FIFA sancionó a Paredes con roja directa por el cruce con jugadores es
La FIFA sancionó a Leandro Paredes con tarjeta roja directa tras su pelea con jugadores españoles al terminar la final del Mundial 2026
La FIFA hizo oficial la sanción contra Leandro Paredes luego de que el mediocampista argentino fuera expulsado al término de la final del Mundial 2026. El volante de Boca protagonizó un tenso episodio con jugadores de la selección española apenas sonó el pitazo final, lo que derivó en la decisión del árbitro de mostrarle la tarjeta roja directa.
El incidente más grave ocurrió cuando Paredes le propinó un manotazo en el cuello a Eric García, defensor del Barcelona. El cruce con Gavi, también del conjunto catalán, terminó con el español en el piso. La gravedad de las imágenes obligó al árbitro a intervenir de manera inmediata y expulsar al jugador argentino en medio de un clima que escalaba rápidamente.
La tensión en el campo de juego requirió la intervención de Lionel Scaloni y su cuerpo técnico, quienes junto a varios futbolistas trabajaron para evitar que la situación se desbordara. El DT argentino buscó transmitir calma con un mensaje directo: "Hay que ser grandes en la derrota", según se escuchó ante las cámaras de televisión.
En paralelo al escándalo protagonizado por Paredes, las cámaras también captaron otro cruce entre Nicolás Otamendi y el español Rodri. El mediocampista del Manchester City se acercó a saludar al defensor argentino, pero este no solo rechazó el gesto sino que aprovechó el momento para recordarle públicamente sus declaraciones de los días previos.
"Toda la semana estuviste llorando. Toda la semana estuviste llorando", le repitió Otamendi en reiteradas ocasiones, mientras Rodri intentaba mostrarse al margen del reclamo. El nuevo central de River insistió con nuevos gestos hasta que otros jugadores debieron mediar para bajar la tensión entre ambos.
El trasfondo del cruce con Rodri se enmarca en una semana cargada de polémica previa a la final, en la que desde distintos sectores se intentó instalar la idea de que la selección argentina recibía beneficios arbitrales y presiones desde la propia FIFA. Esas versiones generaron un malestar sostenido dentro del plantel de Scaloni, que finalmente encontró su punto de quiebre en el campo de juego. Pasado el vendaval, los argentinos presenciaron con relativa calma la entrega de medallas al combinado español, campeón del mundo.