La cadena hotelera Meliá deja de operar en Cuba | El Dia
El repliegue llega tras nuevas sanciones de EE UU y agrava el desplome de una actividad clave para la economía de la isla
La cadena hotelera española Meliá anunció que pondrá fin a todas sus operaciones en Cuba a partir del 24 de julio, marcando el cierre de una relación de décadas con uno de los principales actores del turismo de la isla. La decisión supone un duro golpe para un sector que atraviesa una profunda crisis y refleja el creciente impacto de las sanciones impuestas por Estados Unidos.
En un comunicado, la empresa informó que dejará de prestar servicios de gestión y comercialización hotelera en todos sus establecimientos cubanos. La medida también alcanza al uso de sus marcas, los servicios turísticos receptivos y la cadena de suministro vinculada a esos hoteles. Según explicó, el retiro responde a las persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que hacen inviable mantener un nivel mínimo de estabilidad para sus actividades.
La decisión llega después de que Washington incluyera al Ministerio de Turismo de Cuba en su lista de entidades sancionadas y, previamente, castigara al conglomerado militar GAESA, socio de Meliá en numerosos establecimientos. Las autoridades estadounidenses advirtieron que las empresas extranjeras que mantengan negocios con la isla pueden enfrentar congelamiento de activos, restricciones financieras y prohibiciones de viaje para directivos y accionistas.
Meliá llegó a administrar 34 hoteles de cinco estrellas y unas 14.000 habitaciones en destinos como La Habana, Varadero y los cayos turísticos. Su presencia fue clave desde la apertura del turismo internacional en Cuba tras la desaparición del bloque socialista.
Especialistas consideran que la retirada evidencia la eficacia de la estrategia de máxima presión impulsada por el gobierno de Donald Trump para limitar el ingreso de divisas al país. El golpe se suma a la salida de otras cadenas internacionales como la también hotelera Iberostar, la reducción de vuelos y la caída del número de visitantes.
El turismo, que durante años fue uno de los principales motores de la economía cubana, atraviesa su peor momento. A la fuerte disminución de viajeros se suman el endurecimiento del embargo, el cerco energético, prolongados apagones, escasez de medicamentos y combustibles y crecientes dificultades para operar con tarjetas internacionales como Visa y Mastercard, profundizando una crisis que afecta a prácticamente todos los sectores de la isla.