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Sociedad
Diario Uno hace 2 horas 2 min de lectura

Sumergen más de 2.000 vagones de metro en el océano y, 26 años después, transforman la biodiversidad marina

Esta iniciativa transformó más de 2.500 vagones de metro en arrecifes artificiales para el océano, cambiando por completo la biodiversidad

Sumergen más de 2.000 vagones de metro en el océano y, 26 años después, transforman la biodiversidad marina
Foto: Diario Uno

Ante el aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático, han surgido soluciones originales que sorprenden al mundo. Este proyecto es un claro ejemplo de cómo maquinaria antigua y en desuso puede contribuir a reconstruir la biodiversidad del océano.

Aunque el proyecto comenzó hace más de una década, en 2026 los resultados confirmaron que se trata de un método altamente eficaz para restaurar la biodiversidad del océano y, al mismo tiempo, de una innovadora estrategia de reciclaje a gran escala.

Hundieron viejos vagones de metro en el océano y terminaron creando arrecifes artificiales

El programa de hundimiento de vagones en el océano se desarrolló entre 2001 y 2010. Durante ese período, la Autoridad Metropolitana de Transporte de Nueva York (MTA) sumergió más de 2.500 unidades en dos grandes etapas. Primero los icónicos vagones rojos Redbirds (2001-2003) y, posteriormente, los vagones de acero inoxidable Brightliners (2008-2010).

Antes de ser hundidos, los vagones pasaban por un exhaustivo proceso de preparación. Se retiraban las ventanas, los asientos de plástico, los cables de cobre, los motores, las ruedas y los sistemas de frenos (bogies), dejando únicamente el cascarón metálico. Además, se eliminaban cuidadosamente todos los restos de combustibles, aceites hidráulicos y lubricantes mediante lavados a presión con desengrasantes industriales, para evitar cualquier impacto ambiental.

¿Por qué este método es eficaz?

Una vez acondicionados, una enorme grúa flotante los depositaba en el mar uno por uno. El impacto con el agua desprendía los últimos paneles sueltos y permitía que el interior se inundara rápidamente, haciendo que los vagones descendieran hasta el fondo arenoso, a profundidades de entre 20 y 40 metros.

La mayor parte de la costa atlántica de Estados Unidos posee un fondo marino plano, blando y cubierto de arena. Las corrientes desplazan constantemente ese sedimento, lo que dificulta que las larvas de corales, esponjas y mejillones encuentren una superficie estable donde fijarse. Sin un soporte sólido, la mayoría no logra sobrevivir.

Al llegar al fondo del océano, el cascarón metálico queda firmemente asentado y se convierte en una roca artificial en medio del paisaje arenoso. A partir de ese momento, ofrece tres ventajas fundamentales:

- proporciona una superficie estable para que corales, esponjas y mejillones puedan adherirse

- altera las corrientes marinas, favoreciendo el ascenso de nutrientes que alimentan a numerosas especies

- y crea refugios naturales, ya que las puertas y ventanas abiertas funcionan como cuevas que protegen a los peces pequeños de los depredadores

En pocas palabras

- Arrecifes artificiales: Más de 2.500 vagones de metro fueron sumergidos en el océano.

- Objetivo: Transformar la biodiversidad marina y reciclar maquinaria antigua.

- Resultados: El proyecto, iniciado hace una década, demuestra ser eficaz para restaurar ecosistemas marinos.

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