Lógica perversa - Diario La Mañana
La película argentina Infancia clandestina (2012) tiene una escena en la cual su protagonista principal asiste en la escuela a una representación teatral en la cual se festeja el día de la raza. En ella se defiende el descubrimiento de América por parte de España, mostrando, de modo burdamente maniqueo, a los invasores como gente civilizada y a los nativos como salvajes. La teatralización ocurre, en el film, durante 1979, en plena dictadura militar. La intención del director es criticar el adoctrinamiento de los niños/as en las sociedades autoritarias, a través del uso de la escuela. A cuatro décadas y pico de la recuperación del estado de derecho, sin militares usurpando las instituciones, muchas cosas cambiaron para bien en la Argentina democrática; muchas, menos la inveterada mala costumbre de usar las escuelas para imponer ideas políticas o tendencias ideológicas. El peronismo sigue siendo cuestionado por ese hábito, por más que sus actuales referentes estén lejos de las exageraciones vividas entre 1945 y 1955, cuando en los libros de lectura escolar de la época la tradicional frase de aprendizaje mamá me mima fue reemplazada o complementada con consignas como Evita me ama o Perón nos ama. Paradójico resulta, empero, que hasta los críticos más feroces del peronismo insistan en cometer el mismo error. Ocurrió en el Gobierno de Cambiemos, cuando Mauricio Macri, durante un acto por el Día de la Bandera en Rosario, hizo corear el lema partidario Sí, se puede a los alumnos/as que realizaban la promesa. Mucho peor, lo del Presidente de la Nación en ejercicio. El 6 de marzo de 2024, Javier Milei pronunció un extenso discurso ideológico en el Instituto Cardenal Copello del barrio porteño de Villa Devoto. Al desvanecerse uno de los escoltas de la bandera papal, el mandatario bromeó diciendo y sí, los nombro y son infalibles, en alusión a que momentos antes había estado criticando a los movimientos de izquierda. Pero esta semana el líder libertario colmó el cuadro: aprovechó una charla sobre Ética como política de Estado en la Escuela ORT, en el barrio porteño de Almagro, para descargar una furibunda batería de agravios contra el periodismo (alentó a los estudiantes a abuchear a la prensa) y el marxismo (lo acuso de satánico). El brutal ataque presidencial fue reprobado por un exdirectivo de la institución y recibió el repudio de un grupo de padres, que pidió explicaciones a ORT por haber colocado a sus hijos como audiencia de un discurso mesiánico. La lógica, a la vista está, sigue siendo exactamente la misma, no importa el tipo ni el signo de gobierno: el inducir a niñas, niños y adolescentes a una toma de posición política y/o ideológica desde la escuela. Con la diferencia de que dentro de una dictadura o en cualquier tipo de sociedad autoritaria, ese adoctrinamiento forma parte de su perversa lógica política, pero la democracia debería ser su antípoda. Como son antípodas de la democracia quienes critican los viejos adoctrinamientos escolares no porque estuvieran mal en sí mismos, sino porque los quieren cambiar por los propios.