¿Y ahora qué? El desafío emocional que deja el Mundial
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La final del Mundial no solo marca el cierre de una competencia deportiva, también implica despedirse de semanas de ilusión, euforia y emociones compartidas, por lo que desde InformateSalta nos comunicamos con el licenciado en Psicología con especialidad en deportes, Facundo Bustos, para consultarle sobre los desafíos que vienen post Mundial.
"Las emociones hay que expresarlas, reconocerlas y permitirnos sentirlas", explicó el especialista al referirse a los primeros días posteriores a la final, según indicó, la tristeza y la frustración son respuestas naturales, pero el foco no debería quedar puesto en analizar únicamente qué ocurrió en el último partido.
"Lo importante es preguntarnos qué hemos aprendido de este Mundial", como argentinos y como hinchada valorar todo lo que logró el equipo y las enseñanzas que dejaron son clave
Para Bustos, la Scaloneta dejó lecciones que trascienden el fútbol: el esfuerzo hasta el último minuto, la capacidad de volver a intentarlo, la importancia del trabajo en equipo, la escucha, el liderazgo y el disfrute del camino por encima del resultado.
"La final fue una foto, pero la película es todo el recorrido, es la que realmente vale la pena mirar, muestra todo lo que el equipo construyó para llegar hasta ahí".
Se refirió a la reacción social tras la derrota, la cual fue muy distinta a la vivida en otros mundiales, predominando el agradecimiento hacia un plantel que dejó todo dentro de la cancha.
La emoción que prevaleció fue la gratitud, reconociendo los argentinos el esfuerzo de un grupo que llegó a la instancia decisiva con jugadores golpeados físicamente, pero que nunca dejó de competir, pesando más la nostalgia por el posible último Mundial de Messi sobre la propia derrota.
El licenciado destacó que durante el torneo la identidad colectiva estuvo por encima de cualquier diferencia. "Nadie preguntó si era de River, de Boca o a quién votó, todos estamos unidos por la identidad argentina ()".
El mayor desafío comienza ahora, trasladar esa capacidad de trabajar juntos, acompañarse y sentirse parte de un mismo proyecto.
Que la bandera no quede cajoneada, sino todo lo contrario. Esto que nos enseñó el Mundial lo tenemos que llevar a nuestro trabajo, a nuestra casa, a nuestras escuelas, a seguir sosteniéndonos de la identidad nacional.
Así como los hinchas deben volver gradualmente a la rutina, los jugadores también atraviesan un proceso psicológico después de este torneo. Tras semanas de concentración, competencia y exigencia emocional, llega el momento de reconectar con la vida cotidiana: regresar a los clubes, reencontrarse con la familia, descansar y procesar lo vivido.
En ese proceso el análisis no debe centrarse en los errores, recomendó identificar los logros, reconocer las habilidades desarrolladas durante la competencia y entender que todo forma parte del aprendizaje y sirve como punto de partida para seguir creciendo.