Adiós New York: con el sabor dulce de un balance que deja imágenes felices y varios interrogantes | El Dia
Tapia ya le ofreció la continuidad a Scaloni. Quizás se prolongue su ciclo y eso ayude para que siga Messi
Aquí nada altera el ritmo febril de una urbe que no sabe descansar. Para los neoyorquinos terminó un show más de los que pasan dejando huella. La vida continúa, el Mundial que involucró a tres naciones está entrando en el cajón de los recuerdos y quedan conclusiones de distinto tenor.
La Selección Argentina se fue impregnada por una tristeza que mutará en orgullo blindado a medida que el inexorable correr del tiempo haga su tarea.
El Campeón del Mundo 2022 en Qatar se retiró de Estados Unidos como Subcampeón 2026. No es poco. Fue una campaña notable, repleta de méritos, contrastes, altibajos y dificultades que lo mostraron en su verdadera dimensión.
El grupo unido, con líderes fáciles de identificar y mucho orgullo para salir a jugar ante quien se le pusiera delante, llegó al último día de la competencia y, sin jugar bien, perdió sólo por un gol de diferencia.
El repaso de los ocho partidos, de su seriedad para afrontar cada prueba y de la actitud que jamás permitió el ingreso de sospechas dolorosas, enaltecen su impecable labor.
La arista más valiosa del traspié vivido el último domingo es darse cuenta, una vez más, que ganar siempre es imposible.
Que no le pasa a nadie en su vida particular ni en una situación de carácter colectivo. Perder te hace dimensionar lo ganado. Te invita a caminar con serenidad y agradecimiento valorando todo lo conseguido. Perder después de haber festejado tanto viene bien para subrayar eso de que lo que cuesta, vale.
Cuando pasen las diferentes lecturas de intencionalidad política y ciertos comportamientos humanos que rozan lo miserable, quedará, nítida, la silueta del mérito genuino. ¿Por qué regresaron algunos y no todos? Es una mera incógnita coyuntural que en nada modifica las conclusiones del pueblo argentino.
LA ACERTADA MANERA DE TRABAJAR DEBIERA SEGUIR
El mayor mérito de Claudio Tapia fue haber confiado en Lionel Scaloni cuando nadie aprobaba su designación como DT de la Selección.
En un momento bravo se la jugó y acertó. Metió un pleno incomparable. Con conocimiento, intuición o buena suerte cambió por completo la pésima imagen que había dejado la etapa que condujo Jorge Sanpaoli.
Después de tantos triunfos celebrados, es una obviedad que el cuestionado presidente puso a disposición del entrenador la renovación contractual. Sería una medida nada inteligente no hacerlo. Hoy Chiqui necesita más a Scaloni que el DT a la estructura de poder de la AFA.
Y en lo que respecta a Leo Messi está claro que todo dependerá de sus ganas o no de seguir vistiendo la camiseta diez celeste y blanca. La continuidad de Scaloni probablemente ayude para que la gran estrella estire su permanencia en el equipo nacional.
Llegó el tiempo de iniciar el viaje de regreso. Quedan imágenes imborrables. La mayoría de ellas vinculadas al más valioso aprendizaje.
Adiós New York.