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Economía
El Destape hace 6 horas 7 min de lectura

¿Quiénes son los principales enemigos de Milei?

Detrás del espectáculo de insultos a periodistas, kirchneristas y artistas populares, el programa libertario avanza contra el salario y el empleo formal.

¿Quiénes son los principales enemigos de Milei?
Foto: El Destape

Los periodistas, los izquierdistas, los kirchneristas y los artistas populares son el blanco predilecto de los insultos y las descalificaciones de Javier Milei. Aparecen como enemigos del modelo liberal-libertario y el presidente se lanza, con una frecuencia sorprendente, a escupir exabruptos sin límites.

Sin embargo, para Milei los verdaderos enemigos son los trabajadores. El resto es utilizado como pantallas para ocultar el objetivo de destruir el entramado de protección laboral y reducir el costo laboral mediante una pérdida acelerada del salario real. El último dato difundido por el Indec lo confirma: en mayo pasado, el salario real de los trabajadores registrados cayó 0,3% mensual, debido a que las remuneraciones formales aumentaron un 1,8% frente a una inflación del 2,1%.

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Es una tarea indispensable, para no caer en la trampa de la confusión deliberada promovida por la narrativa oficial, distinguir entre los enemigos discursivos, que Milei necesita para alimentar la confrontación cotidiana, y el objetivo material de su política: debilitar a los trabajadores, reducir el salario real y limitar la capacidad de organización gremial.

Apunten contra los trabajadores

Son varios los indicadores del mercado laboral que muestran quiénes son los verdaderos enemigos para Milei, así como también son varias las medidas normativas con las que el Gobierno avanza contra los derechos históricos de los trabajadores. Aquí se presentan los más relevantes:

1. El salario mínimo perdió casi 40% del poder adquisitivo.

Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el salario mínimo vital y móvil acumuló una caída real de 39,7%. Su poder de compra quedó incluso por debajo del que tenía en 2001, antes del derrumbe de la convertibilidad. Es una decisión política central porque el salario mínimo funciona como piso para trabajadores formales e informales y como referencia para prestaciones sociales. La estrategia de Milei no apunta solamente a contener salarios, sino a demoler deliberadamente ese piso.

2. Milei utilizó a los trabajadores públicos como ancla salarial.

De acuerdo con un cálculo del economista Nadin Argañaraz basado en datos del INDEC, en mayo de 2026 el salario real privado registrado se encontraba 3,6% por debajo del nivel de noviembre de 2023. La pérdida ascendía al 17,8% para el conjunto de los trabajadores públicos y al 9,8% para los empleados provinciales. El ajuste más feroz fue aplicado por el propio Gobierno: los trabajadores de la administración pública nacional perdieron el 36,5% de su poder adquisitivo. Milei convirtió al Estado nacional en la vanguardia de la degradación salarial. Estos porcentajes de caída del salario real están calculados con el IPC del INDEC, cuyas ponderaciones están desactualizadas. La pérdida sería mayor si se utilizara el nuevo índice de precios elaborado sobre la base de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018, cuya difusión fue eliminada por decisión de Milei.

3. Destrucción masiva de empleos asalariados formales.

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se destruyeron 369.663 puestos de trabajo registrados, a un ritmo de 420 por día. La industria manufacturera perdió 82.173 trabajadores; la administración pública, 76.862; la construcción, 75.426; y el sector de transporte y almacenamiento, 65.827. El modelo liberal-libertario que prometía crear empleo mediante la reducción de derechos laborales no generó más trabajo formal. Por el contrario, destruyó puestos protegidos.

4. El sector privado registrado perdió miles de empleos.

La serie del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestra que el empleo asalariado privado pasó de 6,372 millones de personas en noviembre de 2023 a 6,137 millones en abril de 2026. La destrucción se concentró en empleos de mayor productividad y protección. En abril de 2026, el empleo registrado había caído interanualmente un 5,0% en minería, un 4,6% en intermediación financiera, un 4,5% en la industria manufacturera y un 2,7% en comercio. La industria manufacturera encabezó la pérdida de puestos con 82.173 trabajadores menos.

