Islas Malvinas: el Reino Unido rechazó la queja argentina por el buque militar y lanzó una dura contraprotesta
Londres desestimó el reclamo de la Cancillería por la navegación del HMS Medway y acusó al gobierno de Javier Milei de violar tratados marítimos internacionales. El cruce bilateral se da en medio de fuertes críticas internas hacia la gestión libertar
El conflicto diplomático en torno a la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo. Lejos de retroceder ante el reclamo del gobierno argentino, el Reino Unido rechazó formalmente la nota de protesta presentada por la Cancillería nacional ante la incursión del buque militar británico HMS Medway en aguas jurisdiccionales argentinas.
La respuesta británica no se limitó a una simple negativa. Según informó Clarín, a través del Foreign Office y el Departamento de Defensa, Londres le entregó una contraprotesta a la embajadora argentina en ese país, Mariana Plaza.
En el documento, el gobierno británico actualmente en plena transición de primeros ministros aseguró que la operación naval se ajustó a los procedimientos habituales y acusó a la Argentina de violar la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) al cuestionar lo que ellos consideran un «paso inocente» de rápida navegación.
Además, la contraofensiva diplomática incluyó un reclamo directo por las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en medio de la euforia deportiva por el Mundial 2026 había tildado a los británicos de piratas usurpadores a través de sus redes sociales.
Desde la oficina del Primer Ministro retrucaron afirmando que las islas «son británicas y tienen derecho a la autodeterminación». El pasado 2 de abril de 2025, en un acto a los héroes de Malvinas, el presidente Javier Milei también defendió la capacidad de elegir de los ocupantes ingleses en las islas.
«Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros dejamos en claro que el voto más importante de todos es el que se hace por los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros, declaró. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo, añadió.
El eje del conflicto marítimo en Malvinas en medio del Mundial 2026
El detonante de esta escalada fue la travesía del HMS Medway, que zarpó de Malvinas el 4 de julio con destino a Punta Arenas, en el sur de Chile, atravesando aguas argentinas.
Según el comunicado oficial difundido por la Cancillería argentina, esta acción unilateral violó los compromisos asumidos en la Declaración Conjunta de 1991 (y sus actualizaciones de 1993) sobre «Medidas de fortalecimiento de la confianza«, las cuales exigen un aviso previo de 48 horas para este tipo de movimientos militares.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, conducido por Pablo Quirno, calificó la incursión como «inconsulta e ilegal», advirtiendo que profundiza las tensiones en el Atlántico Sur y contraviene las resoluciones de la ONU que prohíben alteraciones unilaterales en la zona en disputa.
Por su parte, el Reino Unido niega haber omitido las comunicaciones correspondientes e insiste en que el tránsito del buque hacia el Estrecho de Magallanes estuvo amparado por el derecho internacional.
El Gobierno cuestionó el buque en Malvinas después del partido con Inglaterra
Más allá del choque frontal con Londres, el Gobierno nacional enfrenta una tormenta política interna por el manejo de los tiempos. Aunque el buque zarpó el 4 de julio, la Cancillería recién presentó la protesta formal el lunes 13 y decidió mantenerla en absoluto secreto hasta el miércoles 15, horas después de que la Selección Argentina eliminara a Inglaterra del Mundial 2026.
Ante los cuestionamientos por la demora y la especulación deportiva, el canciller Quirno se defendió en sus redes sociales argumentando que «en la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles«.
Sin embargo, la explicación no calmó a la oposición. Sectores del peronismo acusaron al gobierno de Javier Milei quien prepara una histórica visita oficial a Londres para fines de octubre en busca de inversiones de intentar ocultar el conflicto para no entorpecer su agenda bilateral con los británicos.
El jefe del bloque de diputados de Unión por la Patria, Germán Martínez, tildó al oficialismo de «arrastrados» por no animarse a publicar la queja antes del partido. En la misma sintonía, el exsecretario de Malvinas, Guillermo Carmona, acusó al Gobierno de aprovechar el furor del fútbol para esconder «una provocación y amenaza inaceptable para nuestro país».
