Argentina y el Mundial 2026: con la frente alta, legado eterno y futuro abierto
La selección que dirige Scaloni fue subcampeon mundial en un torneo donde ganó siete partidos y perdió uno. Messi, el mejor. Scaloni anunció su adiós.
Balance. Argentina y el Mundial 2026: con la frente alta, legado eterno y futuro abierto
La selección que dirige Scaloni fue subcampeon mundial en un torneo donde ganó siete partidos y perdió uno. Messi, el mejor. Scaloni anunció su adiós.
De frente a la hinchada que bancó siempre sin pedir nada a cambio. Ya le habían dado todo y más. En esfuerzo, en juego y en fútbol. Con la frente en alto, sin reproches, con dolor y con la convicción de se había entregado el máximo.
Así terminó Argentina el Mundial 2026. El aplauso, el reconocimiento y el cariño de su gente, de los que pudieron viajar a Estados Unidos y de los que se quedaron en el país, fue como una medalla de campeón.
Nadie en su sano juicio puede creer que es lo mismo ser campeón que subcampeón, pero está selección liderada por Lionel Scaloni y por Lionel Messi venía de levantar cuanto trofeo se le pusiera enfrente, había aplastado a Inglaterra en la semifinal y hace rato había dejado un legado único, repleto de entrega, identidad, pertenencia, esfuerzo máximo, compromiso, humildad.
Argentina, que mantuvo el hambre de más gloria hasta el último minuto de la final, perdió sin discusión con España, un rival muy superior ante el cual nuestra selección hizo el partido que pudo e intentó apostar a que le quedara una o a los penales.
Fue imposible, tan imposible que si hubo chances hasta el cierre fue porque "Dibu" Martínez tuvo una actuación sensacional.
La final ya es historia, una historia grande donde Argentina tiene un lugar de privilegio. Ese que marca que de los últimos 13 mundiales Argentina jugó seis finales (1978, 1986, 1990, 2014, 2022 y 2026) y ganó tres (78, 86 y 2022).
La cuarta quedó atragantada por varios motivos, entre ellos porque en la finamente rival fue mucho más y luego por una serie de factores de arrastre (muchos jugadores llegaron al límite físico o lesionados) o de coyuntura (las adversidades en la final).
Messi, "Cuti" y "Dibu"
Argentina encontró las respuestas habituales y confiables en su arquero Martínez, en sus centrales Romero y Martínez, en su lateral por izquierda Tagliafico, en sus volantes Paredes y Mac Allister, en su estrella Messi y en sus dos puntas Álvarez y Martínez. Messi, Romero y "Dibu" quedaron en el podio.
Molina, Montiel, De Paul y Fernández, base del equipo, alternaron más malas que buenas. De ese grupo, De Paul tuvo un rendimiento muy lejos de lo necesitado. Medina, González, Almada y Simeone fueron alternativas , mientras que el resto jugó poco como para demostrar que podían meterse entre esos futbolistas a recurrir, incluso Lo Celso, uno de los más experimentados.
Scaloni y su corte
Está claro que el cuerpo técnico argentino confió en su base de jugadores que más le dieron a la hora de armar tanto la lista de 26 como el equipo titular.
Por eso, y porque con nitidez carecía de alternativas de peso, esperó más de la cuenta a algunos "pollos" que llegaban lesionados o al límite.
A Argentina, en estos años, le costó encontrar recambio en los laterales, en un mediocampista central de contención y un reemplazo para alguien que cumpliera el papel de Di María (aunque Di María hay uno solo). Scaloni probó, nada lo convenció y se refugió en lo conocido.
Ahora el entrenador anunció que cumplirá su contrato hasta diciembre y entonces, anunció el domingo, le hará un corte definitivo a su extraordinario ciclo en la selección, donde ganó dos Copa América, un Mundial, una Finalissima y fue subcampeón del mundo.
El legado, por donde se lo analice, es positivo y fundacional luego de un período anterior muy volátil.
El futuro está en marcha. Será, desde 2027 sin su líder técnico (salvo que Claudio Tapia convenza al DT de seguir) y sin sus referentes más experimentados como Otamendi (ya anunció que deja la selección) y Messi, aunque en este caso hay una puerta abierta a que siga un tiempo más.
El desafío está abierto. La selección cumplió, ganó siete partidos, perdió la final y dejó otra vez el prestigio del fútbol argentino muy arriba. Entre los dos mejores del mundo.