Daniel Ortega anunció que no habrá más elecciones en Nicaragua y profundiza su control sobre el poder
El presidente nicaragüense aseguró que el país no volverá a celebrar elecciones para impedir el regreso de la oposición. La decisión generó fuertes críticas internacionales y denuncias de un avance definitivo hacia un régimen autoritario.
Daniel Ortega volvió a quedar en el centro de la escena internacional tras asegurar que en Nicaragua "no volverá a haber elecciones". La declaración, realizada durante el acto por el aniversario de la Revolución Sandinista, implica en los hechos la cancelación de los comicios previstos para 2027 y refuerza las denuncias sobre el creciente autoritarismo del gobierno que comparte con su esposa y copresidenta, Rosario Murillo.
El mandatario sostuvo que la decisión busca impedir que la oposición vuelva a acceder al poder. "Aquí no volverá a haber elecciones para que intenten atrapar el Gobierno", afirmó durante un discurso en Managua, donde además cargó contra Estados Unidos y descartó cualquier posibilidad de alternancia política.
Con estas declaraciones, Ortega profundiza un proceso de concentración de poder iniciado tras su regreso a la Presidencia en 2007. Desde entonces impulsó reformas constitucionales, consolidó el control sobre las instituciones del Estado y fue acusado por organismos internacionales de perseguir a dirigentes opositores y restringir las libertades civiles.
La medida supone además la suspensión de facto de las elecciones presidenciales previstas inicialmente para noviembre de 2027. Cabe recordar que en enero de 2025 el Congreso, dominado por el oficialismo, ya había aprobado una reforma que extendió un año el mandato presidencial.
Estados Unidos y la OEA cuestionaron la decisión
Las palabras de Ortega provocaron una rápida reacción internacional. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que el anuncio confirma el carácter autoritario del gobierno nicaragüense y pidió a la comunidad internacional coordinar acciones para enfrentar al régimen.
En la misma línea se expresó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, quien sostuvo que el gobierno de Nicaragua hizo "explícito" el abandono de la democracia y consideró que la decisión niega el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus gobernantes.
La oposición denuncia el fin de la democracia
Dirigentes opositores exiliados señalaron que el anuncio deja al descubierto un plan de larga data para instaurar un sistema de partido único, similar al de Cuba o China.
Juan Sebastián Chamorro, quien fue precandidato presidencial en 2021 y posteriormente encarcelado antes de ser expulsado del país, sostuvo que Ortega busca concentrar todo el poder en manos del Frente Sandinista.
Por su parte, Félix Maradiaga afirmó que el presidente reconoció públicamente que nunca tuvo intención de permitir una competencia democrática real y que su objetivo es perpetuarse en el poder.
Especialistas en derechos humanos también advirtieron que la eliminación de las elecciones podría derivar en una mayor represión contra quienes reclamen apertura política o exijan comicios libres.
Crecen las denuncias por persecución política
Desde las protestas de 2018, reprimidas con un saldo de cientos de muertos según organismos internacionales, el gobierno de Ortega endureció el control sobre la sociedad. Diversas organizaciones denuncian la existencia de decenas de presos políticos, aunque el Ejecutivo rechaza esas acusaciones.
En los últimos años, cientos de opositores, periodistas, religiosos y dirigentes políticos fueron encarcelados y posteriormente expulsados del país, muchos de ellos privados de su nacionalidad y de sus bienes.
Además, el gobierno clausuró más de 5.000 organizaciones civiles, en su mayoría religiosas, y recientemente revocó de manera masiva las licencias profesionales de abogados, una medida que expertos de Naciones Unidas calificaron como una nueva ofensiva contra el Estado de derecho.