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Adnsur hace 4 horas 3 min de lectura

Una popular marca de alfajores argentinos quedó al borde de la quiebra tras una histórica caída de ventas

La firma inició un proceso judicial para reorganizar su situación económica. La caída de las ventas y el aumento de los costos complicaron el futuro de la compañía.

Una popular marca de alfajores argentinos quedó al borde de la quiebra tras una histórica caída de ventas
Foto: Adnsur

Durante décadas, el alfajor se consolidó como uno de los productos más emblemáticos de la industria alimenticia argentina. Presente en kioscos, supermercados y hasta en mercados internacionales, el tradicional dulce nacional también siente el impacto de la crisis económica que atraviesa el país.

En ese contexto, una empresa que en pocos años logró expandirse por todo el territorio argentino y llevar sus productos al exterior debió recurrir a la Justicia para intentar ordenar su delicada situación financiera. La fuerte caída del consumo, el aumento de los costos y el peso de las deudas terminaron por complicar un proyecto que hasta hace poco apostaba al crecimiento.

La apertura del concurso preventivo marca un cambio de escenario para una firma que había alcanzado una capacidad de producción de millones de unidades mensuales y que incluso proyectaba nuevas inversiones para ampliar su presencia dentro y fuera del país.

ALFA PAMPA QUEDÓ AL BORDE DE LA QUIEBRA TRAS LA CAÍDA DE VENTAS

Se trata de Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la marca Alfa Pampa, que ingresó formalmente en concurso preventivo tras el fallo del Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27. La resolución judicial, dictada el 25 de junio, le permitirá iniciar un proceso de reestructuración de sus pasivos mientras negocia con bancos, proveedores y organismos fiscales.

Según el edicto publicado en el Boletín Oficial, los acreedores tendrán plazo hasta el 9 de octubre para verificar sus créditos. Posteriormente, la sindicatura deberá presentar el informe individual el 25 de noviembre, mientras que el informe general quedó previsto para febrero de 2027.

La empresa nació en 2011 impulsada por los emprendedores Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, quienes comenzaron el proyecto con una inversión cercana a los 60.000 dólares y una máquina usada para elaborar los primeros alfajores. Con el paso del tiempo, la firma logró crecer hasta distribuir sus productos en más de 260 ciudades argentinas y exportar a mercados como Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Durante su etapa de mayor expansión, la fábrica llegó a producir alrededor de un millón de alfajores por mes, aunque contaba con una capacidad instalada para fabricar hasta 3,5 millones de unidades mensuales, un potencial que nunca terminó de aprovechar por completo.

LOS NÚMEROS QUE ENCENDIERON LA ALARMA

El deterioro económico comenzó a hacerse evidente durante 2025. De acuerdo con los balances correspondientes al ejercicio cerrado el 31 de diciembre, las ventas pasaron de $3.646 millones en 2024 a $2.545 millones, una caída superior al 30%.

Al mismo tiempo, el peso del endeudamiento se incrementó de manera significativa. Los resultados financieros negativos crecieron desde $135 millones hasta casi $499 millones, reflejando el impacto de los créditos bancarios en un escenario de altas tasas y menor actividad económica.

La compañía también informó pérdidas superiores a $1.000 millones durante el último ejercicio, mientras que el stock de productos cayó casi a la mitad: los bienes de cambio descendieron de $904 millones a $463 millones.

La crisis sorprendió a la empresa cuando todavía mantenía ambiciosos proyectos de expansión. A fines de 2025, sus directivos habían anunciado inversiones por $500 millones destinadas a automatizar la producción, desarrollar nuevas líneas de productos y potenciar las exportaciones. Además, proyectaban alcanzar una facturación cercana a $4.000 millones durante 2026, apoyados en una planta que funcionaba con apenas el 29% de su capacidad instalada.

Sin embargo, el escenario económico terminó siendo más complejo de lo esperado. La retracción del consumo interno y el incremento de los costos modificaron por completo las perspectivas y llevaron a la firma a solicitar la protección judicial.

Ahora, el futuro de la empresa dependerá del resultado de las negociaciones con sus acreedores. El concurso preventivo buscará darle margen para reorganizar sus finanzas, preservar las fuentes de trabajo y sostener la continuidad de una marca que había logrado hacerse un lugar en el competitivo mercado argentino de alfajores.

Con información de Canal 26, editada y redactada por un periodista de ADNSUR

Adnsur Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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