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El Litoral hace 1 hora 4 min de lectura

Día Mundial del Cerebro: curiosidades y claves fundamentales para cuidar nuestra "supercomputadora"

Cada 22 de julio se conmemora esta fecha clave impulsada por la Federación Mundial de Neurología. Qué revela la ciencia sobre su consumo de energía, su fragilidad y los hábitos diarios que marcan la diferencia para prevenir el deterioro cognitivo.

Día Mundial del Cerebro: curiosidades y claves fundamentales para cuidar nuestra "supercomputadora"
Foto: El Litoral

Día Mundial del Cerebro: curiosidades y claves fundamentales para cuidar nuestra "supercomputadora"

Cada 22 de julio se conmemora esta fecha clave impulsada por la Federación Mundial de Neurología. Qué revela la ciencia sobre su consumo de energía, su fragilidad y los hábitos diarios que marcan la diferencia para prevenir el deterioro cognitivo.

Pesa apenas un kilogramo y medio, pero consume más energía que ningún otro órgano, su información viaja más rápido que un monoplaza de Fórmula 1 y el 73% de su estructura es agua. Este 22 de julio, en el marco del Día Mundial del Cerebro impulsado por la Federación Mundial de Neurología, la ciencia pone el foco en los fascinantes secretos de nuestra "supercomputadora" biológica y en las acciones cotidianas clave para prevenir el deterioro de una maquinaria tan potente como delicada.

El cerebro es el órgano que define quiénes somos, pero también uno de los más exigentes del cuerpo humano. Pese a representar apenas el 2% del peso corporal (alrededor de 1,6 kilogramos) y completar su desarrollo total recién a los 25 años, esta "caja de energía" devora el 20% de la energía y del oxígeno que consumimos globalmente.

Iniciativas globales como la impulsada por la Federación Mundial de Neurología (WFN) en el marco del Día Mundial del Cerebro buscan precisamente visibilizar la importancia de la salud cerebral y concienciar a la sociedad sobre la prevención de enfermedades silenciosas que pueden desgastarlo con el paso del tiempo.

Pesa apenas un kilogramo y medio, pero consume más energía que ningún otro órgano, su información viaja más rápido que un monoplaza de Fórmula 1 y el 73% de su estructura es agua.

Datos impactantes: velocidad, grasa y sensibilidad extrema

Detrás de su funcionamiento cotidiano se esconden datos que sorprenden a los especialistas y que fundamentan la necesidad de cuidarlo:

Velocidad de F1: la información dentro del cerebro viaja a unos impresionantes 430 km/h, superando a la aceleración máxima de un vehículo de Fórmula 1 (380 km/h).

Composición y deshidratación: está conformado en un 73% por agua. Su sensibilidad a la falta de líquido es tal que perder solo un 2% de hidratación puede reducir la agudeza mental. Incluso, someterse a 90 minutos de sudoración extrema puede reducir temporalmente su tamaño, generando un efecto equiparable al envejecimiento de un año.

El órgano más graso: descontando el agua, el 60% de su masa seca es grasa. Además, funciona con el 25% del colesterol del organismo. La falta de una cantidad suficiente de colesterol bueno (HDL) puede provocar graves alteraciones en su funcionamiento habitual.

"Todos estos datos nos recuerdan que este órgano es una caja perfecta de energía y sorpresas, pero requiere cuidados constantes para preservarlo de patologías que lo deterioran", destacan los especialistas en el marco de esta efeméride.

Proteger nuestro cerebro es una tarea preventiva diaria.

Las 5 claves diarias para proteger la salud cerebral

Mantener un cerebro activo y saludable no requiere de recetas mágicas, sino de la incorporación de hábitos sostenibles en el tiempo:

Actividad física regular: El ejercicio aeróbico beneficia de manera directa la salud cerebral, potenciándose aún más si se combina con trabajo de fuerza muscular.

Estimulación intelectual y vida social: Desafiar la mente con nuevos aprendizajes (leer, estudiar o aprender un idioma) y compartir espacios sociales preserva de forma directa las funciones cognitivas.

Nutrición adecuada: Aunque no existe una dieta milagrosa, la evidencia científica respalda los beneficios de los ácidos grasos omega-3 (presentes en pescados como el salmón) para la cognición.

Higiene del sueño: Dormir mal está estrechamente vinculado al deterioro cognitivo. Afecciones como la apnea del sueño aumentan el riesgo de sufrir fallas de memoria y problemas cardiovasculares.

Cuidar el corazón: Lo que beneficia al sistema cardiovascular beneficia al cerebro. Controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes en especial durante la mediana edad previene complicaciones futuras.

En síntesis, proteger nuestro cerebro es una tarea preventiva diaria. Promover la actividad física, mantener la mente en constante aprendizaje y cuidar los parámetros metabólicos resulta esencial para asegurar una buena calidad de vida a largo plazo.

El Litoral Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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