Marejada en Comodoro: proponen disipar la fuerza de las olas antes de que lleguen a la costa
Ante el nuevo episodio anunciado para este jueves y la preocupación de vecinos de Km. 5, Eduardo Dunaj planteó una alternativa de defensa costera que combina estructuras para reducir la energía del oleaje con una protección en la línea de ribera.
La nueva marejada anunciada para este jueves vuelve a poner bajo atención la situación de la costa de Comodoro Rivadavia. Después de los daños provocados por el último temporal y del reclamo de vecinos de Km. 5, la discusión sobre cómo proteger el frente costero vuelve a cobrar fuerza.
En los últimos días, el geólogo José Paredes había advertido sobre la erosión que afecta a distintos sectores de la costa de la ciudad. Ahora, Eduardo Dunaj, topógrafo y presidente del Club Náutico Comandante Espora, aportó una mirada centrada en la forma en que se podría reducir el impacto de las marejadas.
Dunaj, que junto con Paula Ramos elaboró un anteproyecto de defensa costera, planteó que la estrategia no debería limitarse a colocar una protección de rocas en el punto donde finalmente impacta la ola. La idea central es que la energía del oleaje pueda comenzar a disiparse antes de llegar a la línea de costa.
El problema de recibir toda la energía en la costa
Durante una entrevista en Actualidad 2.0, Dunaj explicó que el enrocado puede constituir una respuesta inmediata frente a la erosión, pero señaló que, cuando las rocas quedan expuestas directamente a la dinámica marina, el oleaje continúa ejerciendo toda su fuerza sobre la defensa. Es la solución que tienen inmediata, pero no es la solución definitiva dado que la dinámica va a continuar de la misma manera, sostuvo al referirse en términos generales a este tipo de defensas, como el enrocado que hoy se está haciendo en el talud de la ruta 3, sobre la costanera local, entre el centro y Km.3.
Según explicó, la acción del mar no se produce de manera aislada. El oleaje, las corrientes, el transporte de sedimentos y, en algunos sectores, el movimiento de materiales provenientes de los faldeos, modifican permanentemente las condiciones de la costa. Por eso, una defensa ubicada únicamente sobre la línea de ribera queda sometida directamente a la energía de cada nuevo temporal.
La propuesta: disipar la energía de las olas antes de llegar a la defensa
La alternativa planteada por Dunaj consiste en combinar dos sistemas. El primero estaría ubicado antes de la costa (unos 60 metros mar adentro) y tendría como objetivo disipar parte de la energía de las olas. Entre las opciones analizadas aparecen geotextiles, geotubos o grandes geocontenedores que pueden ser rellenados con materiales disponibles en el lugar. Hay que poner el disipador de energía mucho antes de la costa, antes de que pegue contra la costa, explicó.
Estos elementos se colocarían en forma paralela a la línea de ribera, a una distancia y profundidad determinadas por las características del fondo y por el punto en que comienza a formarse la rompiente.
La función sería que la ola pierda parte de su energía antes de alcanzar la costa. El segundo componente sería una defensa ubicada en tierra firme. Dunaj mencionó como alternativa un muro de hormigón con una forma curva, similar a una J invertida, diseñado para recibir la ola y redirigir parte de su energía. El objetivo, explicó, no sería simplemente construir un muro cada vez más alto, sino lograr que el impacto que recibe sea menor.
Qué ocurre cuando la marea y el oleaje se combinan
Dunaj también explicó que la altura de una ola no equivale necesariamente a la altura total que puede alcanzar el agua durante una marejada. La pleamar, la amplitud de la ola y el viento pueden combinarse y provocar que el agua supere defensas que, en condiciones normales, parecerían suficientes. Es muy raro que lleguen a esa altitud. Lo que sucede es que la pleamar, cuando coincide con una marea de seis metros, más dos metros de amplitud de olas, estamos hablando de ocho metros, explicó.
En determinados temporales, además, el viento puede actuar en la misma dirección que el oleaje y aumentar el nivel alcanzado por la masa de agua. Por eso, la defensa costera debe diseñarse a partir de la dinámica completa del sector y no sólo de la altura de la estructura.
El reclamo de Km. 5 y una solución transitoria
La preocupación de los vecinos de Km. 5 se incorporó a la conversación a partir de los daños provocados por el último temporal y la nueva marejada anunciada para el jueves. Ante la urgencia, Dunaj planteó que podrían utilizarse soluciones transitorias mientras se avanza en una obra definitiva.
Mencionó la posibilidad de colocar grandes piezas de hormigón o estructuras pesadas que permitan reducir provisoriamente el impacto del oleaje. Por ejemplo, dijo que podrían usarse los bloques de hormigón de los equipos de bombeo de petróleo ya cerrados. No sirve como forma permanente, aclaró, pero consideró que podría ayudar a afrontar algunos temporales mientras se fabrican estructuras específicas, como acrópodos u otros elementos diseñados para la protección costera.
Una propuesta que parte de la dinámica de toda la costa
El trabajo elaborado por Dunaj analiza distintas alternativas de defensa costera y parte de una premisa: la costa es un sistema dinámico. La refracción, la reflexión y la difracción del oleaje modifican la dirección y la energía de las olas. A su vez, las corrientes transportan sedimentos en forma paralela y transversal a la línea de costa.
Por ese motivo, una obra puede modificar las condiciones del sector donde se construye y también influir sobre la dinámica de los sectores próximos. Los informes elaborados por el Club Náutico Comandante Espora analizan distintas opciones, entre ellas enrocados, acrópodos, geotubos, geocontenedores y estructuras de disipación de energía.
La nueva marejada anunciada para este jueves volverá a poner bajo presión a una costa que viene acumulando episodios de erosión y daños en distintos puntos de la ciudad.