Del atril al directorio: en la Argentina nadie queda desocupado
En la Argentina hay una ley que nunca pasa por el Congreso, nunca se publica en el Boletín Oficial y, sin embargo, se cumple religiosamente: todo funcionario que deja un cargo, aterriza en otro.
Sociedad
Martes 21 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 14:19hs. del 21-07-2026
Del atril al directorio: en la Argentina nadie queda desocupado
En la Argentina hay una ley que nunca pasa por el Congreso, nunca se publica en el Boletín Oficial y, sin embargo, se cumple religiosamente: todo funcionario que deja un cargo, aterriza en otro.
Javier Lanari salió de la Secretaría de Prensa y, casi sin tiempo para desarmar la oficina, apareció como director del Banco Nación. Cambió el atril por el directorio. Del micrófono al escritorio. Del "no hay preguntas" al "próximo punto del orden del día".
Porque acá las renuncias no son despedidas. Son escalas.
El Gobierno insiste en que vino a terminar con la casta. Pero, curiosamente, descubrió una de las costumbres más antiguas de la política argentina: el juego de las sillas. Uno se levanta y otro se sienta. Y, a veces, el mismo que se levantó encuentra una silla todavía mejor.
No se discute si Lanari tiene capacidad o no. Se discute otra cosa: ¿qué criterio convierte a un ex vocero en director de uno de los bancos más importantes del país? ¿La experiencia financiera? ¿La confianza política? ¿O simplemente estar en el lugar correcto cuando queda un asiento libre?
La política argentina tiene algo de empresa familiar. Cambian los nombres, cambian los discursos, cambian los gobiernos... pero el mecanismo sigue intacto.
Antes eran los amigos del poder. Ahora son "los que acompañan el proyecto". El envase cambia. El contenido se parece demasiado.
Mientras tanto, el ciudadano común manda currículums que nadie responde. Hace entrevistas. Espera llamados que nunca llegan. Descubre que para conseguir trabajo hace falta experiencia, contactos y paciencia.
En cambio, en el Estado parece existir otra bolsa de empleo. Una donde el requisito principal no figura en LinkedIn.
La moraleja es sencilla: en la Argentina perder un cargo no siempre significa quedarse sin trabajo. A veces significa que ya te encontraron uno mejor.
Porque en política, como en el truco, el que reparte las cartas casi nunca se queda sin jugar.
Por Alejandro Flores