El riesgo país se mantiene en la zona de los 420 puntos mientras los bonos operan con leves bajas por la tensión global - MisionesOnline
Los títulos soberanos argentinos mostraron retrocesos en una jornada marcada por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. A pesar del escenario internacional adverso, las acciones locales lograron acoplarse al clima positivo de Wall Street impu
Los títulos soberanos argentinos mostraron retrocesos en una jornada marcada por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. A pesar del escenario internacional adverso, las acciones locales lograron acoplarse al clima positivo de Wall Street impulsadas por el sector energético.
Los operadores financieros locales enfrentaron una rueda de cautela y movimientos dispares en el mercado de renta fija y variable. Los inversores mantuvieron la mirada fija en el frente externo debido a que los bonos soberanos en dólares operaron en rojo, afectados de forma directa por la persistente tensión geopolítica en Medio Oriente y la incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz.
A pesar del retroceso de la deuda pública, el indicador de riesgo país que elabora el banco JP Morgan se mantuvo consolidado cerca de los 420 puntos básicos. Los analistas del sector explicaron que el mercado local sigue a la espera de nuevos catalizadores que impulsen de manera definitiva el valor de la deuda argentina, que sintió el impacto de un clima global donde los inversores internacionales prefirieron refugiarse en activos de menor riesgo.
Las acciones energéticas sostienen el panel local
La contracara de la caída de los títulos públicos se vivió en el panel de las acciones. Los papeles de las empresas energéticas lideraron las subas en la plaza doméstica y permitieron amortiguar el impacto de la jornada cambiaria. Esta tendencia alcista se acopló al tono positivo que mostraron las bolsas de Wall Street, donde los principales índices de referencia operaron con ganancias.
En paralelo a las operaciones del día, el Ministerio de Economía comenzó a medir la demanda de cobertura a través de un canje de deuda por el equivalente a 4.100 millones de dólares. Con esta estrategia, los funcionarios del Palacio de Hacienda buscan estirar los plazos de los vencimientos y reducir la presión sobre las reservas, en un contexto donde el mercado de emergentes mira con lupa cada movimiento de la gestión financiera estatal.