Algo pasó: cómo nace una teoría conspirativa y por qué es más fácil creer en ella que aceptar que España jugó mejor
En la final del Mundial, la Selección argentina no pateó al arco. Messi volvió solo a Rosario. Dibu Martínez estaba enojado. Scaloni no pudo terminar la conferencia de prensa. Agarrás esos hechos, los metés en una licuadora y te sale la conspiración
Una teoría conspirativa ocurre cuando un grupo poderoso actúa en secreto para provocar o encubrir lo ocurrido. El hombre nunca llegó a la Luna. La Tierra es plana. El 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos. Para que funcione, una teoría conspirativa necesita cuatro características: gente muy poderosa detrás, descarte de explicaciones simples, concatenación de hechos sueltos y la existencia de villanos definidos una élite, un gobierno, la FIFA, la UEFA.
La teoría conspirativa en acción: Algo pasó. Nos robaron la final.
Se presentan hechos sueltos de manera más o menos ordenada.
- Argentina no pateó al arco en todo el partido. Verdadero.
- La arenga de Messi pidiendo olvidarse de todo.
- La arenga del Dibu diciendo que jugar para atrás es de cagones.
- Scaloni totalmente quebrado, sin poder completar la conferencia de prensa.
- Messi, llamativamente, no quiso volver a Buenos Aires con el resto del plantel y volvió por su cuenta en avión privado a Rosario.
- Argentina le dio la espalda a España en el momento de la premiación, mientras los europeos levantaban la copa.
Agarrás esos seis hechos, los metés en una licuadora y te sale la conspiración ideal. Y por supuesto prende rápido, porque la teoría del rumor hace que la conspiración vuele. Argentina no pateó al arco. Messi estaba raro. El Dibu estaba enojado. No entró Lautaro. Scaloni estaba quebrado. La bandera de Malvinas. Y encima aparecen periodistas de afuera como Jorge DAlessandro que alimentan el debate.
Sinceramente, no lo sé. Es muy tentador comprarlo todo. Pero casi siempre la verdad es mucho más simple. Es muy atractivo pensar que hay un boicot internacional o una confabulación de gente poderosa que nos quiere hacer daño. Es mucho más duro asumir que España jugó mejor, que marcaron bien a Messi, que tienen mejores jugadores, que nos ganaron físicamente, que nos ganaron tácticamente y que el equipo llegó exhausto después del partido contra Inglaterra.
Los propios jugadores salieron a hablar. El Cuti Romero escribió: Las finales no se regalan, se ganan llegando a ellas. De Paul puso: Hoy miro cuánta gente esperaba esta caída, instalando durante toda la Copa del Mundo conspiraciones infundadas. Los jugadores mismos tratan de decir que no pasó nada raro.
Pero cuando una teoría conspirativa entra en el inconsciente colectivo, es muy difícil de desmontar.
Me acuerdo de que pasó exactamente lo mismo en el Mundial de Italia 90. Argentina había eliminado al local, Italia, en el estadio del Milan, el Giuseppe Meazza. El equipo del poder. El equipo de Berlusconi. Con Maradona como capitán. El ídolo del sur. El ídolo de Nápoles. En la final contra Alemania, le regalaron un penal para que convierta Andreas Brehme. Y lo que dijo Maradona años después es que Julio Grondona le había dicho: Diego, hasta acá llegamos.
Acá viene la misma teoría conspirativa. Se escuchan cosas tales como: la bandera de Malvinas enloqueció a Inglaterra, la liga más poderosa del mundo. La UEFA necesitaba un campeón europeo y amenazó a Infantino con echarlo de la FIFA. Los sponsors necesitan un nuevo ídolo mundial: Messi ya quedó viejo, el elegido es Yamal. Una colección de dichos inverificables e inchequeables que caen bien en nuestro cerebro porque necesitamos explicaciones ante un duelo.
Cuando el ser humano está de luto, siempre busca una explicación que lo tranquilice. Pero la realidad es que cada uno se va a armar su propia versión de los hechos en la cabeza, y punto.
Como sea, creo que todos los argentinos deberíamos hacer el esfuerzo de aprender un poco de esta Selección. Insisto con que Lionel Messi no es solamente un ejemplo como jugador sino como modelo de vida. ¿Por qué? Por su capacidad de resiliencia.
Qué fortaleza anímica tiene este chico. Qué entereza. Qué aguante. Qué determinación. Qué capacidad de sobreponerse. Se bancó años y años de gente diciendo cualquier cosa. Por eso digo que acá está el aprendizaje para los chicos. Nadie es tan bueno como Messi. Nadie juega al fútbol como él. Pero sí podemos aprender a levantarnos de la derrota, de las críticas, de los reproches, de las difamaciones, de la envidia, de la mala onda. Aprendamos a levantarnos como lo hizo este pibe.
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Y lo mismo corre para el liderazgo de Scaloni. En Rusia 2018, Argentina jugó uno de los peores Mundiales de su historia. ¿Dónde jugaba la camada que vino después? El Dibu Martínez en el Getafe de España. Nahuel Molina en Defensa y Justicia. Montiel en River. Cuti Romero en Belgrano de Córdoba. Lisandro Martínez en Defensa y Justicia. Enzo Fernández en la reserva de River. Alexis Mac Allister en Argentinos Juniors. Leandro Paredes en el Zenit de Rusia. Julián Álvarez en la reserva de River. Lautaro Martínez en Racing.
El trabajo que hizo fue impresionante. Cuatro años es mucho tiempo y la materia prima está. Hay que trabajarla. Hace falta un tipo como Scaloni que lo haga. Se llama liderazgo silencioso. Se llama liderazgo de la mesura. Se llama método, disciplina, orden, obsesión, generosidad, paciencia y rigor. Liderazgos necesarios en épocas donde el griterío luce agotado.
Opiniones libres; hechos sagrados.