Contacto

Volver a la portada
noticias
La Pirámide hace 3 horas 4 min de lectura

La plata de los entrerrianos se va de la provincia: primero con los remedios, ahora con la comida

El gobierno centraliza la compra de medicamentos y alimentos en empresas de afuera. Los millones que antes quedaban en cada pueblo y ciudad de Entre Ríos se fugan sin dejar rastro. Control no es sinónimo de vaciar la economía local.

La plata de los entrerrianos se va de la provincia: primero con los remedios, ahora con la comida
Foto: La Pirámide

La plata de los entrerrianos se va de la provincia: primero con los remedios, ahora con la comida

Un patrón que se repite: primero la salud, ahora la educación

No es un hecho aislado. La decisión del gobierno provincial de tercerizar la provisión de alimentos escolares en una empresa que no es de esta provincia responde a una misma lógica que ya se aplicó en el área de salud: la compra centralizada de medicamentos e insumos.

En ese caso, los proveedores locales quedaron fuera de competencia porque las escalas de estas compras masivas son tan grandes que ninguna firma provincial puede cumplir con los requisitos. El resultado: la plata de los entrerrianos para comprar remedios se va a empresas de Buenos Aires o de otras provincias, y no vuelve a la economía local.

Ahora, ese mismo modelo se aplica a los comedores escolares. Teknofood S.A., una empresa con sede en otra provincia, se lleva la provisión de casi mil comedores. El patrón es idéntico: centralizar para "ahorrar", pero el ahorro se traduce en la fuga de recursos provinciales hacia firmas que no tributan ni generan empleo en Entre Ríos.

Salud y educación, dos áreas sensibles que el gobierno vacía de contenido local para llenar los bolsillos de empresas foráneas.

El doble golpe a la economía local

Cuando un directivo de una escuela compra los alimentos en comercios locales, ese dinero queda en el circulante de cada localidad. Se multiplica, porque el comerciante local reinvierte, paga a sus proveedores y empleados, y sostiene la rueda económica de la comunidad. Con el sistema anterior, la escuela funcionaba como un pequeño motor económico.

Ahora, ese motor se apaga. Los millones de pesos que se destinaban a la compra local se irán a una empresa que no es de nuestra provincia. La plata de los entrerrianos se la lleva una firma que no tiene arraigo en nuestros departamentos, que no contrata a nuestros proveedores, que no genera empleo en nuestras ciudades.

Con los medicamentos ya ocurre exactamente lo mismo. Los proveedores locales que hoy compiten en pie de igualdad con los de afuera, que pagan sus impuestos en la provincia y tienen sus empleados aquí, quedan fuera de juego.

No es una especulación: cuando se rompe el circuito de compra local, el que pierde es el entrerriano. Cada escuela que antes compraba en el almacén de la esquina, hoy queda fuera de ese ecosistema. Cada hospital que antes proveía un comercio de la ciudad, queda sujeto a una logística que no entiende de cercanía ni de empatía con el territorio. Y ese almacén, ese proveedor local, con el tiempo, cierra.

Salud y educación: dos áreas sensibles, una misma decisión en contra de los entrerrianos

El gobierno justifica ambas medidas bajo el paraguas de la eficiencia y el ahorro. Pero el ahorro se calcula mirando solo un lado del balance: el costo de compra, sin considerar el daño al entramado económico local, la pérdida de empleo y la menor recaudación impositiva. Es un cálculo incompleto que esconde el verdadero costo de estas decisiones.

La transparencia es la primera víctima de este modelo. No se conocen los pliegos de licitación de los medicamentos ni el expediente completo del contrato con Teknofood. La opacidad no es un accidente: es la condición necesaria para que este tipo de decisiones no sean debatidas. Si el gobierno está tan seguro de que benefician a los entrerrianos, ¿por qué no muestra la documentación?

La pregunta que todos nos hacemos

La ciudadanía de Entre Ríos merece saber por qué un sistema que compraba localmente tanto en alimentos como en medicamentos se reemplaza por otro que beneficia a empresas foráneas. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿quién gana con esta nueva lógica?

Porque, a simple vista, el perdedor es claro: son nuestros gurises, con una alimentación de dudosa calidad nutricional; son los pacientes, con insumos provistos por empresas sin arraigo; y son los comerciantes y trabajadores entrerrianos, que ven cómo la plata que antes circulaba en sus comunidades se fuga sin dejar rastro.

Esto tendrá un nuevo impacto económico en cada departamento, en cada localidad de la provincia. No estamos en contra de la mejora de los procesos. Pero la mejora no puede ser una excusa para el desmantelamiento de la economía local. La plata de los comedores y de la salud es de los entrerrianos y debe quedarse en Entre Ríos.

Si no hay daño en las economías locales, tal y como lo menciono, que lo demuestren. Pero si lo hay, que asuman la responsabilidad. Defendamos a Entre Ríos.

La Pirámide Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por La Pirámide y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026