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El Pais
Tiempo San Juan hace 9 horas 3 min de lectura

Cómo sensores y cables submarinos ayudan a revelar los secretos ocultos del fondo del océano

Nuevas tecnologías permiten monitorear el interior de la Tierra desde el fondo del océano. Sensores, hidrófonos y cables submarinos ayudan a estudiar terremotos, volcanes y tsunamis con una precisión inédita.

Cómo sensores y cables submarinos ayudan a revelar los secretos ocultos del fondo del océano
Foto: Tiempo San Juan

Las profundidades del océano siguen siendo uno de los territorios menos explorados del planeta. A miles de metros bajo la superficie, donde la oscuridad es total y la presión extrema, científicos de distintos países utilizan tecnologías cada vez más avanzadas para estudiar el interior de la Tierra, comprender cómo se originan terremotos y volcanes e, incluso, mejorar los sistemas de alerta temprana ante tsunamis.

Aunque los océanos cubren más del 70% de la superficie terrestre, menos del 0,001% del lecho marino fue observado de manera directa. Esa enorme porción desconocida concentra información clave sobre la dinámica del planeta, especialmente del manto terrestre, la capa ubicada debajo de la corteza que representa más del 80% del volumen de la Tierra.

Para investigar esa región inaccesible, los especialistas recurren a sismómetros de fondo oceánico (OBS, por sus siglas en inglés), dispositivos capaces de permanecer hasta un año en el lecho marino registrando el paso de las ondas sísmicas a través de las distintas capas de roca.

La sismóloga Ana Ferreira, de la University College London, explicó que el comportamiento del manto puede compararse con una lámpara de lava, ya que se trata de una masa en constante movimiento que transporta calor y materiales desde el interior del planeta hacia la superficie. Ese flujo es determinante para comprender la actividad geológica de la Tierra.

Gracias a estos instrumentos, los investigadores lograron identificar plumas de roca caliente que ascienden desde las profundidades y originan cadenas de volcanes alejadas de los límites de las placas tectónicas, como ocurre en Islandia y Hawái.

Uno de los casos recientes más relevantes ocurrió en marzo de 2022, cuando una intensa secuencia sísmica puso en alerta a la isla volcánica de São Jorge, en el archipiélago portugués de las Azores. Un equipo internacional desplegó seis sismómetros alrededor de la isla y consiguió seguir el recorrido del magma bajo el volcán. Los datos revelaron que el material ascendió hasta aproximadamente un kilómetro de la superficie antes de detenerse, evitando una erupción que durante varios días pareció inminente.

Mientras tanto, otro de los grandes objetivos de la geociencia es obtener, por primera vez, muestras directas del manto terrestre. Con esa meta, China incorporó en 2024 el buque oceanográfico Meng Xiang, equipado con tecnología capaz de perforar hasta 11.000 metros bajo el fondo marino, una capacidad sin precedentes.

El proyecto busca atravesar la discontinuidad de Mohorovicic, el límite natural que separa la corteza terrestre del manto, considerado uno de los mayores desafíos de la investigación geológica.

La innovación también alcanza a los sistemas de prevención de desastres naturales. Investigadores de la Cardiff University desarrollaron un modelo basado en hidrófonos, micrófonos submarinos capaces de detectar los sonidos de baja frecuencia que se generan cuando se produce un tsunami.

Como el sonido viaja aproximadamente tres veces más rápido que la propia ola, estos sensores permiten identificar el fenómeno apenas se origina y calcular su propagación en menos de 30 segundos, otorgando un margen adicional para emitir alertas y ordenar evacuaciones en las zonas costeras.

Otra línea de investigación aprovecha una infraestructura que ya existe bajo los océanos: los cables submarinos de telecomunicaciones. Científicos trabajan para convertir estas redes, que conectan continentes a través de miles de kilómetros de fibra óptica, en una gigantesca red de sensores capaz de registrar movimientos sísmicos en tiempo real, incluso en regiones donde resulta imposible instalar equipos convencionales.

Con estas herramientas, la exploración del fondo marino entra en una nueva etapa. Cada avance permite comprender mejor los procesos que ocurren bajo la superficie terrestre y abre nuevas posibilidades para anticipar fenómenos naturales, estudiar la evolución del planeta y reducir el impacto de futuras catástrofes.

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