Anthony Michael Hall, protagonista de El Club de los Cinco, reveló cómo sobrevivió a los excesos: Hay que tener la piel dura
Fue una de las grandes promesas del llamado Brat Pack, pero tocó fondo por el alcohol y tuvo que tomar una pausa para recuperarse; a los 58 años, el actor contó cómo reconstruyó su vida en una industria extremadamente exigente
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Anthony Michael Hall, protagonista de El Club de los Cinco, reveló cómo sobrevivió a los excesos: Hay que tener la piel dura
Fue una de las grandes promesas del llamado Brat Pack, pero tocó fondo por el alcohol y tuvo que tomar una pausa para recuperarse; a los 58 años, el actor contó cómo reconstruyó su vida en una industria extremadamente exigente
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En la década de 1980, Anthony Michael Hall parecía destinado a convertirse en una de las máximas figuras de Hollywood. Su participación en clásicos adolescentes como Se busca novio o La chica explosiva: Ciencia loca lo convirtieron en un rostro sumamente reconocido, pero fue su actuación en El club de los cinco la que lo llevó a ser parte del Brat Pack, ese grupo de jóvenes actores que marcó una generación en todo el mundo.
Sin embargo, detrás del éxito se escondía una realidad muy distinta: una dura lucha contra el alcohol que terminó por frenar una carrera que parecía imparable. Hoy, a los 58 años, el intérprete asegura haber encontrado la fórmula para sobrevivir no sólo a sus adicciones sino también a una industria extremadamente exigente.
Fue en una entrevista con Fox News Digital que el actor reflexionó sobre los momentos más difíciles de su vida. "Hay que tener la piel dura, estar dispuesto y querer trabajar con la mejor gente posible", aseguró sobre cómo hizo para superarlos. "Solo hay que ser persistente y tenaz. Gracias a Dios nací con una cabeza dura. Pero hay que tener la piel dura", repitió.
Para Hall, el secreto para sostener una carrera en Hollywood pasa por una convicción mucho más profunda que la fama. Tenés que desear y amar de verdad lo que hacés. Creo que eso es todo, resumió mientras remarcaba que mantenerse humilde, concentrado y no perder de vista el camino es la lección más importante que le enseñó la industria.
Una industria de la que tuvo que alejarse y a la que definió como extremadamente exigente. En este negocio no hay garantías de nada, y es un negocio duro, pero es un negocio realmente estupendo, así que soy muy afortunado", reflexionó quien jamás imaginó que su carrera duraría tantos años. Me siento muy bendecido. Este es mi año número 51 haciendo esto y nunca esperé que ocurriera. Me tomó completamente por sorpresa y fue muy divertido. También aprendí a estar abierto a nuevas oportunidades, tomármelo con calma y disfrutar", sostuvo.
El niño prodigio que conquistó Hollywood
Nacido en Nueva York, Anthony Michael Hall comenzó a trabajar cuando apenas tenía siete años, protagonizando comerciales para distintas marcas. Poco después llegaron sus primeros papeles en televisión y cine, hasta que John Hughes cambió su destino. En 1984 interpretó al inolvidable Geek en Se busca novio y, un año más tarde, alcanzó la consagración con El club de los cinco, donde le dio vida a Brian Johnson, un adolescente estudioso que vive bajo una presión familiar tan extrema que llega a contemplar el suicidio. La película se convirtió en un fenómeno cultural y consolidó a Hall como uno de los actores jóvenes más prometedores de su generación.
El éxito continuó con La chica explosiva: Ciencia loca, el thriller Out of Bounds y un logro poco habitual: con apenas 17 años fue convocado para integrar el elenco estable de Saturday Night Live, convirtiéndose en el miembro más joven en la historia del programa.
Pero mientras su carrera crecía a pasos agigantados, también lo hacía su dependencia del alcohol. Tras protagonizar Johnny Be Good junto a Uma Thurman y Robert Downey Jr., el actor atravesó una profunda crisis que lo obligó a alejarse de la actuación durante dos años. Tiempo después reconocería la gravedad de aquella etapa. Bebía vodka a litros todos los días. Me metía en peleas y le pegaba piñas en la cara a la gente, contó sobre uno de los períodos más oscuros de su vida.
Ese freno inesperado terminó convirtiéndose en un punto de inflexión. En 1990, ya recuperado de su adicción, Hall regresó a la pantalla con El joven manos de tijera, de Tim Burton y otros éxitos. Con los años, su carrera combinó actuación, dirección, música y producción, demostrando su talento y versatilidad en el mundo de las artes. En 1994, debutó detrás de cámara con ¡Ave César!, fundó su propia productora, AMH Entertainment, y también se volcó a la música como cantante y compositor de la banda Hall of Mirrors. Recientemente, participó de series como The Blacklist, Reacher y Merlina.
En los últimos años su nombre volvió a quedar bajo la lupa por distintos episodios de violencia, entre ellos una condena a libertad condicional en 2016 tras una pelea con un vecino y un escándalo ocurrido en la pileta de un hotel de Texas en 2020.