Estados Unidos lanzó una décima ronda de ataques contra Irán y crece la tensión en el estrecho de Ormuz
El Comando Central estadounidense confirmó una nueva ofensiva, la décima noche consecutiva de bombardeos, con el objetivo declarado de reducir las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar el transporte marítimo comercial.
Estados Unidos lanzó una décima ronda de ataques contra Irán y crece la tensión en el estrecho de Ormuz
El Comando Central estadounidense confirmó una nueva ofensiva, la décima noche consecutiva de bombardeos, con el objetivo declarado de reducir las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar el transporte marítimo comercial.
El Comando Central estadounidense confirmó una nueva ofensiva
Estados Unidoslanzó una nueva ronda de ataques contra Irán durante la noche del lunes, en la que se convirtió en la décima jornada consecutiva de operaciones militares estadounidenses contra objetivos iraníes.
La ofensiva fue confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que señaló que los ataques buscan reducir las capacidades militares utilizadas por Irán para afectar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio internacional.
La nueva ofensiva se produce en medio de una escalada que involucra a Estados Unidos e Irány que, en las últimas semanas, también alcanzó a otros países de la región.
El intercambio de ataques dejó bajas entre las fuerzas estadounidenses y generó preocupación por la seguridad de las rutas marítimas y por las consecuencias que una prolongación del conflicto puede tener sobre la región.
Décima jornada consecutiva de operaciones militares estadounidenses contra objetivos iraníes
Qué dijo Estados Unidos sobre la nueva ofensiva contra Irán
El Comando Central estadounidense informó que los ataques fueron diseñados para "degradar aún más" las capacidades militares iraníes que, según Washington, son utilizadas para atacar o amenazar al transporte marítimo comercial que atraviesa el estrecho de Ormuz.
La zona es considerada estratégica para el comercio energético mundial y su seguridad constituye uno de los principales puntos de tensión en la actual confrontación.
La ofensiva se produjo después de una serie de ataques y represalias entre ambos países. Durante el fin de semana, el Departamento de Defensa de Estados Unidos informó que dos militares estadounidenses murieron en una base ubicada en Jordania y que se encontraron restos no identificados en el lugar donde desapareció un tercer integrante de las fuerzas estadounidenses.
A estos casos se sumó la muerte de otro militar estadounidense en Irak, ocurrida durante la detonación controlada de munición sin explotar procedente de un dron iraní de ataque que había sido derribado previamente.
El saldo de heridos también aumentó durante la escalada. Según funcionarios estadounidenses citados por CBS News, cerca de un centenar de militares estadounidenses sufrieron algún tipo de lesión en distintos ataques aéreos iraníes contra bases ubicadas en Medio Oriente desde comienzos de julio.
El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que casi 100 militares fueron considerados heridos desde el 7 de julio. De acuerdo con su declaración, el 96% de ellos ya se había recuperado y la mayoría de las lesiones fueron consideradas conmociones cerebrales leves.
La muerte de soldados estadounidenses había llevado al presidente Donald Trump a anticipar represalias contra Irán. En ese contexto, la nueva ronda de bombardeos representa una continuidad de las operaciones militares de Washington en la región.
Durante los días previos, Estados Unidos también había informado ataques contra centros de mando, sistemas de defensa aérea, plataformas de lanzamiento de misiles y drones, instalaciones de vigilancia costera y redes de comunicaciones iraníes. La justificación oficial fue reducir la capacidad militar de Teherán y proteger las rutas marítimas consideradas estratégicas.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la escalada
El estrecho de Ormuz ocupa un lugar central en el conflicto porque es una de las principales vías marítimas para el transporte internacional de petróleo y otros productos energéticos. Por ese motivo, cualquier interrupción o amenaza sobre la navegación en la zona puede tener consecuencias que van más allá del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.
La disputa por el control y la seguridad de esta vía marítima se convirtió en uno de los principales focos de tensión de la actual crisis. Washington sostiene que sus operaciones buscan proteger el transporte comercial, mientras que Teherán rechaza las acciones estadounidenses y ha respondido con ataques contra objetivos vinculados con Estados Unidos en distintos puntos de la región.
La situación también generó preocupación entre otros países. En los últimos días, los ataques alcanzaron bases estadounidenses ubicadas en países aliados y aumentaron los riesgos para la navegación y el transporte aéreo en Medio Oriente. Al mismo tiempo, distintos actores internacionales intentan impulsar una salida diplomática que permita reducir la intensidad de los enfrentamientos.
La nueva ofensiva estadounidense ocurre, además, en un contexto en el que persisten los esfuerzos de mediación para alcanzar una tregua. Según reportes internacionales, algunos países de la región buscan promover un cese temporal de las hostilidades y reactivar las conversaciones entre Washington y Teherán. Sin embargo, los ataques continúan y la situación permanece abierta.