Incendio en Estancia Grande: una investigación con la sábana corta | El Diario de la República
Una ofensiva contra los damnificados por el fuego para tapar las inoperancias de una gestión.
Incendio en Estancia Grande: una investigación con la sábana corta
Una ofensiva contra los damnificados por el fuego para tapar las inoperancias de una gestión.
La ministra de Seguridad, Nancy Sosa, fiel a su estilo, intenta tirar la pelota a la tribuna, evitar hacerse cargo de lo que le corresponde y tapar las inoperancias de su gestión.
En una conferencia de prensa cerrada, como todas las que organiza el Gobierno provincial, informó que se presentó una denuncia y que se abrió una investigación para dar con los responsables del incendio que arrasó siete mil hectáreas y provocó cuantiosos daños materiales.
Adelantó que "hay pistas" una de las hipótesis apunta a personas que salen a hacer deporte durante la noche y que la pesquisa quedó a cargo del Destacamento de Estancia Grande y de la Dirección General de Investigaciones.
Sin embargo, la verdadera finalidad de la rueda de prensa parecía ser otra: responder a las denuncias públicas por el abandono que sintieron muchos de los damnificados durante la emergencia, tal como lo manifestaron en las redes sociales.
En ese contraataque, la ministra puso el foco en el despliegue de las aeronaves, la conformación del comité de crisis y la cantidad de dotaciones afectadas al combate del incendio.
Pero, como suele ocurrir, el discurso oficial generó más humo que respuestas. Nancy Sosa no explicó si también se investigarán las eventuales responsabilidades de los funcionarios que estuvieron a cargo del operativo, incluida la suya.
El alerta sobre el inicio del incendio se registró el jueves, alrededor de la 1:30 de la madrugada. El portal "Trapiche Digital" fue uno de los primeros medios en informar sobre el siniestro.
Entre las 8:30 y las 9:00, una fuente de los Bomberos Voluntarios de Estancia Grande aseguró que, hasta ese momento, en la zona de Durazno Alto solo trabajaban dos dotaciones de esa institución y una tercera perteneciente a la Policía.
Todo indica que, pese a la amplia experiencia que tiene San Luis en materia de incendios forestales, el fuego fue subestimado desde el comienzo. Una decisión que, de confirmarse, configuraría un grave error de evaluación.
Resulta difícil entender por qué durante la madrugada, o al menos en las primeras horas de la mañana, no se convocó de inmediato a cuarteles cercanos como los de El Trapiche, La Carolina, El Volcán, La Toma, Potrero de los Funes o la ciudad de San Luis.
¿Por qué se demoró el pedido de colaboración? ¿Por qué se esperó a que el viento favoreciera la expansión del incendio? ¿Por qué no se tuvieron en cuenta los pronósticos meteorológicos, que ya anticipaban condiciones adversas para combatir el fuego?
Desde las primeras horas del día, tal como quedó reflejado en distintas publicaciones de las redes sociales, los vecinos comenzaron a pedir ayuda, conscientes del riesgo que significaba tener las llamas cada vez más cerca de sus viviendas.
La ministra Nancy Sosa también debería explicar cuál es el destino de los recursos asignados al Ministerio de Seguridad. Durante el operativo hubo pedidos de colaboración para abastecer a los bomberos voluntarios de agua, gotas para los ojos y otros elementos básicos e indispensables para enfrentar un incendio de semejante magnitud.
Porque, mientras el Gobierno anuncia investigaciones para encontrar a quienes iniciaron el fuego, también debería responder por lo que ocurrió una vez que las llamas comenzaron a avanzar. Si hubo demoras, falta de coordinación o carencias materiales que agravaron el desastre, esas responsabilidades no pueden quedar sepultadas bajo las cenizas. De lo contrario, la investigación volverá a ser una de "la sábana corta": se estira para cubrir a unos, pero inevitablemente deja a otros al descubierto.
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