Qué significa el cambio del primer ministro inglés para Argentina
El politólogo, Guillermo Makin, analizó desde Londres el impacto del relevo de Keir Starmer por Andy Burnham en la política británica, las medidas económicas para contener el costo de vida y el modo en que el fútbol y las viejas antinomias siguen mar
El recambio en la cúpula del Partido Laborista británico abre una nueva etapa política en el Reino Unido. Con la llegada de Andy Burnham al 10 Downing Street en reemplazo de Keir Starmer, la gestión busca dar un giro marcado por el denominado "manchesterianismo": mayor intervención estatal, medidas directas contra la crisis del costo de vida y un esquema de disciplina fiscal orientado a llevar previsibilidad a los mercados.
En este contexto de reconfiguración en Londres, el politólogo y especialista en relaciones internacionales Guillermo Makin repasa en diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), qué cabe esperar de esta nueva conducción, las inercias que persisten en la postura británica hacia la Argentina y el peso del fútbol como espejo de las inevitables tensiones culturales entre ambas naciones.
Guillermo "Willy" Makin es politólogo, periodista e investigador argentino radicado en el Reino Unido. Se graduó en Ciencia Política por la Universidad del Salvador y obtuvo su doctorado en la prestigiosa Universidad de Cambridge. En dicha institución se ha desempeñado como investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos; también fue profesor en la Universidad de Belgrano. Ha analizado extensamente la arquitectura constitucional británica y cómo sus giros políticos impactan de manera directa en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Guillermo, muy buenos días... muy buenas tardes.
Muy buenos días, Fontevecchia. ¿Cómo le va?
¿Cómo está usted? Primero, una obligación de cajón: usted sabe que la Argentina es un país muy futbolero, así que ¿cómo recibió Inglaterra y cómo elaboró la derrota que tuvo Argentina después del triunfo que había tenido contra su selección, la derrota contra España y estas críticas que se vienen haciendo en distintos lugares del hemisferio norte sobre cierta actitud de los argentinos considerada agresiva y hasta racista?
Sí, tiene razón. Es un país futbolero el Reino Unido y, aparte, comparte con nosotros pero con una actitud opuesta una larga historia. Entonces, hay una antinomia que se manifiesta en el fútbol. También se manifiesta en la forma de focalizar sobre los problemas; es decir, si algo es reprochable, van a insistir en eso. Por ejemplo, el tema de la bandera sobre Malvinas lo sobreactuaron e insistieron en medidas, y hasta el primer ministro anterior, Starmer, insistía en que se castigara a los jugadores, etcétera. Es decir, todo ha traído cola.
¿Cambia algo Burnham en ese sentido, en esa polémica con la Argentina respecto de su predecesor?
No. Por ahora no, pero la sangre es más espesa que el agua...
Así que bueno, podemos tener modificaciones allí.Cuénteme, ¿qué modifica en la política británica el cambio de primer ministro dentro del mismo partido?
Bueno, es una forma de hacer política muy del sistema parlamentario y de la monarquía constitucional. Es un gobierno programático; es decir, todo lo prometido en la campaña electoral es aceptado como posible. No hay oposición por parte del Poder Legislativo porque, al final, están integrados el Ejecutivo y el Legislativo. Entonces Burnham, que viene con mucha experiencia ha sido secretario del Tesoro, ministro de Salud, viene de un período en el que se retiró del Parlamento y se desempeñó como jefe de una de las ciudades británicas más grandes, Greater Manchester. Ahí demostró cómo quiere abandonar, como dice él, 40 años de errores en la política británica: la excesiva desindustrialización que comenzó Thatcher, la centralización y la falta de criterio igualitario y de preocupación por temas como el costo de vida y demás. Entonces, ha empezado anunciando, por ejemplo, que va a dar instrucciones es decir, no va a hacer como muchos políticos de consultar a grupos o no actuar; dará instrucciones para que se tomen medidas para solucionar el problema de la gente que vive en la calle, es decir, no para eliminarlos a ellos, sino para solucionar el problema de la vivienda. Al mismo tiempo, ha repuesto en Vivienda a una mujer, Angela Rayner, que tiene experiencia y habla de la necesidad de solucionarlo, porque no se puede resolver un problema de falta de vivienda de 40 años sin construir viviendas, no solo privadas, sino también con subsidio estatal. Así que ha comenzado dando muy buena impresión y dando mucha mayor esperanza a la mayoría laborista que lo acompaña. Hoy al mediodía tuvo la primera reunión de gabinete después de que este se completó con las figuras de primer nivel.
En la categoría británica, primero se llama secretario de Estado al ministro de más alta categoría; después, los ayudantes al revés de lo que pasa en la Argentina, donde el secretario de Estado viene a ser un viceministro son ministros a secas. Bueno, ha hecho cambios muy interesantes. Por ejemplo, al ministro que había sido ministro de Defensa en el gobierno de Starmer, y que renunció hace dos meses indicando que el gobierno de Starmer tocaba a su fin, lo nombró secretario de Estado para la Economía, es decir, Chancellor of the Exchequer. Eso ha dado mucha confianza a los mercados, porque tenían mucha descnfinaza que se desatara una época de gastos y de falta de disciplina fiscal, y el exministro de Defensa, ahora ministro de Economía, no parece ser de ese tipo de personas. Claro, antes, como ministro de Defensa, estaba pidiendo dinero y renunció porque decía que se dejaba indefenso al Reino Unido por falta de gasto adecuado; ahora, en vez de pedir dinero, tiene que buscarlo. Así que vamos a ver si lo encuentra. Y así es todo. Otra medida que han anunciado es una reducción del IVA a la electricidad, porque el costo de vida es una preocupación muy difundida en el Reino Unido, dado que es una economía estancada y los niveles de ingreso en los sectores bajos e intermedios están igualmente estancados. Como ha aumentado el costo de la energía, tanto del gas como de la electricidad, ha dado un alivio eliminando el IVA. Dicen que no es suficiente, que podría haber otras medidas que llevarían la disminución a una suma mayor, pero, en fin, está todo en fase de elaboración. También, en el primer discurso que dio como primer ministro cuando volvió del palacio, da la idea de que es un político que tiene cabeza y sensibilidad política, lo cual ha demostrado a lo largo de los años. Para empezar, no usó atril, no tuvo ningún papel delante suyo; simplemente habló, habló muy bien y señaló las prioridades que va a subrayar. Eso va indicando toda una serie de señales de una forma distinta de proceder, porque el anterior era una persona carente de todo carisma y, además, a pesar de que dirigía el ente que investigaba los fraudes, no hablaba bien, como ocurre con los abogados que normalmente estudian oratoria y cómo persuadir a un auditorio; él sencillamente lo que hacía era hacer trámites, dar curso a medidas y terminó causando un problema tras otro. De un gobierno que inició su gestión hace dos años, en julio, con una muy buena mayoría, resulta que no daba pie con bola y nadie lo veía prometiendo la capacidad de dirigir el resto del gobierno ni de llegar a la reelección. Mientras que Burnham ofrece eso, y la respuesta de las encuestas es alentadora; parece que podría derrotar al partido derechista extremista antiinmigración, Reform UK.
Nuevos aires...
Todo parece razonable, pero ahora entramos en la concreción de cómo va a ejecutar este manchesterianismo, que vemos que implica una intervención estatal mucho mayor que antes.
Guillermo Makin, muchísimas gracias. Fue muy ilustrativo, le agradecemos mucho y vamos a volver pronto a consultarlo nuevamente. Muchísimas gracias.
Gracias a usted, Fontevecchia.
Acabamos de hablar con Guillermo Makin desde Londres.
MEG