5. Récord de la informalidad laboral.

La tasa de informalidad laboral fue del 44,2% de la población ocupada en el primer trimestre de este año, en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. En el primer trimestre de 2025 había sido del 42%, por lo que aumentó 2,2 puntos porcentuales en un año. Más de cuatro de cada diez personas ocupadas quedaron así al margen de aportes jubilatorios, cobertura de salud, vacaciones pagas, indemnización y representación sindical. El universo alcanza a casi 6 millones de trabajadores. La reducción de derechos no creó un mercado laboral dinámico. El deterioro combinó la destrucción de empleos protegidos con el crecimiento de trabajadores inestables y sin protección de la seguridad social.

6. La relación laboral puede pasar a ser una prestación independiente.

La Ley de Modernización Laboral excluyó expresamente de la Ley de Contrato de Trabajo a los trabajadores independientes con colaboradores y a los prestadores independientes de plataformas. También estableció que la presunción de relación laboral no rige cuando existen contratos de obra o servicios y se emiten facturas o los pagos se realizan por medios bancarios. En los hechos, la factura adquiere más relevancia que las condiciones reales en las que se presta el trabajo y eleva la carga probatoria de quien reclama el reconocimiento de una relación de dependencia.

7. Se redujo la base utilizada para calcular las indemnizaciones.

La reforma mantiene formalmente un mes de sueldo por año trabajado, pero excluye de la base indemnizatoria el aguinaldo, las vacaciones y los premios que no se paguen mensualmente. Además, solo considera habitual un concepto remunerativo cuando se haya cobrado durante por lo menos seis meses del último año. El resultado es una indemnización menor para quienes reciben bonos, comisiones o componentes salariales variables. La ley creó, además, el Fondo de Asistencia Laboral, que transforma el despido en un costo prefinanciado y administrable para la empresa, reduciendo la incertidumbre sobre su costo, que funcionaba como un límite a la desvinculación.

8. El banco de horas abarata y flexibiliza la jornada laboral.

La nueva legislación permite acordar individualmente regímenes de compensación de horas extras, bancos de horas y francos compensatorios. Esto habilita que jornadas prolongadas sean compensadas posteriormente con tiempo libre, en lugar de ser pagadas como horas extraordinarias. Aunque la ley habla de acuerdos voluntarios, la negociación se produce entre partes con un poder de negociación muy desigual.

9. Se debilitó la negociación colectiva y se limitó el derecho de huelga.

La reforma estableció que un convenio de ámbito menor incluido un convenio por empresa prevalece sobre otro de ámbito mayor, aunque el convenio sectorial sea posterior. De este modo, una empresa puede negociar condiciones inferiores o diferentes a las conquistadas por toda una actividad, fragmentando la fuerza colectiva de los trabajadores. Al mismo tiempo, impuso una prestación mínima del 75% en los servicios declarados esenciales y del 50% en las actividades de importancia trascendental. La enumeración es amplia: educación, salud, energía, telecomunicaciones, residuos, transporte, radio, televisión, bancos, gastronomía, comercio electrónico, industria alimenticia y actividades vinculadas con las exportaciones. En buena parte de la economía, una huelga debería garantizar entre la mitad y las tres cuartas partes de la actividad normal, lo que reduce drásticamente su eficacia.

El enemigo real de Milei es el mundo del trabajo

Milei redujo el piso salarial, ajustó los ingresos de los trabajadores del sector público, destruyó empleo protegido, promovió formas laborales independientes, abarató las indemnizaciones, flexibilizó la jornada laboral y debilitó la capacidad sindical de negociar.

Los trabajadores son el sujeto social sobre el que Milei descarga su programa de ajuste. Los periodistas, los artistas, los izquierdistas y los kirchneristas sirven para organizar el espectáculo de la confrontación. Los trabajadores, en cambio, son quienes soportan las consecuencias materiales de un plan que busca debilitarlos hasta imponerles condiciones extremas de subordinación.

El enemigo real de Milei es el mundo del trabajo. Para responder a la demanda histórica del poder económico, el objetivo no es solamente consolidar salarios de subsistencia, sino configurar un mercado laboral con trabajadores baratos, inseguros y con escasa capacidad para rechazar condiciones de sometimiento.

Cada vez queda más claro que Milei tiene en la mira a las organizaciones gremiales y a los trabajadores. Sin embargo, como en toda guerra, esta batalla no ha terminado.

El Destape Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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