A esto, se sumaron las críticas por las declaraciones del Gobierno y el manejo del caso a Malvinas. El propio mandatario indicó en una entrevista radial que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está trabajando junto al país en el reclamo; como así también aseguró que lograron obligar al Reino Unido a sentarse a negociar en las Naciones Unidas, algo que -según constató el medio ya citado- no es así.
A esto, se sumó que en reiteradas oportunidades desde el Ejecutivo le restaron importancia al gesto de los jugadores al desplegar el mensaje «las Malvinas son argentinas«, algo que disparó las búsquedas del caso en internet y hasta repercutió en medios británicos con mensajes a favor de la soberanía nacional.
«Es un partido, digamos, es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en eslogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios«, fue la primera reacción del mandatario tras el partido en Radio Mitre.
En este sentido, sostuvo que «no hay que mezclar» las cosas y destacó el mensaje del director técnico antes del partido y también de ex combatientes de Malvinas.
«Entiendo que es difícil, pero digamos las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos, berretas, que si eso uno lo llevara al plano internacional sería verdaderamente de características pobres y muy malas», detalló.
Asimismo, aseveró que el «sentimiento» de Malvinas está «dentro de todos los argentinos», sostuvo que «es perfectamente válido y lícito que ellos (los jugadores) se quieran expresar», pero sentenció: «Eso tampoco tiene que inducir a hacer malas interpretaciones».
Después, a través de sus redes sociales, compartió el apoyo que recibió Argentina del jefe del Partido Republicano de Estados Unidos en Israel, Marc Zell, quien dijo que iba a pedirle a Trump reconsiderar su postura sobre Malvinas.
«Mientras algunos se dedican a hacer berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal, nosotros por la vía diplomática cada día estamos más cerca de la recuperación», dijo en referencia a Victoria Villarruel, quien celebró la bandera que desplegaron los jugadores y tildó a Inglaterra de «piratas usurpadores».
Finalmente, este domingo 20 de julio, después de que el plantel volviera al país de Estados Unidos, el presidente habló en LN+ y sentenció: Lo que cuentan son los hechos y los logros, y los avances diplomáticos que estamos teniendo en el tema Malvinas son enormes.
Pueden agarrar, editar mis declaraciones, pueden tergiversarlas, pueden descontextualizarlas, pero lo que cuentan son los hechos, concluyó.
Desde Tierra del Fuego advirtieron por el buque a principios de julio
El prolongado silencio inicial de la Casa Rosada contrastó fuertemente con la rápida reacción de Tierra del Fuego, provincia que tiene jurisdicción constitucional sobre las Islas Malvinas.
Mientras la Cancillería analizaba cómo proceder y cómo se había filtrado la información de la Armada, el secretario de Malvinas fueguino, Andrés Dachary, ya había repudiado el hecho el 7 de julio. A través de un contundente descargo, Dachary denunció «una nueva manifestación de la mala fe británica en el Atlántico Sur» y advirtió que la militarización de la zona vulneraba el espíritu de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS).
El funcionario provincial recordó, además, que esta incursión ocurrió apenas dos semanas después de que el Comité de Descolonización de la ONU y la Organización de los Estados Americanos (OEA) emitieran nuevas resoluciones instando a ambos países a reanudar las negociaciones por la soberanía, un reclamo histórico que hoy vuelve a tensar el vínculo entre Buenos Aires y Londres.
En nombre de la Provincia de #TierraDelFuego AeIAS repudiamos enérgicamente el tránsito del buque de guerra británico HMS Medway por espacios marítimos bajo jurisdicción argentina: no es una omisión administrativa ni un hecho aislado, sino una nueva manifestación de la mala fe pic.twitter.com/kIRqAJtGBg
Andrés Dachary (@ADachary) July 7, 2026
El conflicto diplomático en torno a la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo. Lejos de retroceder ante el reclamo del gobierno argentino, el Reino Unido rechazó formalmente la nota de protesta presentada por la Cancillería nacional ante la incursión del buque militar británico HMS Medway en aguas jurisdiccionales argentinas.