contundente: 7 de cada 10 personas que participaron calificaron la gestión municipal como mala o muy mala, mientras que la inseguridad quedó ubicada como la preocupación principal. Más allá de las limitaciones propias de una consulta abierta y voluntaria, realizada por el medio local de noticias CDM, el resultado expone una percepción social que la administración de Santiago Arenas no puede ignorar.
No se trata solamente de contar delitos ni de esperar a que ocurra un hecho para reaccionar. El problema político aparece cuando los vecinos comienzan a sentir que la tranquilidad que caracterizó históricamente a Capilla del Monte ya no está garantizada y, al mismo tiempo, manifiestan una valoración negativa sobre quienes tienen responsabilidades de gestión.
Para CONFIRMADO, allí aparece el principal punto de discusión: si la inseguridad es hoy la preocupación número uno de la comunidad, la respuesta de la administración municipal no puede limitarse a anuncios, reuniones o medidas aisladas. La demanda vecinal exige resultados concretos y una estrategia de prevención que pueda ser percibida en la vida cotidiana.
Robo a una rotiseria
Una gestión que enfrenta un reclamo incómodo
La encuesta deja planteado un interrogante difícil de esquivar para el gobierno municipal: ¿por qué una comunidad que debería sentirse protegida coloca a la inseguridad como su principal preocupación mientras una amplia mayoría de los participantes evalúa negativamente la gestión?
La pregunta no implica atribuir al municipio responsabilidades que corresponden directamente a la Policía de Córdoba o a la Justicia. Pero tampoco permite desconocer que la seguridad forma parte de las preocupaciones centrales de cualquier administración local, especialmente en una ciudad turística donde la tranquilidad constituye uno de sus principales activos.
El municipio ha anunciado durante los últimos meses distintas iniciativas vinculadas con la seguridad y la prevención, entre ellas la incorporación de alarmas comunitarias. Sin embargo, la percepción expresada por los vecinos plantea si esas herramientas están alcanzando para generar la sensación de protección que la comunidad reclama.
Porque una política de seguridad no se mide únicamente por la cantidad de dispositivos instalados o por los anuncios oficiales. También se mide por la confianza que consigue generar. Y cuando la principal preocupación de los vecinos es precisamente la inseguridad, esa confianza parece estar lejos de consolidarse.
El costo político de mirar para otro lado
El resultado de la encuesta representa, además, un llamado de atención político para la gestión de Arenas. Una administración puede defender sus acciones, enumerar programas y destacar obras o iniciativas, pero existe un límite que imponen las percepciones de quienes viven diariamente en la ciudad.
Si la inseguridad ocupa el primer lugar entre las preocupaciones y siete de cada diez participantes tienen una mirada negativa sobre la gestión, el problema deja de ser exclusivamente policial. Se transforma en una cuestión de gestión, confianza y capacidad de respuesta.
Capilla del Monte necesita recuperar la tranquilidad que sus vecinos reclaman y que también forma parte de la imagen que la ciudad proyecta hacia quienes la visitan. Para lograrlo, no alcanza con administrar las consecuencias: hace falta demostrar que existe una política preventiva capaz de anticiparse a los problemas y dar respuestas visibles.
La encuesta puede ser discutida por su metodología y por el carácter voluntario de la participación, pero sería un error político descartarla. Los vecinos están expresando una preocupación concreta y, al mismo tiempo, una evaluación negativa de la conducción municipal.
Y cuando la inseguridad se convierte en el principal problema de una comunidad, el silencio o la justificación oficial difícilmente alcancen para recuperar la confianza perdida.