Los cuidados extra que tuvieron que tomar los campamentos mineros por el temporal
La primera gran nevada de la temporada, que según un especialista es la mayor en 25 años, obligó a tomar medidas extremas.
En la cordillera hay campamentos que siguen trabajando, aunque con actividades reducidas, durante el invierno. Otros deben dejar sus instalaciones y parte de la maquinaria durante los meses más duros, aunque algunos operarios pueden quedar para mantenimiento. Durante el actual temporal, los proyectos en exploración tuvieron que tomar medidas extras de seguridad.
Es el caso de Los Azules, que desmovilizó su base en El Candado, en un operativo donde movilizaron a 37 trabajadores, entre operarios y el personal de seguridad, hotelería y otras áreas de servicio. Si bien el sitio principal de trabajo, de mayor altura, ya estaba vacío, esta desmovilización afectó al campamento que suele permanecer abierto durante el invierno.
Pero no se trata solo de retirar del lugar a las personas, sino que deben hacer tareas previas para proteger la seguridad de las instalaciones en las que estaban los operarios. Fue un trabajo de logística que diseñó la Mesa de Contingencias Climáticas que tiene la empresa, ante los pronósticos de un temporal histórico. Para lograrlo debieron hacer una caravana de entre 5 y 10 vehículos livianos escoltados por maquinaria pesada.
Altar es otro de los campamentos que dejan de operar durante los meses más fríos, aunque en este proyecto también ubicado en Calingasta bajaron a todo el personal a principios de julio. También ahí tuvieron que dejar medidas de seguridad para los meses más fríos y no descartan que este año, por la intensidad de las nevadas, tengan que posponer la fecha de vuelta al trabajo en comparación con años anteriores.
La intensidad de las nevadas, según el especialista Silvio Pastore en una publicación de la UNSJ, la ubicó como una de las más importantes de los últimos 25 años. El especialista dijo que esta información se desprende de los primeros datos y que si sigue nevando se producirán las capas necesarias para la acumulación.
Preparar el campamento para recibir las nevadas
Tanto en Los Azules como en Altar, los operarios trabajaron para dejar las instalaciones protegidas ante el frío extremo que puede llegar a desarrollarse en la Cordillera de los Andes durante un frente de frío y nevadas como el ahora recibe. En el caso del primer proyecto, tuvieron que hacerlo de emergencia en el Candadito, que es un sitio que está ubicado en el camino al campamento de exploración y suele permanecer activo durante el año.
Según informaron desde la empresa a DIARIO DE CUYO, empiezan organizando el trabajo y se redistribuye a los trabajadores que empiezan a hacer tareas de gabinete en preparación para la temporada siguiente. Mientras tanto otro grupo presta apoyo al área de sustentabilidad y el de operaciones, que trabajan en las alcantarillas.
Para asegurar las instalaciones del campamento, en los dos proyectos se enfocan en áreas en común, siendo una de las centrales el desagüe de cañerías de agua. Debido a que la temperatura bajará varios grados bajo cero, deben dejar todo el sistema sanitario y las redes de agua vacías para evitar el congelamiento y la rotura de las mismas. En Los Azules también avanzaron para desactivar la planta de tratamiento sanitario y se quitan los restos para que nada se congele.
Javier Robeto, country director de Aldebarán Resources, empresa que explora el proyecto Altar, dijo que esta medida suele ser efectiva y que cuando vuelven encuentran las instalaciones como las dejaron, pero que incluso con estas precauciones, en algunas temporadas hubo daños. Algún año encontramos algún problema menor, como cañerías que se dañaron o un par de inodoros que se rompieron, pero nada grave, explicó.
El operativo que implica dejar el campamento todos los años es largo, ya que deben extremar las medidas de seguridad, pero no es el más caro. En cambio sí tiene un costo mayor las tareas que realizan a la vuelta, que puede ser entre septiembre a octubre, cuando el tiempo lo permite, cuando deben rehacer los caminos y reparar todo lo que pueda haberse dañado, además de generar las condiciones para trabajo. Este paso implica "muchas horas de maquinaria pesada trabajando y si hay mucho deshielo a veces hay que volver a hacer los caminos", explicó.
Otro punto de atención son los generadores, que alimentan de energía a los distintos campamentos mineros, en especial en las fases de exploración. Desde Los Azules detallaron que se desacoplan y hacen un bloqueo del combustible, para sostener la seguridad. En Altar retiran todos los generadores y bombas del sitio para evitar daños durante el invierno y para hacer reparaciones y mantenimiento.
Entre los trabajos que deben realizar está tapiar las puertas y ventanas, en especial estas últimas, para evitar que el viento pueda dañar un vidrio y generar problemas en el interior. Esta tarea requiere de muchas horas de trabajo, para asegurarse, explicó Robeto. En el operativo de Los Azules fueron los trabajadores de Hotelería y Gastronomía, junto a IT y Servicios Generales, los últimos en salir, asegurando los ingresos del campamento.
Mientras que En Los Azules decidieron desactivar las redes generales de internet, en Altar permanecen algunas antenas conectadas, que permiten mantener en funcionamiento con paneles solares una serie de cámaras que toman videos y fotografías del sitio durante los meses que no hay personal trabajando en el lugar.
Gracias a esta tecnología, Robeto confirmó que los últimos datos que tienen desde el sitio es que la nevada llegó con fuerza a Altar. Pudimos ver con una de las cámaras que en la parte baja hay 1,20 metros de nieve, lo que supera a las medidas que hemos visto en los últimos años, relató.