El 55% de los entrerrianos destina el aguinaldo a pagar deudas y solo el 3,8% puede usarlo para vacaciones | Análisis
Un informe del Centro de Investigación Social y Política de Entre Ríos (CISPER) revela un cambio profundo en el destino del Sueldo Anual Complementario
El aguinaldo dejó de representar un ingreso extraordinario para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en una herramienta para afrontar deudas y sostener gastos corrientes. Esa es la principal conclusión del informe Aguinaldos empeñados, elaborado por el Centro de Investigación Social y Política de Entre Ríos (CISPER), que analizó el destino del Sueldo Anual Complementario (SAC) entre trabajadores entrerrianos.
El estudio, realizado sobre 403 casos de personas mayores de 18 años de distintos puntos de la provincia aunque con predominio de Paraná, advierte que el deterioro del poder adquisitivo y el creciente endeudamiento modificaron de manera sustancial la utilización del aguinaldo, al punto de convertirlo en un recurso destinado principalmente a cancelar pasivos financieros.
Según el trabajo, el 55,2% de quienes perciben el aguinaldo lo destinó o pensaba destinarlo a pagar o saldar deudas, muy por encima de cualquier otro uso. En segundo lugar aparece el consumo en general, con el 21,3%, mientras que el ahorro o la inversión alcanza apenas el 15,3%. Mucho más relegadas quedaron las vacaciones o actividades recreativas y la compra de bienes, que apenas representan el 3,8% cada una.
Un cambio de comportamiento
Uno de los aspectos centrales del informe es la comparación con años anteriores. El 76,1% de los encuestados aseguró haber modificado el destino que le daba tradicionalmente al aguinaldo.
Mientras que anteriormente el uso más frecuente era financiar vacaciones o actividades recreativas (33,2%), seguido por el ahorro o inversión (24,2%) y la adquisición de bienes (20,9%), actualmente esas opciones fueron desplazadas por la necesidad de cancelar deudas. El pago de obligaciones financieras pasó del 11,8% al 55,2%, una suba de 43,4 puntos porcentuales. En contrapartida, el destino para vacaciones cayó casi 30 puntos porcentuales y el ahorro perdió casi nueve puntos.
Para los autores del estudio, no se trata de un simple cambio de prioridades sino de una modificación estructural en el comportamiento económico de los trabajadores, producto de la pérdida del poder adquisitivo y del creciente peso del endeudamiento sobre los ingresos familiares.
Aguinaldo y empleo
El relevamiento también analiza el alcance del aguinaldo entre los trabajadores. En términos generales, el 76,3% de los ocupados manifestó percibir el Sueldo Anual Complementario, mientras que el 23,7% indicó no cobrarlo.
La diferencia es marcada entre los sectores público y privado. En el Estado provincial el beneficio alcanza al 89,4% de los trabajadores, mientras que en el sector privado solo llega al 62,3%, lo que implica que uno de cada tres empleados privados no percibe aguinaldo, un indicador que el informe vincula con la informalidad laboral y la precarización del empleo.
La situación también presenta diferencias generacionales. Entre los menores de 30 años, menos de la mitad de quienes trabajan cobra aguinaldo (48,1%), porcentaje que aumenta progresivamente en los grupos etarios de mayor edad hasta alcanzar el 92,7% entre los mayores de 65 años que continúan en actividad.
La percepción económica
El estudio incorpora además un apartado sobre la percepción de la situación económica personal. El 65,7% de los consultados sostuvo que hoy se encuentra peor que hace un año, mientras que el 21,9% afirmó que su situación permanece igual y apenas el 12,4% consideró haber mejorado.
A partir de esos datos, el informe sostiene que el destino actual del aguinaldo explica, en parte, la caída del consumo interno. Señala que los recursos que antes se volcaban a viajes, compras de bienes, mejoras en las viviendas o ahorro hoy se canalizan casi exclusivamente al pago de deudas e intereses, reduciendo la circulación de dinero en comercios, pymes y empresas.
"Cuando el aguinaldo deja de ampliar las posibilidades de consumo para convertirse en un mecanismo de supervivencia financiera, no solo se deteriora la calidad de vida de los trabajadores: también se debilita el mercado interno y se resiente el entramado productivo local", concluye el documento.