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Los Andes hace 11 horas 2 min de lectura

Japón no tala árboles centenarios para construir: en cambio, especialistas pasan meses preparando sus raíces para trasladarlos

La técnica milenaria permite que ejemplares de gran tamaño sobrevivan al cambio de ubicación, priorizando el patrimonio natural sobre la rapidez de la obra.

Japón no tala árboles centenarios para construir: en cambio, especialistas pasan meses preparando sus raíces para trasladarlos
Foto: Los Andes

El avance urbanístico en Japón ha encontrado un equilibrio poco común con la naturaleza. Mientras en gran parte del mundo la construcción implica la remoción definitiva de la vegetación, los desarrolladores japoneses implementan un proceso de traslado meticuloso. Esta práctica asegura que árboles con siglos de historia permanezcan vivos tras ser reubicados en nuevos entornos.

El éxito de esta maniobra no reside en el traslado físico en sí, sino en una fase previa de preparación que puede durar meses. Los expertos trabajan sobre el sistema radicular del árbol, cortando raíces específicas y estimulando el crecimiento de otras más pequeñas y fibrosas cerca del tronco. Este método reduce el impacto del trasplante, permitiendo que la planta conserve su capacidad de absorber nutrientes una vez que se asienta en su nuevo suelo.

El arte de preparar las raíces para la transición

La infraestructura urbana se adapta así a la vida vegetal preexistente. No se trata simplemente de mover un obstáculo, sino de conservar un ser vivo que ha sido testigo del paso del tiempo. Los especialistas analizan minuciosamente tanto el terreno de origen como el de destino para garantizar que las condiciones químicas y físicas sean compatibles, minimizando el riesgo de rechazo biológico durante la mudanza.

Este enfoque requiere una inversión significativa de tiempo y recursos que desafía los plazos habituales de la construcción moderna. Sin embargo, para la cultura japonesa, la preservación de árboles centenarios es una prioridad que trasciende el costo económico de las obras de desarrollo.

Un modelo de desarrollo sostenible y respetuoso

La técnica demuestra que la modernización de las ciudades no tiene por qué ser sinónimo de deforestación. Al tratar a los árboles como elementos arquitectónicos permanentes que merecen ser salvados, se ofrece una alternativa viable para proteger el legado ambiental en medio de la expansión de las grandes metrópolis. El proceso requiere de un conocimiento profundo de la biología vegetal y una planificación que se extiende mucho antes de que comience cualquier excavación.

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