Casi dos millones de personas recibieron a la Selección de España campeona del mundo en Madrid
La caravana de los futbolistas de la Roja por el centro de la capital la Selección de España convocó a 1,8 millón de personas.El micro tardó casi cuatro horas en llegar a Cibeles donde unas 120 mil esperaban a Lamine Yamal y compañía que subieron a u
Como una novia primeriza, la capital de España esperó este lunes desde temprano a los campeones del Mundial que, después de 50 días fuera de casa, regresaron, como el Odiseo de Homero que Christopher Nolan recrea estos días en el cine, vencedores.
Reyes del mundo. Hacía más de 35 grados en la tarde-noche de Madrid cuando más de 120 mil personas rodeaban las pantallas y el escenario en la Plaza de Cibeles con esa única leyenda: Reyes del mundo.
Los esperaron, durante horas, para ver pasar el micro descapotable con la inscripción Stars shine together (Las estrellas brillan juntas) desde el que los campeones mostraban la Copa del Mundo, bebían -jugo, cerveza, champán- y bailaban a bordo.
En todo el recorrido de la caravana por el centro de la capital la Selección de España convocó a 1,8 millón de personas -según la delegación del gobierno-, que celebraron la segunda estrella que La Roja acaba de conquistar.
Los jugadores, con remeras azules estampadas con las sedes en las que España jugó durante este campeonato mundial, saludaban también a los vecinos que se agolpaban en balcones y terrazas.
El capitán de La Roja, Rodri Hernández, sentado con las piernas afuera del micro descapotable, no quería perderse ni una de las postales. Sus compañeros amenizaban el recorrido bromeando entre ellos y acunando en brazos a la copa como si fuera un recién nacido.
Sólo se respiraba la tenue brisa del ondear de las banderas de España y los chorros de agua que rociaban a la multitud mitigaban el hervor que subía del asfalto. En el micro, el delantero de la Selección Borja Iglesias hacía de DJ de un ritmo que el griterío de los hinchas opacaba.
Escoltado por camiones de la Policía Nacional y a caballo, el micro tardó casi cuatro horas en un recorrido que incluyó la glorieta de Bilbao, la Plaza de Colón, la Puerta de Alcalá. Ya oscurecía cuando llegó a Cibeles, el corazón de Madrid, rodeado por el Palacio de Cibeles -sede del Ayuntamiento de la capital-, el Palacio de Buenavista -que es el Cuartel General del Ejército-, el Palacio de Linares -hogar de la Casa de América- y el Banco de España.
Qué cansancio más rico
Un avión de Iberia con banderita española que ondeaba desde la cabina de tripulación aterrizó este lunes con retraso en Barajas. Desde la puerta del Airbus A350-900 y antes de pisar suelo español, el capitán de la Selección española, Rodri, levantó la copa como una ofrenda.
Un micro con las dos estrellas apenas estampadas dejó a los jugadores en un hotel de la Plaza de España, ahí donde termina la Gran Vía, para que pudieran descansar un par de horas.
A las seis de la tarde, la familia real los recibió en el Palacio de la Zarzuela. La reina Letizia, vestida de rojo, y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, con la camiseta española y el número 26, por el año -2026- en el que España se quedó con la Copa del Mundo.
Venís cansados, pero qué cansancio más rico. Enhorabuena de verdad, de todo corazón. Ha sido una odisea, ha sido un camino largo, con 48 equipos, pero ha sido un triunfo épico, les dijo el rey Felipe VI a los jugadores.
Las únicas camisetas eran las de las hijas del rey. Los de La Roja vestían trajes azul oscuro y un detalle: la manga izquierda doblada para que se vea el anagrama que identifica a Loewe, la marca que viste a la Selección española y que ya confirmó que lo hará durante los próximos cuatro años.
De los 44 millones de euros que la FIFA entregará como premio a España, los jugadores se repartirán el 45 por ciento. El resto irá a las arcas de la Real Federación Española de Fútbol.
No hay dos sin tres
En los alrededores del Palacio de la Moncloa decenas de hinchas con las camisetas españolas esperaron durante más de dos horas que los jugadores completaran el recorrido desde el Palacio de la Zarzuela hasta su encuentro con el presidente Pedro Sánchez.
El jefe del gobierno tenía este lunes agenda oficial en Argelia pero, a las siete de la tarde, estaba en los jardines de la Moncloa para estrechar las manos de los jugadores que ganaron la final.
Sobre un escenario montado en los jardines de la casa de gobierno y residencia oficial del presidente Sánchez, un ¡Vamos, España! dio la bienvenida a los campeones que, desde el césped, eran vitoreados por los hijos de los cientos de empleados que trabajan en Moncloa.
El streamer Ibai Llanos le preguntó a Rodri, Balón de oro del Mundial, cuál fue el partido más difícil que jugó la Selección española.
No ha habido muchos momentos de pasarlo mal -admitió Rodri-. La final es el partido más complicado. Contuvimos muy bien a Argentina pero la final ha sido el partido más difícil.
El presidente Pedro Sánchez felicitó al plantel por el juego, el esfuerzo y la victoria. Incluso aquellos que no somos expertos en fútbol hemos disfrutado de vuestro juego.
Y agregó: Por qué no, en 2030, soñar que no hay dos sin tres, dijo Sánchez. Y recordó que España será una de las sedes del próximo Mundial de fútbol que se jugará también en Portugal y en Marruecos.
Eran más de las diez de la noche cuando los 26 jugadores y el equipo técnico subieron al escenario de la Plaza de Cibeles que, durante toda la tarde, amenizaron bandas y cantantes como Viva Suecia, Lola Indigo y Aitana, entre otros artistas.
Detrás de escena, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y su mujer, Teresa Urquijo, se fotografiaban con la Copa del Mundo en sus manos.
Los jugadores fueron saliendo de a uno, con temas musicales que ellos mismos eligieron. La devoción era total. Uno de los más aclamados fue Lamine Yamal, estrella de La Roja.
"¡Viva la madre que nos parió!", gritó el capitán Rodri, a su turno, cuando entró en escena con la copa.
El último en subir al escenario fue Luis de la Fuente, el entrenador. Sus jugadores lo revolearon por el aire.
La fiesta terminó junto a la fuente de Cibeles, esa diosa mitológica asociada a la madre tierra y a la fertilidad, y donde suelen festejarse los triunfos del Real Madrid.
No sería descabellado pensar que el más de millón de personas que este lunes festejaron junto a los campeones ofrendan a la diosa pagana su entusiasmo pensando ya en el 2030, Copa del Mundo que jugarán de locales.
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