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Diario Uno hace 11 horas 4 min de lectura

Gustavo Oriozabala conquistó la isla de Manhattan con el Nado de los 20 Puentes e impuso un nuevo récord

A los 55 años, el legendario nadador mendocino completó la extenuante travesía de 48,5 kilómetros alrededor de la isla de Manhattan ysiendo el más rápido de la historia de la prueba.

Gustavo Oriozabala conquistó la isla de Manhattan con el Nado de los 20 Puentes e impuso un nuevo récord
Foto: Diario Uno

Hay deportistas acostumbrados a desafiar los límites como Gustavo Oriozabala, un ícono de la natación de aguas abiertas, quien a los 55 años sumó un capítulo más dorado e internacional a su trayectoria.

Hay deportistas acostumbrados a desafiar los límites como Gustavo Oriozabala, un ícono de la natación de aguas abiertas, quien a los 55 años sumó un capítulo más dorado e internacional a su trayectoria.

El pasado jueves 16 de julio, en pleno Mundial de fútbol, grabó su nombre en los registros al concretar con éxito el emblemático "Nado de los 20 Puentes" (20 Bridges Swim), una exigente travesía que consiste en rodear a través de 48,5 km. la isla de Manhattan, en Nueva York.

La gesta no fue una simple participación. Oriozabala completó el extenuante recorrido de 48,5 kilómetros de nado continuo con un registro oficial homologado de 7 horas y 27 minutos, por lo que no solo cumplió la última gran cuenta pendiente de su carrera deportiva, sino que batió el récord vigente (8 horas y 12 minutos) en surcar los tres ríos neoyorquinos.

La travesía, transmitida en vivo a través de su canal de YouTube y con la cobertura de El Siete, comenzó puntualmente a las 10 de la mañana desde el Pier 25, en Battery Park, en el extremo suroeste de Manhattan, a escasos metros del corazón financiero de Wall Street, pero lo que en los papeles se planificaba como una administración de energía progresiva, la naturaleza se encargó de transformarlo rápidamente en un reto de fuerza y mentalidad inquebrantable.

Tras dejar atrás el Puente de Brooklyn y el de Manhattan, el equipo de Oriozabala, quien se encontraba una semana antes en la urbe para aclimatarse y reconocer el terreno, constató que las famosas corrientes a favor no actuarían de la manera esperada debido al viento en contra. Al ingresar al exigente río Harlem, las condiciones se endurecieron significativamente y obligaron al nadador mendocino a trazar líneas tácticas milimétricas, braceando pegado a la costa y los murallones de la avenida.

El propio Gustavo Oriozabala describió el quiebre de la estrategia y el durísimo costo físico que le demandó anticipar el esfuerzo máximo para contrarrestar la adversidad climatológica: "La prueba se empezó a hacer lenta y a salirse de los tiempos previstos. Nosotros no solamente queríamos terminarla, queríamos bajar las 8 horas del récord. Se nos empezó a atrasar y tuve que empezar a apurar desde esa etapa, algo que yo no quería, porque mi idea era llegar tranquilo al kilómetro 30 y recién ahí empezar a apretar. Tuve que empezar a apretar en el kilómetro 15 y eso tiene su costo".

"La parte del río Harlem fue durísima, larga. Y al entrar al Río Hudson, que es la última etapa y se ve en bajada de norte a sur, nos tocó viento en contra y oleaje en la parte más ancha del río; eso te destroza los brazos. Hubo que poner más fuerza, más brazos, más logística. Hicimos un tiempazo para las condiciones climáticas adversas; si no, creo que hubiéramos bajado a las 7 horas tranquilamente. Estoy destrozado, no pude dormir de todos los dolores que tengo, pero la alegría es terrible. Era la prueba grande que me faltaba y nos dimos el gusto a los 55 años".

A pesar del severo castigo muscular, el ritmo del mendocino no decayó gracias a un minucioso plan de entrenamiento previo que incluyó jornadas extremas de hasta 30 kilómetros diarios para revertir 15 años de inactividad competitiva. "Hubo una parte de unos 40 minutos donde como que me caí un poco y dije: 'Acá me están pesando los años'. Pero no, después levanté. Cuando empecé a ver los edificios y puntos clave como el Riverside Park, y me avisaron que estábamos por la calle 60, sabía que me quedaba una hora y levanté a full: patada y brazada", relató con profunda emoción.

El arribo triunfal coronó una semana inolvidable para el deporte nacional. Acompañado en la logística por sus hijas, quienes fueron las principales impulsoras de sacarlo del retiro hace un par de años durante un viaje familiar, Oriozabala levantó la bandera argentina frente a los rascacielos de la Gran Manzana.

El hito quedará inmortalizado en un documental audiovisual que se emitirá el próximo mes para que Mendoza y el país vuelvan a ser testigos del nuevo logro de un deportista emblemático.

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